El triunfo del candidato de Correa, Lenin Moreno, en las
elecciones ecuatorianas, que ha empezado a levantar esta misma mañana sospechas
de fraude, por parte de la oposición de Lasso, viene a sumarse a la permanente
tensión que sacude violentamente a varios países hispanoamericanos, en estos
momentos y hace crecer la extrema violencia que se está viviendo en las calles,
trayendo a la memoria el antiguo fantasma del golpismo que ya se propiciara con
anterioridad en naciones como Argentina o Chile.
La furia de los elementos, que sacude a Colombia y Perú estos
días y que han causado la destrucción de muchas de sus ciudades y la terrible
situación en que han quedado los damnificados por las inundaciones, sumada a
los fenómenos políticos anteriormente citados, colocan a Sudamérica sobre un
volcán, que podría entrar en erupción en cualquier momento, provocando una
serie de incalculables consecuencias, que afectarían de lleno al desarrollo de
su Historia, en los próximos meses.
Con Trump en el poder y Castro Muerto, situaciones como las
que están ocurriendo en la Venezuela de Maduro o Paraguay y las que sin duda se
derivarán a partir de hoy en Ecuador, el futuro de todos aquellos países que
decidieron dar la espalda a las políticas de Estados Unidos, parece tambalearse
seriamente, preludiando el inicio de una nueva etapa, mucho más acorde con los
intereses del capitalismo occidental, que no está dispuesto a tolerar
injerencias en sus planes de expansión a nivel mundial, ni coqueteos con un ideario
que contradice diametralmente, sus principios de globalizar la economía.
Poco o nada, importa a los Gigantes del poder el
recrudecimiento de la violencia, en una zona en la que estaban acostumbrados a
reinar desde tiempos inmemoriales y la idea de poder recuperar su supremacía
sobre los territorios que aparentemente perdieron, en el breve lapso de estos
últimos años, se abre paso cada vez con más fuerza, propiciando que se eleve un clima de inestabilidad general,
fuertemente agitado también, por las críticas permanentes que sobre los
regímenes anteriormente citados, se vierten desde los medios de las naciones
occidentales, incluida la nuestra.
Mucho está en juego, si se lograra agilizar un proceso de
cambio en Venezuela, Bolivia o Ecuador, ahora que Cuba parece estar dispuesta a
negociar de otra manera su futuro más inmediato y queda meridianamente claro
que esta es la oportunidad de oro que estaban esperando los señores del poder,
para recobrar los privilegios perdidos, por lo que, con toda seguridad, no
escatimarán en emplear todos los medios a su alcance para volver a instalarse
cómodamente en estas tierras, profundamente mal tratadas por una continua
pérdida de identidad, que nunca le permitió el aprovechamiento real de sus
recursos naturales, como medio para alcanzar una supervivencia que la alejara
de su extrema pobreza.
La falta de Democracia que demuestran los actuales líderes de
las mencionadas naciones y ese incomprensible aferramiento al poder que se
evidencian en casos como el de Maduro, por ejemplo, tampoco contribuyen
precisamente al restablecimiento de la normalidad y sólo pueden ayudar a que
más temprano que tarde, las cosas se resuelvan finalmente de una manera nada
deseable para la población y que acabe además, por hacer desaparecer
prácticamente del panorama político a cualquier Partido que recuerde, por su
ideario, a la izquierda.
Ganar esta partida, supondría para occidente, un profundo
respiro en sus relaciones con Hispanoamérica y para los conservadores, en general,
capitaneados ahora por Trump, una victoria necesaria para expandir su imperio
de inagotable ambición, aún a expensas de que aumentaran considerablemente las
abismales diferencias entre las clases sociales que ya existen en esta parte
del mundo, pero que carecen de toda importancia, para los que controlan el
dinero.
Y en esas estamos, en este Lunes de primeros de Abril, en el
que se augura un torrente de noticias relacionadas hoy, con los resultados electorales
de Ecuador y que no podremos, sino contar a medida que se vayan produciendo,
aunque sintamos, en el fondo, que el sueño de que todo pudiera cambiar
radicalmente y sin violencia, en esa América del Sur, que tiene para nosotros
tantas connotaciones sentimentales, de momento, se vaya desvaneciendo sin
remedio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario