lunes, 17 de abril de 2017

Primera plana


Mientras en el mundo se ve envuelto en una violencia incontrolada que causa un efecto dominó, dejando caer una a una las fichas que representaban los mejores valores de la humanidad, los medios de comunicación colocan a diario en sus portadas todas estas noticias referentes a la desolación y la muerte, aportando mil pruebas gráficas de la negra suerte que corren los damnificados por las guerras o el terrorismo, sin ahorrar detalles de cómo se van desarrollando dichos acontecimientos.
En medio de esta locura  que nos invade, existen sin embargo, otra clase de personas, que continúan luchando denodadamente por combatir las enfermedades que nos afligen, pero que al permanecer la mayoría de las veces en el anonimato, por desarrollarse su trabajo en laboratorios o Universidades, no merecen aparecer en primera plana, ni siquiera cuando alguno de sus descubrimientos, podría salvar cientos de miles de vidas en todo el planeta e incluso mejorar considerablemente los efectos secundarios que  conlleva la aplicación de determinados tratamientos.
Hace sólo un par de días, uno de los informativos televisivos incluía una noticia de este tipo, veinte minutos después de haber abierto con los sucesos producidos en la Madrugá  sevillana, contando de pasada que unos médicos catalanes habían descubierto un medio para destruir las células cancerosas, sin dañar a las sanas, cuya aplicación terminaría además, con el largo calvario que sufren estos enfermos, a causa de la quimioterapia.
El hecho, que hubiera merecido desde el punto de vista humano, mucha más consideración por parte de los periodistas, fue sin embargo abordado con cierta rapidez por la presentadora, como si todos los días se dieran en el mundo avances de tal importancia, sin merecer por ello, más que unas líneas mal construidas, leídas apresuradamente, al final del programa.
Quizá por esa razón, no pudimos enterarnos de los  nombres de los doctores o el equipo al que debemos este  considerable progreso y a los que ha debido costar innumerables horas de trabajo poner en marcha el tratamiento, sin contar además, con los medios que seguramente hubieran necesitado para desarrollar plenamente su labor, pues vivimos en el país que vivimos y los recortes en investigación, como todos sabemos, han sido muy importantes.
El orgullo de que estos científicos pertenezcan a un grupo de investigación catalán, ya hubiera merecido que se abriera el informativo con esta noticia y muy fundamentalmente, que se hubiera ahondado mucho más en el significado que puede tener a partir de ahora, este nuevo tratamiento, que trae una enorme dosis de esperanza e ilusión, a los miles de enfermos de cáncer que se debaten entre la vida y la muerte en los hospitales de todo el mundo.
Dedicar portadas de prensa a los avances de la ciencia, puede que no venda en la misma medida en que lo hacen noticias referentes a la corrupción o la guerra, pero seguro que supone, para muchos lectores y televidentes, la sensación de que no solo suceden cosas terribles a su alrededor y sobre todo, de que quedan muchas personas que dedican su vida a buscar el bien para esta humanidad, tan necesitada de un poco de alegría, en tiempos tan difíciles.


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