La impunidad de que ha venido disfrutando el clan de los
Pujol, desde que se conocieran las irregularidades que presuntamente han estado
ejerciendo durante años y que les ha reportado esa inmensa fortuna que todos
hemos ido sabiendo a través de los medios de comunicación, resultaba
incomprensible para la práctica totalidad de los ciudadanos y ayer por la tarde
terminó, cuando el juez decidió el ingreso en prisión del primogénito de la
familia, acusado de haber sacado del país más de treinta millones de euros.
Desde aquella intervención de Pascual Maragall, en la que
acusó claramente al entonces President de la Generalitat, Jordi Pujol, de
cobrar a los empresarios comisiones del tres por ciento, han pasado ya muchos
años y el tiempo ha terminado no sólo por dar la razón a los argumentos del
socialista, sino por demostrar que se quedó muy corto en sus afirmaciones, a la
vista de la jugosa información que después hemos ido conociendo y que ha
terminado por dilapidar la imagen del
que fuera todo un símbolo de la catalanidad, pero que traicionaba a su querida patria,
para su propio enriquecimiento.
Mucho se ha hablado desde que aparecieran las primeras
informaciones sobre las actividades ilícitas de los Pujol y mucha ha sido la
extrañeza por que la justicia haya permanecido durante este tiempo,
prácticamente parada, mientras que los sospechosos permanecían en una
inexplicable libertad, si se tiene en cuenta el montante del que estamos
hablando.
Los rumores que implicaban al Rey emérito con las presuntas
corruptelas de esta ilustre familia catalana, no han hecho, sino contribuir a
la teoría de que la información que poseía el patriarca podría acabar por
desestabilizar al Estado y que su impunidad, parecía ser, en cierto modo, una
correspondencia al favor de su silencio sobre asuntos de tanta importancia,
como los que se estaban manejando.
Quizá ha sido el grito de una Sociedad, cansada de contemplar
que los delitos relacionados con la corrupción, no sean castigados con la
suficiente dureza, el que ha movido a que todo el proceso vuelva a iniciarse y
ayer a media tarde conocíamos, al fin, la noticia del encarcelamiento de Pujol
Ferrusola, en medio de todo el escándalo relacionado con Ignacio González y
tras la dimisión de Esperanza Aguirre.
Nada ha podido hacer, al parecer, el ex President catalán por
librar a su hijo de las acusaciones que sobre él recaen y esto hace pensar que
una vez puesta en marcha la maquinaria, los miembros de este clan de carácter
casi mafioso, no podrán eludir por más tiempo esas responsabilidades por las
que tendrán que responder ante la Justicia.
El encarcelamiento, podría tener además consecuencias
negativas sobre el Partido al que los Pujol pertenecieron y si se acaban
demostrando que los desmanes de que se les acusan eran ciertos, restar un gran
número de votos a estos defensores a ultranza de la Independencia, pues
demostrar honradez es fundamental para
obtener la confianza de cualquier votante que se precie.
Con la antigua CIU en el ojo del huracán y con los Pujol
amenazados seriamente por la acción de los jueces, mucho va a tener que luchar
Artur Mas para conservar una credibilidad que le resta el hecho de no haberse
percatado de las actividades de su Jefe y mentor, quedando en una incómoda
posición que en un momento tan delicado como éste, no puede, sino perjudicar
esa imagen de salvador de la patria que ha intentado labrarse durante tanto
tiempo.
La investigación que aún queda por hacerse y que podría
demostrar que la fortuna de los Pujol sobrepasa con mucho todos los límites
imaginables, resulta tristemente ser un enorme hándicap para los defensores del
separatismo y hasta podría dar al traste con el sueño del Referendum que
propone Puigdemont, al pertenecer él mismo, al mismo Partido bajo sospecha.
La ilusión de esos catalanes que pusieron sus esperanzas en
las ideas que se les ofrecieron como una tabla de salvación para poder
abandonar definitivamente la crisis, se ve ahora truncada por esta horrible
historia de egoísmo personal, que demuestra cuál era la verdadera ideología que
defendía su antiguo Presidente.
El gran paso que se dio ayer, enviando a prisión a este
presunto organizador de la trama de que se habla, mueve a pensar que pronto
veremos desfilar al resto de la familia por los juzgados, con idéntica suerte.
No quepa la menor duda que este contratiempo será exprimido
hasta la saciedad por la oposición y por favor, no pierdan de vista la reacción
de Ciudadanos en Cataluña a partir de ahora, porque seguramente, no tendrá
desperdicio.
La excusa que esperaba el gobierno español para detener a los
independentistas, ha llegado y curiosamente se la ha puesto en bandeja, el
primogénito del mayor defensor del nacionalismo catalán, muy a su pesar, por
supuesto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario