Volviendo a la actualidad española, no cabe otro remedio que
referirse a lo que ha sucedido estos días con Chávez y Griñán,
fundamentalmente, porque al tratarse de dos ex Presidentes de la Comunidad Andaluza, a la vez que dos pesos
pesados en el PSOE, su historia entronca directamente con lo que viene
ocurriendo en su Partido y en esa pérdida de votos que podría relacionarse con
la gravedad extrema del caso de los ERE, en el que según la fiscalía, estos dos
imputados participaron activamente, como protagonistas.
Mientras se celebra el juicio, en el que se pedirán para
Griñán seis años de cárcel y para Chaves, diez de inhabilitación, la noticia
viene a sumar más emponzoñamiento a la situación interna que padece el PSOE,
pues no puede olvidarse que la actual Presidenta de la Junta de Andalucía,
Susana Díaz, que defiende con vehemencia la necesidad de una abstención en la
investidura de Rajoy, es, a la vez, alumna y descendiente política de los dos
implicados en este asunto, por lo que no sería de extrañar que en algún momento
se decidiera pedirle responsabilidades, también a ella, de lo que ocurrió en
las trastiendas andaluzas.
·Esta presunta implicación, que puede leerse tácitamente en
los comentarios de analistas y líderes políticos de otras Formaciones, regala,
por su oportunidad, una enorme dosis de fuerza a la postura de Pedro
Sánchez y sus seguidores más directos,
ofreciéndole también una oportunidad parea afianzar su liderazgo en la
Secretaría General del Partido, lo que podría inclinar la balanza hacia el lado
de los que defienden la tesis de la necesidad de un pacto por la izquierda.
Siendo como es el caso de los ERE, uno de los más vergonzosos
de cuántos han ocurrido en el país y en el que se han manejado cifras
escandalosas de dinero, los embrollos en que se está viendo envuelto el PP, la
marcha de Rita Barberá, el fallido nombramiento de Soria y todas las vicisitudes
que acontecen alrededor de los conservadores estos días, hacen prácticamente
imposible que Mariano Rajoy y los suyos puedan sacar el rendimiento político que hubiera podido
esperarse, en otros momentos y que tampoco los barones recalcitrantes del PSOE
puedan zafarse de las incontables ocasiones en que defendieron la inocencia de
Chaves y Griñán, a los que son afines en el pensamiento.
Así que podría decirse que volvemos a un punto de partida, en
cuanto a las negociaciones para formar Gobierno se refiere y que por la
gravedad de los acontecimientos, Sánchez quizá se atreva ahora a tomar la
decisión de ir acercando posturas con los nacionalistas y Podemos, sorteando
hábilmente y por razones obvias, toda esa oposición que ha venido encontrando
por parte de determinados barones, del ala más conservadora de su propio
Partido.
El momento parece inmejorable, pues nunca estuvo Susana Díaz
en una posición de mayor fragilidad política y también porque el PP habrá
necesariamente de resentirse, de la caída de un peso pesado como Barberá, cuyas
intenciones ocultas, por desgracia, aún desconocemos.
Naturalmente, habrá primero que probar la culpabilidad de los
imputados, pero la tardanza propia de los asuntos judiciales en este país, hace
presagiar que pasarán muchos meses y quizá años, hasta que se celebre el juicio
y la elección de Presidente no puede esperar más, como todos sabemos.
Parece que Sánchez continúa empeñado, sin embargo, en
convencer a Rivera, de una alianza tripartita, por el progreso, pero la postura
del líder naranja, su aversión hacia Podemos y el contenido de su discurso
habitual, hacen presagiar que no será ese el camino que pueda seguir el socialista,
por lo que no le quedará más remedio que explorar otras vías.
La calma chicha en que hemos vivido estos últimos meses
empieza a transformarse por la inesperada fuerza de este huracán y el panorama
político vuelve a cobrar un interés extremo, que a la vista de cómo se vayan
desarrollando los acontecimientos, habrá que analizar, con mayor profundidad,
aunque nos parece impagable el giro inesperado que nos llega, como llovido del
cielo.

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