jueves, 29 de septiembre de 2016

Excusas inaceptables


Por fin, aparece Susana Díaz, con un discurso aparentemente conciliador en el que se obvia conscientemente hacer referencia al golpe de mano protagonizado ayer por sus seguidores y sobre todo, en el que no se admite haber liderado la acción que ha puesto a Pedro Sánchez contra las cuerdas, aunque ya todo el mundo sabe que la conspiración ha salido de la penumbra de los despachos del PSOE en Andalucía.
Rodeada de fieles que en cierto modo recordaban, por su euforia, a los actos organizados por esos líderes de Repúblicas bananeras de las que tanto abomina la Presidenta andaluza y flanqueada por una Micaela Navarro que hasta ayer mismo se sentaba a la izquierda del mismo Pedro Sánchez del que ahora reniega, al  haber firmado el documento de dimisión, junto a los otros dieciséis secesionistas.
Intentando  en todo momento justificar que el PSOE que ella pretende liderar continua perteneciendo a la izquierda, aunque ha quedado claro que la propuesta de los rebeldes pasa por abstenerse en la investidura de Rajoy, Susana Díaz no ha sido sin embargo, capaz de reconocer delante de los medios, que toda esta maniobra orquestada, tan antidemocrática y cruenta, ha sido minuciosamente preparada, con la única intención de auparse, sin escatimar en medios, hasta la Secretaría del Partido y por ende, a la candidatura a la Presidencia del país, sin pensar en el panorama que tras de sí, deja.
Ninguna mención a Sánchez, aunque sólo fuera por pura deferencia y muchas alusiones a esa pérdida paulatina de votos que sin decirlo, ha atribuido en su totalidad a las políticas practicadas por la cúpula de Ferraz, dejando sin embargo en el tintero el hecho probado de que también ella perdió las últimas elecciones en Andalucía y que necesitó del apoyo de Ciudadanos para obtener una investidura, que le costó ochenta días conseguir, como todos sabemos.
 Refiriéndose a Felipe González y también de manera tácita a Chaves y Griñán, a los que ha calificado como gente decente y cuestionando la opinión de todos aquellos miembros de su Partido que ya hablan sin tapujos de una derechización descarada del ex Presidente, no ha podido por menos, que agradecer la intervención que González hizo ayer ante los medios y que han servido para respaldar el golpe de mano protagonizado por los suyos en la tarde de ayer y que muy a su pesar, fracturan en dos al Partido que pretende liderar, si la defenestración de Sánchez se consuma.
Mientras Díaz se daba en Sevilla , entre los suyos, el baño de multitudes que todos hemos podido ver a través de los medios, los militantes socialistas se ponían en marcha, en apoyo del Secretario general que eligieron democráticamente y convocaban a sus compañeros a una concentración a las puertas de Ferraz el próximo Sábado, llegando a fletar autobuses que trasladen a la gente hasta la capital, en la que se ha gestado todo este despropósito.
Al ver a Susana Díaz sonreír esta tarde, orgullosa de su traición, a todos nos ha dado la impresión de que la guerra en el PSOE se libra entre cargos y militancia de base y que más que una lucha entre candidatos con pensamientos diferentes, todo queda reducido a una batalla campal entre amantes de la democracia y de la tiranía.
Pueden ustedes imaginar a favor de quiénes estamos, los que tuvimos la mala suerte de vivir en la dictadura y cuánto nos cuesta admitir que algunos intenten seguir utilizando aquellos mismos métodos, para hacerse con el poder.


No hay comentarios:

Publicar un comentario