Entramos en un fin de semana que se presenta complicado para
la meteorología y en vista de lo que ocurriera hace sólo unos días, los
responsables del Ministerio del Interior no paran de mandar mensajes a los
ciudadanos y hasta se han atrevido a recomendar un set de supervivencia para
conductores osados que decidan desafiar a los elementos, aunque no aclaran
dónde se pueden adquirir los mil y un artilugios que aparecen en las fotografías
y que seguramente, serán absolutamente necesarios, si hay que pasar veinte
horas atascado en una carretera, bajo un temporal del carajo y sin los
correspondientes auxilios estatales.
Tanta amabilidad y profusión de ideas e información, en
cierto modo, escaman bastante, pues el mensaje oculto que leemos los humildes
contribuyentes en estos anuncios, nos parece que está directamente relacionado
con una altísima probabilidad de que las escenas que hemos visto la semana
pasada, se repitan y que lo que quieren decir en realidad es que los que se
atrevan a ponerse al volante, sí o sí, tendrán que buscarse la vida, si el
tiempo se complica, porque la verdad es que los medios con los que cuenta este
Gobierno, padre de todos los recortes, para estos menesteres, son claramente
insuficientes.
Sin que haya trascendido
si el Ministro Zoido o el señor Serrano tienen previsto volver a su amada Sevilla
esta misma tarde de Viernes, o a cualquier otro destino más cálido y acogedor
que, pongamos por caso, Burgos o Palencia, nosotros, que no tenemos mando en plaza, ni un
carguito que nos asegure la calidez de un despacho desde el que dirigir cotarro
alguno, tenemos claro que si nos surge la imperiosa necesidad de realizar un
desplazamiento, habremos de vérnoslas, por enésima vez, con el metro y medio de
nieve que vemos a través de la ventanilla, mientras pasamos la gélida noche en
nuestro vehículo, eso sí, perfectamente equipados para la ocasión, si es que
hemos seguido las instrucciones que nos dieron y que podrían convertir la
velada, en una especie de atracción turística.
A los que no tenemos la intención de salir, pues el mejor
destino estos días es permanecer en los propios aposentos, mirando lo que caiga
del cielo, tapados con la manta y calentitos, nos suenan sin embargo, estos
consejillos urdidos de prisa y corriendo, un poco a cuento chino y preferimos,
porque ya sabemos que estas historias se repiten intermitentemente todos los
años y que gobierne quien gobierne, poco o nada se hace por solucionar la
indefensión de los ciudadanos ante las inclemencias del tiempo, por lo que
estamos seguros de que las escenas
pasadas no serán las últimas que tengamos que contemplar en éste y otros muchos
inviernos, pues no hay voluntad ni dineros, para arreglar lo que nuestros
mandatarios deben considerar una nimiedad, a juzgar por lo que están tardando,
en ofrecer una solución al problema.
Vayan, si es que van a salir, abrigados hasta las cejas, con
el depósito bien lleno, si sus bolsillos se lo permite, al precio que están los
combustibles, avituállense de
provisiones y agua, como si fueran a pasar un puente en un lugar aislado de todo signo de vida y no olviden, al menos,
las cadenas, para que cuando llegue la ayuda, diez o doce horas después, puedan
salir pitando del lugar en el que quedaron atascados la noche anterior, con
Kit, o sin Kit de supervivencia.
No se puede, estamos convencidos, sacar de dónde no hay. El
Ministro también lo sabe, aunque para él resulte mucho más cómodo hacer creer
que tenemos los medios suficientes para evitar estos problemas y ese sea el
argumento que esgrima, otra vez, cuando pase el fragor de la nevada que viene
acercándose a la Península, a marchas forzadas, según dicen.

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