martes, 4 de abril de 2017

Tarde y forzado


Dimite por fin el Presidente de la Comunidad de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, que se ha mantenido en el cargo hasta que las abrumadoras evidencias no le han permitido otra salida y lo hace, aún así, apoyado por quién le sustituye, que no duda en ponerse a sus órdenes, en el primer discurso que ofrece, como si los delitos que se le presumen no hubieran existido jamás y fuera un capricho de los jueces y la oposición, entrar en un proceso que se ha ido complicando con el paso de los días y que aún no se sabe qué consecuencias reportará al que hoy abandona la Presidencia.
Este incomprensible apoyo que muestra el PP, con cada uno de los miembros de su Partido que se ve envuelto en algún caso de corrupción y que parece que luego se rompe, hasta el punto de hacer desaparecer de la memoria los nombres de los encausados, se ha convertido en una especie de estrategia rutinaria, con la que quizá  puedan engañar a unos cuantos ingenuos, pero que para el resto de los ciudadanos, en general, empieza a ser intolerable.
 Tampoco se entiende esa fidelidad de Ciudadanos para con sus socios y que en el caso de Murcia les ha llevado a mantenerse nadando entre dos aguas, hasta que PSOE y Podemos han conseguido ponerse de acuerdo, si como suelen recalcar en cada una de sus intervenciones, son realmente implacables con los casos de corrupción, pues de ser así, habrían apoyado la moción de censura propuesta, sin condiciones y desde el primer momento.
Nada vale ya el argumento de no querer seguir las líneas que propone Podemos, ni desmarcarse elegantemente y con buena retórica de la que podría considerarse como la única solución a un problema, puesto que suele suceder, que más temprano que tarde las cosas se empiecen a complicar de manera precipitada, dejando casi siempre a los de Rivera, definitivamente al descubierto.
Ya veremos cuánto tarda el PP en convertir en el hombre invisible al dimisionario de hoy, si las presuntas acusaciones que se le suponen van cobrando cuerpo y ya veremos, qué clase de explicaciones ofrecen si estos malos augurios acaban por hacerse realidad, como ha ocurrido en muchos casos que todos tenemos frescos en la memoria y que  no olvidaremos, aunque los nombres de los protagonistas desaparezcan misteriosamente de los discursos de los conservadores, para siempre.
Verdad es, que todo esto importa poco cuando uno se encuentra en la cima del poder y al inicio de una nueva legislatura, pero sería un gravísimo error no recordar que la fragmentación existente hoy por hoy en el Parlamento, no permite la holgura al actuar que se tenía cuando se poseía la mayoría absoluta a y que hay nuevos Partidos, que de verdad no están dispuestos a tolerar los desmanes a que nos tenían acostumbrados los conservadores en el pasado, como es el caso de Podemos.
No puede Rajoy, contar con que los de Iglesias se dobleguen a su voluntad, como hacen comúnmente los del PSOE y los de Rivera, ni tampoco, con recibir ninguna clase de comprensión por parte de unas fuerzas nacionalistas, que como en el caso de las catalanas, mantienen con los populares un fuerte enfrentamiento, aunque sea por otras razones, que de sobra todos conocemos.
Así que los tiempos en que los presuntos casos de corrupción se iban dilatando, hasta ser prácticamente olvidados y muchas veces resueltos con un simple sobreseimiento, se han terminado y ya les digo yo, que la tranquilidad de que gozaba Rajoy, también, pues le haría falta un pacto inmediato con los socialistas, para poder remediar los sobresaltos que a diario recibe, de parte de sus propios compañeros.
Todo dependerá, puede ser, de los resultados de las primarias que se celebrarán próximamente y que coronarán a un nuevo Secretario General del PSOE, pero esta vez, cuando se sepa quién será el elegido, las políticas generales del país podrían cambiar radicalmente, en uno u otro sentido, pues es de sobra conocido que Sánchez y Díaz tienen conceptos bien distintos de cómo deben ser sus relaciones con los populares y de otras muchas cosas que no vienen al caso y que ya trataremos en próximos capítulo. Y si no, al tiempo.



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