domingo, 2 de abril de 2017

Sobre un volcán


El triunfo del candidato de Correa, Lenin Moreno, en las elecciones ecuatorianas, que ha empezado a levantar esta misma mañana sospechas de fraude, por parte de la oposición de Lasso, viene a sumarse a la permanente tensión que sacude violentamente a varios países hispanoamericanos, en estos momentos y hace crecer la extrema violencia que se está viviendo en las calles, trayendo a la memoria el antiguo fantasma del golpismo que ya se propiciara con anterioridad en naciones como Argentina o Chile.
La furia de los elementos, que sacude a Colombia y Perú estos días y que han causado la destrucción de muchas de sus ciudades y la terrible situación en que han quedado los damnificados por las inundaciones, sumada a los fenómenos políticos anteriormente citados, colocan a Sudamérica sobre un volcán, que podría entrar en erupción en cualquier momento, provocando una serie de incalculables consecuencias, que afectarían de lleno al desarrollo de su Historia, en los próximos meses.
Con Trump en el poder y Castro Muerto, situaciones como las que están ocurriendo en la Venezuela de Maduro o Paraguay y las que sin duda se derivarán a partir de hoy en Ecuador, el futuro de todos aquellos países que decidieron dar la espalda a las políticas de Estados Unidos, parece tambalearse seriamente, preludiando el inicio de una nueva etapa, mucho más acorde con los intereses del capitalismo occidental, que no está dispuesto a tolerar injerencias en sus planes de expansión a nivel mundial, ni coqueteos con un ideario que contradice diametralmente, sus principios de globalizar la economía.
Poco o nada, importa a los Gigantes del poder el recrudecimiento de la violencia, en una zona en la que estaban acostumbrados a reinar desde tiempos inmemoriales y la idea de poder recuperar su supremacía sobre los territorios que aparentemente perdieron, en el breve lapso de estos últimos años, se abre paso cada vez con más fuerza, propiciando que  se eleve un clima de inestabilidad general, fuertemente agitado también, por las críticas permanentes que sobre los regímenes anteriormente citados, se vierten desde los medios de las naciones occidentales, incluida la nuestra.
Mucho está en juego, si se lograra agilizar un proceso de cambio en Venezuela, Bolivia o Ecuador, ahora que Cuba parece estar dispuesta a negociar de otra manera su futuro más inmediato y queda meridianamente claro que esta es la oportunidad de oro que estaban esperando los señores del poder, para recobrar los privilegios perdidos, por lo que, con toda seguridad, no escatimarán en emplear todos los medios a su alcance para volver a instalarse cómodamente en estas tierras, profundamente mal tratadas por una continua pérdida de identidad, que nunca le permitió el aprovechamiento real de sus recursos naturales, como medio para alcanzar una supervivencia que la alejara de su extrema pobreza.
La falta de Democracia que demuestran los actuales líderes de las mencionadas naciones y ese incomprensible aferramiento al poder que se evidencian en casos como el de Maduro, por ejemplo, tampoco contribuyen precisamente al restablecimiento de la normalidad y sólo pueden ayudar a que más temprano que tarde, las cosas se resuelvan finalmente de una manera nada deseable para la población y que acabe además, por hacer desaparecer prácticamente del panorama político a cualquier Partido que recuerde, por su ideario, a la izquierda.
Ganar esta partida, supondría para occidente, un profundo respiro en sus relaciones con Hispanoamérica y para los conservadores, en general, capitaneados ahora por Trump, una victoria necesaria para expandir su imperio de inagotable ambición, aún a expensas de que aumentaran considerablemente las abismales diferencias entre las clases sociales que ya existen en esta parte del mundo, pero que carecen de toda importancia, para los que controlan el dinero.
Y en esas estamos, en este Lunes de primeros de Abril, en el que se augura un torrente de noticias relacionadas hoy, con los resultados electorales de Ecuador y que no podremos, sino contar a medida que se vayan produciendo, aunque sintamos, en el fondo, que el sueño de que todo pudiera cambiar radicalmente y sin violencia, en esa América del Sur, que tiene para nosotros tantas connotaciones sentimentales, de momento, se vaya desvaneciendo sin remedio.


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