miércoles, 13 de septiembre de 2017

Falsa alarma


Justo en medio de la cruenta batalla que se libra entre Generalitat y Gobierno central, por el asunto del Referéndum, saltaba ayer tarde una alarma relacionada con el terrorismo y los mossos acordonaban el periplo que rodea al  templo de la Sagrada Familia, en Barcelona, a  causa de una furgoneta sospechosa de contener explosivos, aparcada en un lugar cercano.
Estando como estamos, en el nivel cuatro de alerta y con los atentados de La Rambla y  Cambrills frescos en el recuerdo, la noticia, que corrió como la pólvora entre turistas y transeúntes que se encontraron con la Estación del Metro cerrada y las calles tomadas por policías armados hasta los dientes y que no pudieron evitar que les invadiera una sensación de pánico, que aumentó considerablemente cuando los agentes empezaron a aconsejar a los vecinos, que se recluyeran a la mayor prontitud, en sus hogares.
La noticia, que finalmente resultó ser una falsa alarma, paralizó sin embargo durante horas la vida en Barcelona y provocó atascos que acabaron por convertirse en eternos en las carreteras de entrada y salida de la ciudad, que hicieron temer lo peor a una población que todavía no se ha recuperado de lo ocurrido el mes pasado y que tardará tiempo en digerir las consecuencias de la tragedia.
Todo esto, que en otros casos hasta nos complacería, pues toda  protección es poca cuando los países se convierten en objetivos declarados para los terroristas, coincidió sin embargo, con unas declaraciones realizadas sólo unas horas antes por el Conseller de Gobierno de la Generalitat, en las que aclaraba que la misión de los mossos no era precisamente la de buscar o retirar papeletas y urnas, preparadas para el Referendum, sino combatir duramente al terrorismo, como habían demostrado en el tratamiento de los pasados atentados de agosto.
En la misma mañana, el mayor de los mossos de`scuadra, Trapero, era requerido por el Fiscal General de Cataluña para transmitirle las órdenes que debía seguir el Cuerpo que dirige y que decidió más tarde acatar, en contra de la opinión de la Generalitat y de su propio Presidente.
Así que el enorme despliegue policial realizado en Barcelona ayer tarde no puede por menos que resultar presuntamente sospechoso y en opinión de algunos analistas, más pareció una demostración de fuerza orquestada por los dirigentes catalanes, que una respuesta real a un supuesto aviso que procedente de Bruselas, alertaba con la entrada en Europa de cinco nuevas células terroristas, calificadas como extremadamente peligrosas.
La verdad sobre lo ocurrido ayer tarde, seguramente nunca la sabremos y habremos de conformarnos con seguir de cerca los acontecimientos que se vayan produciendo de aquí al 1O, en un sitio y en otro, según nuestro propio criterio y tratando, cosa difícil, de conservar la objetividad que reclama este interminable conflicto que no deja filtrarse ninguna otra noticia de actualidad, aunque estamos  seguros que la vida sigue su curso, como no puede ser de otra manera.
Hemos sabido hoy que Podemos ha pedido la comparecencia inmediata de Rajoy en el Parlamento, para que hable sobre el problema catalán y que PSOE y Ciudadanos han negado su apoyo a la petición, los primeros prefiriendo que esta se produzca después del 1 de octubre y los segundos porque ni siquiera creen que sea necesaria, a pesar del punto en que se encuentra el conflicto.

Así que a la división entre independentistas y unionistas, habría que sumar la que se evidencia entre los Partidos españoles, lo cual puede dar una idea de lo poco dados a la concordia y el diálogo que somos en esta Península que habitamos y lo mucho que nos queda por aprender sobre la  importancia de la diplomacia , en los asuntos políticos.

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