viernes, 12 de enero de 2018

Aviso: nevadas



Entramos en un fin de semana que se presenta complicado para la meteorología y en vista de lo que ocurriera hace sólo unos días, los responsables del Ministerio del Interior no paran de mandar mensajes a los ciudadanos y hasta se han atrevido a recomendar un set de supervivencia para conductores osados que decidan desafiar a los elementos, aunque no aclaran dónde se pueden adquirir los mil y un artilugios que aparecen en las fotografías y que seguramente, serán absolutamente necesarios, si hay que pasar veinte horas atascado en una carretera, bajo un temporal del carajo y sin los correspondientes auxilios estatales.
Tanta amabilidad y profusión de ideas e información, en cierto modo, escaman bastante, pues el mensaje oculto que leemos los humildes contribuyentes en estos anuncios, nos parece que está directamente relacionado con una altísima probabilidad de que las escenas que hemos visto la semana pasada, se repitan y que lo que quieren decir en realidad es que los que se atrevan a ponerse al volante, sí o sí, tendrán que buscarse la vida, si el tiempo se complica, porque la verdad es que los medios con los que cuenta este Gobierno, padre de todos los recortes, para estos menesteres, son claramente insuficientes.
Sin que haya  trascendido si el Ministro Zoido o el señor Serrano tienen previsto volver a su amada Sevilla esta misma tarde de Viernes, o a cualquier otro destino más cálido y acogedor que, pongamos por caso, Burgos o Palencia,  nosotros, que no tenemos mando en plaza, ni un carguito que nos asegure la calidez de un despacho desde el que dirigir cotarro alguno, tenemos claro que si nos surge la imperiosa necesidad de realizar un desplazamiento, habremos de vérnoslas, por enésima vez, con el metro y medio de nieve que vemos a través de la ventanilla, mientras pasamos la gélida noche en nuestro vehículo, eso sí, perfectamente equipados para la ocasión, si es que hemos seguido las instrucciones que nos dieron y que podrían convertir la velada, en una especie de atracción turística.
A los que no tenemos la intención de salir, pues el mejor destino estos días es permanecer en los propios aposentos, mirando lo que caiga del cielo, tapados con la manta y calentitos, nos suenan sin embargo, estos consejillos urdidos de prisa y corriendo, un poco a cuento chino y preferimos, porque ya sabemos que estas historias se repiten intermitentemente todos los años y que gobierne quien gobierne, poco o nada se hace por solucionar la indefensión de los ciudadanos ante las inclemencias del tiempo, por lo que estamos seguros de que las  escenas pasadas no serán las últimas que tengamos que contemplar en éste y otros muchos inviernos, pues no hay voluntad ni dineros, para arreglar lo que nuestros mandatarios deben considerar una nimiedad, a juzgar por lo que están tardando, en ofrecer una solución al problema.
Vayan, si es que van a salir, abrigados hasta las cejas, con el depósito bien lleno, si sus bolsillos se lo permite, al precio que están los combustibles,  avituállense de provisiones y agua, como si fueran a pasar un puente en un lugar aislado  de todo signo de vida y no olviden, al menos, las cadenas, para que cuando llegue la ayuda, diez o doce horas después, puedan salir pitando del lugar en el que quedaron atascados la noche anterior, con Kit, o sin Kit de supervivencia.
No se puede, estamos convencidos, sacar de dónde no hay. El Ministro también lo sabe, aunque para él resulte mucho más cómodo hacer creer que tenemos los medios suficientes para evitar estos problemas y ese sea el argumento que esgrima, otra vez, cuando pase el fragor de la nevada que viene acercándose a la Península, a marchas forzadas, según dicen.

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