viernes, 29 de septiembre de 2017

De guardia


Esta tarde, en la que todos estamos pendientes de las noticias que nos llegan desde Cataluña y a sólo dos días de la probable celebración del referéndum, los dos actores principales, Puigdemont y Rajoy, permanecen impávidamente anclados en sus posiciones de fuerza, semienterrados cada cual en su tierra, como aquellos dos personajes del célebre cuadro de Goya, “A garrotazos”
Con todo organizado por parte de la Generalitat, que se ha encargado de organizar unas jornadas culturales en los  Colegios, que incluyen unas fiestas de pijamas, en las que participarán padres e hijos durante dos noches y el Gobierno, el Tribunal Constitucional y los juzgados, haciendo guardia durante el fin de semana, tratando hasta el último momento de dar al traste con las aspiraciones de celebrar estos singulares comicios, no queda otro remedio que permanecer cerca del ordenador, para ir retransmitiendo en directo, como si de una final de fútbol se tratara, los acontecimientos que se vayan desarrollando  a los largo de las próximas 48 horas y que pueden cambiar el rumbo de nuestra Historia, en uno u otro sentido, según sea el desenlace que podamos contar la noche de un Domingo, que se presenta muy complicado, por las implicaciones políticas y sociales que en sí conlleva este anunciado momento.
Por lo pronto, parece claro que la ciudanía catalana está dispuesta a votar al precio que sea y que han hecho de este Plebiscito una cuestión de honor patrio en el que van a participar familias enteras y en las que principalmente los niños catalanes van a tener una importancia casi capital, pues su presencia en los Colegios a los que acuden a diario, durante Sábado y Domingo, generalmente considerados de descanso, podría impedir, casi con total seguridad, que la Guardia Civil pueda cumplir con el cometido de retirar unas urnas, que han sido presentadas esta mañana, a bombo y platillo, por toda la plana mayor de los representantes nacionalistas.
 A nadie se le escapa tampoco, la invención de utilizar los Centros de salud para fines electorales. Una buena maniobra, si se tiene en cuenta que deben permanecer abiertos para atender a los enfermos que requieran de sus servicios y a los que no será fácil identificar, si el personal sanitario en ellos presente, se encuentra dispuesto a colaborar en esta situación casi esperpéntica, de ir colando votantes con la excusa de recetar tratamientos a males que se intuyen inexistentes, pero que quedarán inamoviblemente certificados por las firmas de los facultativos.
Entretanto en Madrid, el portavoz del Gobierno que preside Mariano Rajoy, que debiera estar, dada la gravedad del asunto, en permanente contacto con su pueblo, a través de los medios, se reafirma en la idea de que en modo alguno habrá Referendum y retuerce un poco más, si cabe, la dureza de sus argumentos, mofándose abiertamente de las urnas presentadas por el Gobierno catalán, a las que compara con el cubo que se utiliza en su casa para almacenar la ropa sucia, lanzando una media sonrisa que maldita la gracia que nos hace a todos, en estos precisos momentos.
La CUP, calienta el ambiente llamando a la sociedad catalana a una movilización sin precedentes, a la que muchísima gente empieza a responder al haber comenzado ya el fin de semana y mientras, un nutrido grupo de payeses, ocupa las principales vías de Barcelona con sus tractores, ofreciéndose voluntariamente a custodiar los colegios electorales, para que no puedan ser precintados por las fuerzas del orden.
Así que pese a quién pese, parece que la suerte está echada y que ni los más de doce mil policías y guardias civiles enviados a Cataluña, ni las mil y una medidas judiciales aplicadas por el Gobierno central, van a poder impedir que una buena parte de los catalanes ocupen las calles de sus pueblos y ciudades en las maratonianas jornadas que quedan hasta un  domingo  en el que de alguna manera, votarán, por lo que la estrategia ideada y aplicada por el Presidente del Gobierno, quedará, a nivel internacional, reflejada, como uno de los más estrepitosos fracasos obtenidos por un mandatario europeo, desde hace muchos años.
En esta tesitura, cualquier movimiento, en un sentido u otro, puede modificar el panorama que tenemos por delante, desde ahora, hasta la noche del Domingo y ni las miles de banderas españolas colocadas en los balcones de las ciudades de todo el país, ni aquellas en las que se envuelven en tono festivo, los partidarios del Referendum, podrán influir en los pensamientos que mueven a las masas de uno y otro lado, a estas alturas de la película.
El enfrentamiento, ocurra lo que ocurra, es más que evidente y lo más lamentable de todo, es que una vez infectada la herida, de nada van a servir los ungüentos.


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