lunes, 10 de abril de 2017

Amarga despedida


La primera imagen que se viene a la cabeza de todos los ciudadanos, cuando se habla de Carme Chacón, es aquella en que acabando de ser nombrada por Zapatero Ministra de Defensa y evidenciando un avanzado estado de Gestación, se puso delante de las tropas para pasar revista, pronunciando con una tenue vocecita, pero con rotunda autoridad, la frase de ¡Capitán, mande firmes!
La noticia de su repentina e inesperada muerte nos sorprendía ayer por la tarde, cayendo como un jarro de agua fría, por su indudable juventud y nos dejaba, ese amargo sabor que produce la desaparición de una persona a la que sin conocer personalmente, nos había causado siempre buena impresión, quizá porque su modestia le hacía pasar claramente desapercibida, aunque le sobraban motivos para haber presumido de su valía personal, en el ejercicio de la Política.
Fue Chacón pionera, al ser la primera mujer que se puso al mando de un Ministerio tradicionalmente pensado para ser dirigido por hombres y también la única que se atrevió a presentarse como futura candidata a la Presidencia del Gobierno, enfrentándose a Rubalcaba en unas primarias que después perdió y a las que sucedió una etapa en la empezó a notarse el terrible declive del Partido al que pertenecía y que lo ha llevado hasta la situación  actual, que todos conocemos.
Quizá por su carácter discreto, muy pocos conocían que padecía una cardiopatía congénita desde su nacimiento y que ha sido finalmente, la que parece haber provocado un desenlace tan terrible y menos aún, que en numerosas ocasiones los médicos le habían aconsejado una vida de tranquilidad a la que evidentemente renunció, pues estuvo  presente hasta hace sólo unos días, en multitud de actos organizados por su Partido, el último, un mitin en el que mostraba su apoyo a la candidatura de Susana Díaz, que fue  su última aparición en público.
Su muerte, que ha provocado una auténtica avalancha de tristeza y solidaridad y no sólo en el ámbito de su propia Formación política, nos hace irremediablemente pensar en la fugacidad de la vida y en si verdaderamente merece la pena excederse hasta tal punto en el cumplimiento de las propias funciones, cuando la salud está en juego.
Respetada por la oposición al completo y considerada como un peso pesado en el ala moderada del PSOE, todos los Partidos han expresado sus condolencias a través de las redes, sin ahorrar en elogios hacia la valía personal de Chacón, incluso a pesar de haber mantenido con el grupo de los socialistas, al que pertenecía, rotundas diferencias.
Las circunstancias en que se ha producido el deceso y la mesura de la familia al tratar el tema, no podía, sino despertar la  solidaridad de una clase política, generalmente muy viciada, pero que aún es capaz de unirse cuando se producen casos así, quizá porque afectan directamente al corazón de los ciudadanos.
Descanse en paz esta mujer menuda que supo crecerse ante la adversidad y que abrió un difícil camino a las mujeres que deciden dedicarse profesionalmente al Ejército y a las que en este mundillo tan cerrado, no se ha tratado especialmente bien, simplemente por un problema de género.
Fue aquella frase suya, la demostración palpable de que se pueden hacer muchas cosas desde una aparente debilidad y de que si se quiere, se debe luchar contra las más graves contingencias que a uno le puedan surgir a lo largo de su vida.
Por ser como fue, deja en los ciudadanos un recuerdo que permanecerá entre nosotros para siempre.



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