miércoles, 14 de septiembre de 2016

La estrategia del silencio


Uno se pregunta qué debe pasar en la cabeza de Mariano Rajoy, cada vez que le informan que alguno de sus más estrechos colaboradores es imputado en nuevo caso de corrupción y cómo se atreve siquiera, a continuar negándose a aceptar responsabilidades políticas, alegando un desconocimiento tal,  que debiera incapacitarle, per se, para ocupar la Presidencia del Gobierno.
Mientras todos esperamos que el PP consiga convencer a la última investigada, Rita Barberá, de que presente su dimisión, el Presidente en funciones y a la sazón también, último responsable de lo que viene ocurriendo con los cargos de confianza de su Partido, anda como sumido en un limbo absolutamente desligado de la actualidad, negandose sistemáticamente a responder a las preguntas formuladas por los periodistas, amparado en una sonrisa bobalicona, que pone de los nervios a los ciudadanos, a los que debiera representar, por el cargo que ocupa.
Pero como la estrategia de permanecer en silencio, a la espera de que pasen de largo todos los escándalos de corrupción que afectan a diario a sus compañeros, sin rozarle,  le está dando resultado, si nos atenemos al número de votos obtenidos en los últimos comicios, el hurto continuado de información se ha está convirtiendo en una tediosa rutina, a la que incluso estamos acostumbrándonos, aunque lesiona gravemente nuestro derecho a conocer lo que ocurre, en este país nuestro.
Los asesores de Rajoy, lo saben y juegan una y otra vez las mismas cartas en esta interminable  partida, quizá porque la desmedida lealtad que vienen demostrando hacia el PP, ocho millones de españoles, ofrece una patente de corso para obrar de manera incomprensible, no solo al Presidente, sino también a los que asumen actualmente cualquier tipo de responsabilidad en Instituciones de todo tipo y que podrían dejarse seducir por la facilidad con que se cometen delitos de corrupción, en todo el territorio patrio.
Todo se le consiente a este PP que aún carente de cualquier atisbo de moral, sigue ganando las elecciones y habría que llegar a pensar, ateniéndonos a lo que ocurre todos los días, que no se puede culpar ni al resto de Partidos políticos, ni a la justicia, ni a ninguno de los Organismos encargados de que funcione el país, sino a los que otorgan su voto, aún siendo plenamente conscientes de que las arcas del estado han sido reiterativamente saqueadas por muchos de los  que ocupan un sitio en las listas del PP, a los que sólo les falta aplaudir, cada vez que sale a la luz uno de estos casos de corrupción en los que se juega con el dinero de todos.
Entretanto, a Rita Barberá le está costando Dios y ayuda  tomar la decisión más grave de cuántas se le han presentado en su vida, aunque ya estamos empezando a observar cómo va cambiando la actitud de la misma gente que hasta hace poco se desvivía en alabanzas hacia ella y cómo, igual que ocurriera antes en situaciones similares, incluso se evita ya, pronunciar su nombre.
Sin embargo, la alcaldesa ha sido desde hace demasiado tiempo, uno de los auténticos pesos pesados del PP y no parece que vaya a estar dispuesta a resignarse con la suerte que pudiera correr a partir de ahora, incluso si se le retirara el apoyo del Presidente y del Partido, por lo que suponemos que la cúpula conservadora debe estar obligada a ser muy minuciosa en el tratamiento de su caso, si no quiere verse envuelta en algo mucho peor, si la que fuera alcaldesa decidiese empezar a decir la verdad de lo que ocurría, no sólo en su Ayuntamiento y en su Comunidad, sino también en el mismo corazón de Génova, movida por un ataque de ira.
Tampoco el momento en que se produce la investigación, es precisamente el más propicio, pues nos hallamos sumidos en un proceso de desgobierno en el que la negociación con otras fuerzas es absolutamente necesaria, si se quiere lograr la Investidura y en el que cualquier escándalo que afectara directamente a los miembros del Gobierno en funciones, o a Rajoy en persona, bien podría dar al traste con las pretensiones de hacerse con el poder que  los populares albergan, contando ya con la ayuda de Albert Rivera.
Así que puede que por una vez, las estrategias de silencio practicadas por los populares, resulten fallidas, e incluso que consigan animar a los socialistas a dar un paso hacia la izquierda, pues para nada conviene a los de Sánchez verse, aunque sea de rebote, implicados en asuntos de determinada gravedad, como resultan ser, éstos que nos ocupan.
Que el PP no haya dado el paso de cesar a Barberá de manera inmediata, dice mucho de los temores que padece y que la ex alcaldesa no haya presentado ya la dimisión, obligada o de manera voluntaria, parece demostrar que mantiene una postura de fuerza.

Si esta oposición nuestra  no es capaz de aprovechar la ocasión que se le presenta en bandeja, para proponer una alternativa de poder que destrone a un PP acorralado contra las cuerdas, es que en este país, ya nada tiene arreglo.

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