miércoles, 20 de septiembre de 2017

Crónica de urgencia


 Avanza inesperadamente el Gobierno en sus actuaciones en Cataluña y lanza una operación policial masiva, plagada de registros y detenciones de altos cargos vinculados a la Generalitat, como la mano derecha de Oriol Junqueras, Josep María Jove, al que se ha obligado a bajar de su coche en plena calle o David Palancar, durante el registro de la Consellería de exteriores, provocando una reacción inmediata y masiva de una ciudadanía que se ha echado en bloque a las calles, reclamando un derecho a decidir que se les ha negado sistemáticamente desde Madrid, dónde permanecen reunidos desde primeras horas de la mañana Rajoy y Rivera, a los que poco parece importar que estas medidas, puedan terminar acarreando una oleada de violencia.
Las imágenes que vemos a través de la televisión no preludian un buen final para esta absurda historia que ha dado comienzo hoy, como respuesta a la desobediencia declarada de la que ha venido alardeando la Generalitat, pero que desgraciadamente recuerdan y mucho a épocas pasadas que lo mayores tuvimos la mala suerte de vivir y que alejan de  nosotros, cada vez más, la sensación de hallarnos en un estado Democrático, en el que se respetan los derechos de la gente.
Queda claro, con estas actuaciones, que Rajoy y su socio desdeñan absolutamente lo que pueda opinar el Parlamento, que justo ayer por la tarde se pronunciaba, por mayoría, en contra de las medidas que hasta ahora había adoptado el Ejecutivo, en relación con el problema catalán y eso, sin conocer aún la decisión que  ya debía estar tomada, de lo que está ocurriendo esta mañana y que reviste una gravedad hasta ahora desconocida en el país, desde que se iniciara la transición para salir de la dictadura.
 En una intervención institucional, Puigdemont acaba de pronunciarse con extrema dureza sobre lo que seguramente ha debido pillarle por sorpresa y sin admitir preguntas de la prensa, ha invitado a los ciudadanos de Cataluña a conservar una calma, que será difícil de mantener, dado el clima de creciente tensión que están generando en las calles, estas detenciones.
Podría decirse, a tenor de lo que vemos, que en cierto modo, se ha puesto en marcha una aplicación encubierta del artículo 155, sin previo aviso y con alevosía, pues al extenderse las detenciones y registros también a Madrid, parece que la dureza de las medidas irán necesariamente, en aumento y que Rajoy ha destapado por fin, sus auténticas intenciones, sin propósito de dar un solo paso atrás, en su dinámica represora y sin dar una sola oportunidad al diálogo, como le reclamaba ayer el Hemiciclo.
En el momento en el que escribo este artículo, la sede la CUP está empezando a ser registrada por las fuerzas policiales, sin que se haya aclarado con qué fin, aunque quizá sea en busca de material relacionado con el referéndum y lo único que parece quedar claro en este momento es que se está intentando, desde el Estado Español, dar un golpe de gracia a todo el aparato de la Generalitat relacionado con la logística, tratando a la desesperada de cercenar de raíz, la convocatoria del primero de Octubre.
Las noticias, que se suceden en cascada en esta convulsa mañana de movimientos incomprensibles, permiten sin embargo, avanzar que lo que pueda ocurrir a partir de ahora, no será precisamente bueno y la intensísima participación ciudadana que estamos contemplando en los lugares más emblemáticos de Cataluña, probablemente terminarán por ser reprimidas si como se prevé, terminan por desbordar las previsiones que pudiera tener el Gobierno, lo que con toda probabilidad generará una subida de tono segura entre los manifestantes allí concentrados y raro sería, que no se produjeran brotes de auténtica violencia.
Tanto se ha pensado Rajoy  qué hacer con el problema catalán, que al final, le ha estallado en la cara, provocando además, una clarísima división, también entre los ciudadanos españoles, que no pueden estar de acuerdo con estos actos propios de regímenes absolutistas, en los que los tiranos se imponen , por la fuerza, a la voluntad de los Pueblos.

Rajoy, acompañado de Rivera, se ha permitido hoy ir mucho más allá. También se han atrevido a pisotear la voluntad expresa de la mayoría del Parlamento.

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