lunes, 18 de septiembre de 2017

Un paso al frente


En un momento en el que todos prefieren mantenerse firmes en sus posiciones, con el temor de poder  ser llegar considerados por los demás como unos fracasados en sus planteamientos, Podemos da un paso al frente y propone convocar una Asamblea extraordinaria de Cargos electos, que arbitre la posibilidad de llegar a un acuerdo con los nacionalistas catalanes, para celebrar un Referendum pactado, a la mayor brevedad posible.
Con un rictus de seriedad que ha sido como un reflejo de la profunda preocupación que sacude a la sociedad por lo que estamos viviendo, Iglesias, tras reunirse con los suyos, hace un llamamiento a toda la oposición del Parlamento, para que se obligue a Mariano Rajoy a dialogar con los representantes catalanes y a oír sus exigencias, cosa a la que se ha venido negando reiteradamente, hasta conducirnos a todos al durísimo enfrentamiento que afrontamos y que con el paso de los días, no hace otra cosa que continuar recrudeciéndose.
La propuesta en cuestión, que se apoya en el principio de que ningún Gobierno que arrastre los problemas de corrupción que acompañan a diario al PP, cuenta con suficiente autoridad moral, para dirimir un problema de la envergadura del que nos ocupa y que camina peligrosamente por la línea que separa la legalidad de lo ilícito, con la aplicación de medidas que chocan frontalmente con los derechos de libertad de expresión y reunión , reclama una solución urgente que explore otras vías que no sean las judiciales o policiales, para salir del atolladero en el que nos encontramos y que pone en serio peligro, la convivencia pacífica entre los habitantes de esta Península.
Quizá debiera haber sido Pedro Sánchez, como primer líder de la oposición, quien hubiera debido encabezar la propuesta, pero en vista de la inactividad manifiesta que viene caracterizando a los parlamentarios en general y el ritmo vertiginoso que están adquiriendo los acontecimientos, no es éste el mejor momento para esperar, por lo que se agradece que alguien decida por fin señalarse, ofreciendo a los demás una mano tendida, que propicie un acuerdo.
Habría que abandonar, para empezar, los personalismos y partidismos a los que nos tienen acostumbrados nuestros políticos de todo signo y al menos, sentarse a considerar la propuesta, incluidos los detractores de Podemos, porque al margen de quiénes sean sus promotores, abre un camino entre la maleza de incomunicación que se ha generado alrededor de este conflicto, trayendo un poco de esperanza en que todavía no es demasiado tarde para lograr un consenso que arbitre una solución que satisfaga a la mayoría y que arbitre una tregua entre contendientes, en esta guerra particular que se han montado, los representantes de ambos bandos.
De antemano, ya no se cuenta e antemano con PP y Ciudadanos, pues caminan  de la mano, hacia el mismo abismo, pero quizá convendría y mucho a Pedro Sánchez y las demás Fuerzas políticas que componen el Parlamento y que por cierto, unidas son mayoría, hacer  posible esta Asamblea extraordinaria que al mismo tiempo podría propiciar una inmediata salida de Rajoy, del Gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones, con la esperanza de que el bloque de izquierdas pueda llegar al poder, con lo que todo cambiaría completamente.
Otra vez, depende del PSOE sumarse a la iniciativa de Iglesias o permanecer en una posición desde la que al mismo tiempo se critica duramente a Rajoy, pero se apoyan sus actuaciones en Cataluña y aunque el panorama parece haber cambiado con el triunfo de Pedro Sánchez sobre Susana Díaz, al menos en apariencia, tenemos los ciudadanos aún, un cierto resquemor que nos impide apostar abiertamente porque los socialistas vayan a estar dispuestos a correr este riesgo, que vuelve a tener a Iglesias, como principal protagonista.
Sin embargo, en esta ocasión, no hay excusas que motiven una negativa tajante, como ocurriera en un pasado reciente y los acuerdos alcanzados últimamente por socialistas y podemitas, quizá pudieran extenderse ahora, demostrando que la izquierda es capaz de ponerse de acuerdo y ofreciendo a ambos líderes, una impagable oportunidad de apuntarse el tanto de haber conseguido abordar con sensatez, el problema de Cataluña.
Habremos de esperar, naturalmente, para conocer el final de la historia, pues la incertidumbre continua se ha convertido en un  sentimiento que viaja con nosotros todos los  días, pero el tiempo apremia y el 1 de Octubre se aproxima inexorablemente, sin que hasta el momento, nadie, más que Iglesias hoy, haya movido ficha, en este complicado tablero en el que, para nuestra desgracia, jugamos todos obligatoriamente.

Citando a Gabriel Celaya, uno de mis más admirados poetas: “Maldigo la poesía, del que no toma partido hasta mancharse”

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