En un momento en el que todos prefieren mantenerse firmes en
sus posiciones, con el temor de poder
ser llegar considerados por los demás como unos fracasados en sus
planteamientos, Podemos da un paso al frente y propone convocar una Asamblea
extraordinaria de Cargos electos, que arbitre la posibilidad de llegar a un
acuerdo con los nacionalistas catalanes, para celebrar un Referendum pactado, a
la mayor brevedad posible.
Con un rictus de seriedad que ha sido como un reflejo de la
profunda preocupación que sacude a la sociedad por lo que estamos viviendo,
Iglesias, tras reunirse con los suyos, hace un llamamiento a toda la oposición
del Parlamento, para que se obligue a Mariano Rajoy a dialogar con los
representantes catalanes y a oír sus exigencias, cosa a la que se ha venido
negando reiteradamente, hasta conducirnos a todos al durísimo enfrentamiento
que afrontamos y que con el paso de los días, no hace otra cosa que continuar
recrudeciéndose.
La propuesta en cuestión, que se apoya en el principio de que
ningún Gobierno que arrastre los problemas de corrupción que acompañan a diario
al PP, cuenta con suficiente autoridad moral, para dirimir un problema de la
envergadura del que nos ocupa y que camina peligrosamente por la línea que
separa la legalidad de lo ilícito, con la aplicación de medidas que chocan
frontalmente con los derechos de libertad de expresión y reunión , reclama una
solución urgente que explore otras vías que no sean las judiciales o
policiales, para salir del atolladero en el que nos encontramos y que pone en
serio peligro, la convivencia pacífica entre los habitantes de esta Península.
Quizá debiera haber sido Pedro Sánchez, como primer líder de
la oposición, quien hubiera debido encabezar la propuesta, pero en vista de la
inactividad manifiesta que viene caracterizando a los parlamentarios en general
y el ritmo vertiginoso que están adquiriendo los acontecimientos, no es éste el
mejor momento para esperar, por lo que se agradece que alguien decida por fin
señalarse, ofreciendo a los demás una mano tendida, que propicie un acuerdo.
Habría que abandonar, para empezar, los personalismos y
partidismos a los que nos tienen acostumbrados nuestros políticos de todo signo
y al menos, sentarse a considerar la propuesta, incluidos los detractores de
Podemos, porque al margen de quiénes sean sus promotores, abre un camino entre
la maleza de incomunicación que se ha generado alrededor de este conflicto,
trayendo un poco de esperanza en que todavía no es demasiado tarde para lograr
un consenso que arbitre una solución que satisfaga a la mayoría y que arbitre
una tregua entre contendientes, en esta guerra particular que se han montado,
los representantes de ambos bandos.
De antemano, ya no se cuenta e antemano con PP y Ciudadanos,
pues caminan de la mano, hacia el mismo
abismo, pero quizá convendría y mucho a Pedro Sánchez y las demás Fuerzas
políticas que componen el Parlamento y que por cierto, unidas son mayoría,
hacer posible esta Asamblea
extraordinaria que al mismo tiempo podría propiciar una inmediata salida de
Rajoy, del Gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones, con la esperanza de
que el bloque de izquierdas pueda llegar al poder, con lo que todo cambiaría
completamente.
Otra vez, depende del PSOE sumarse a la iniciativa de
Iglesias o permanecer en una posición desde la que al mismo tiempo se critica
duramente a Rajoy, pero se apoyan sus actuaciones en Cataluña y aunque el
panorama parece haber cambiado con el triunfo de Pedro Sánchez sobre Susana
Díaz, al menos en apariencia, tenemos los ciudadanos aún, un cierto resquemor
que nos impide apostar abiertamente porque los socialistas vayan a estar
dispuestos a correr este riesgo, que vuelve a tener a Iglesias, como principal
protagonista.
Sin embargo, en esta ocasión, no hay excusas que motiven una
negativa tajante, como ocurriera en un pasado reciente y los acuerdos
alcanzados últimamente por socialistas y podemitas, quizá pudieran extenderse
ahora, demostrando que la izquierda es capaz de ponerse de acuerdo y ofreciendo
a ambos líderes, una impagable oportunidad de apuntarse el tanto de haber
conseguido abordar con sensatez, el problema de Cataluña.
Habremos de esperar, naturalmente, para conocer el final de
la historia, pues la incertidumbre continua se ha convertido en un sentimiento que viaja con nosotros todos los días, pero el tiempo apremia y el 1 de Octubre
se aproxima inexorablemente, sin que hasta el momento, nadie, más que Iglesias
hoy, haya movido ficha, en este complicado tablero en el que, para nuestra
desgracia, jugamos todos obligatoriamente.
Citando a Gabriel Celaya, uno de mis más admirados poetas:
“Maldigo la poesía, del que no toma partido hasta mancharse”

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