miércoles, 28 de septiembre de 2016

El golpe


La dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva federal del PSOE, a primera hora de esta tarde, acaba por la fuerza con el sueño de Pedro Sánchez, para poder lograr  un Gobierno de progreso, escenificando un golpe de mano dirigido fundamentalmente por los barones afines a las teorías abstencionistas de Susana Díaz, que gana una partida que el Secretario General elegido por la militancia ha defendido con uñas y dientes, hasta las últimas consecuencias.
El honor de Pedro Sánchez sale, del lance que le ha costado su defenestración, sin embargo, absolutamente reforzado para los votantes de izquierdas, que habían puesto todas sus esperanzas en que se pudiera lograr, aunque fuera por una sola vez en nuestra historia, una unión de fuerzas progresistas que pudiera cambiar el rumbo aterrador que está tomando la política en este país, de la mano del Partido Popular y de todos aquellos que lo apoyen, de facto o por omisión, en una nueva sesión de investidura.
La gravísima traición que lleva a cabo esta vieja guardia, que hace ya tiempo dejó atrás los principios del socialismo y que constituye una obstaculización violenta de cualquier posibilidad de negociación con otros Partidos de izquierda, no hace, sino confirmar el enorme desprecio que demuestra esta facción del PSOE hacia la opinión de los militantes de base, cuya voz se acalla por medio de una represión, que esta vez no llega a través de ninguna ley mordaza dictada por el PP, sino de la mano de un grupo de sus más relevantes compañeros.
Los nombres de los dimisionarios, no puede ser más elocuentes, ocho miembros de la Federación andaluza, algunos de Castilla La mancha, Carme Chacón, que fue a su vez defenestrada por Alfredo Pérez Rubalcaba, con el apoyo de los mismos que ahora firman con ella y que contradice totalmente los deseos de los socialistas catalanes, Ximo Puig, A quién Sánchez derrotó en las primarias en las que fue proclamado Secretario General o Tomás Gómez, que como todos recodamos, fue destituido fulminantemente por Sánchez y que nunca le perdonó, por lo que se hubiera posicionado con cualquier teoría que se opusiera a la suya, sea cual fueren los principios que la movieran.
Ya se temía desde esta mañana que algo así pudiera pasar, desde que los españoles nos despertamos con unas declaraciones de Felipe González, en las que afirmaba  que Pedro Sánchez le había confesado hace algún tiempo, su intención de abstenerse en la investidura de Rajoy, por considerar que era lo mejor que se podía hacer por el bien de España.
El peso que aún tiene en una parte del PSOE la voz del ex Presidente y la certeza de que en que su caso, no hubiera dudado en abstenerse para facilitar la gobernabilidad del país, como ha manifestado en innumerables ocasiones, ha podido precipitar este vergonzoso final, que puede complacer y mucho, al sector más conservador de los socialistas, pero que privará para siempre a este Partido del voto de cualquier elector que albergue el más mínimo sentimiento de izquierdas.
A partir de esta tarde aciaga, el futuro que espera al PSOE no puede estar más alejado de los principios del socialismo. La bandera que auparon valientemente tantos y tantos luchadores, durante más de un  siglo, queda esta tarde pisoteada por los intereses personales de  un grupo de amantes del poder, a los que nada importa el destino de  este país, si no son ellos  los que lo dirigen.
Un aura de tristeza e indignación sacude la médula de toda nuestra sociedad, que contempla con estupefacción, hasta dónde pueden llegar algunos políticos.
Los  pilares de la Democracia, se tambalean cuando ocurren hechos como éste.













No hay comentarios:

Publicar un comentario