lunes, 23 de mayo de 2016

Triunfos y fracasos


Se confirma. En cada una de las encuestas que van apareciendo, en estos días previos a la Campaña electoral, la intención de voto de los ciudadanos coloca a la coalición encabezada por Podemos, por delante del Partido Socialista Obrero Español, tanto, que ya se considera un hecho que se producirá el temido sorpasso.
Quizá por eso y porque no se resigna a permanecer en silencio, Susana Díaz ha enviado un mensaje directo a Pedro Sánchez, aconsejándole que extreme los ataques en sus intervenciones, contra la Formación de Pablo Iglesias, a la que debe considerar, en estos momento, su principal enemigo.
Pero batir a Podemos no le va a resultar nada fácil, después de haber dejado pasar la ocasión de apostar por un pacto de izquierdas, ante los ojos de todos los españoles, pues aunque se haya subestimado la inteligencia de los electores, tratando de culpabilizar a la formación morada de la falta de acuerdos, la realidad que todos hemos podido ver durante el proceso de negociación, deja meridianamente claro que nunca hubo voluntad de conseguir la alianza, por parte del PSOE.
 Claro que nadie contaba entonces con que IU se sumara a la coalición que ya concurrió a las elecciones del 20 de Diciembre, ni con que ese millón de votos que por circunstancias relacionadas con nuestra ley electoral, solo reportó a Garzón, dos diputados, pudieran ahora sumarse a los más de cinco millones obtenidos por Podemos, acercándose incluso, a la cifra contabilizada por el PP y relegando por tanto, al partido de Pedro Sánchez, a un vergonzante tercer puesto.
Mientras el mensaje de los socialistas continúa anclado a argumento del pasado reciente, los argumentos de  Podemos se han reforzado notablemente con la llegada de los de IU a sus filas y como la situación del país sigue siendo catastróficamente mala, para cientos de miles de familias, lo natural será que la confianza de los electores derive masivamente hacia alternativas que nada tengan que ver con una manera de hacer política, que ha quedado obsoleta, en los últimos tiempos.
Todo marcha previsiblemente bien para los Partidos de nueva creación y muy especialmente para Podemos, que se ha ido librando uno a uno de los conflictos internos y externos, apostando fuertemente por un cambio absolutamente necesario para nuestra sociedad y que nada tiene que ver, en su esencia, con las propuestas que hace un PSOE, que cometió un gravísimo error cuando decidió pactar con la derecha de Ciudadanos, con la que no le unía ningún vínculo de  carácter ideológico y por tanto, abandonando la izquierda.
El pacto, también perjudicará gravemente a los de Alberet Rivera, ya que no se puede olvidar que sus votos provenían, en una gran parte, de gentes desencantadas del PP y que han visto en el acercamiento con Pedro Sánchez, una especie de traición al ideario de la derecha liberal, que no complace en nada sus expectativas electorales.
La negativa de Susana Díaz a dialogar con Podemos, fruto quizá del desencuentro que tuvo en el momento de ser elegida Presidenta de la Comunidad Autónoma Andaluza, con Teresa Rodríguez, no hace otra cosa que mermar posibilidades a su Partido en la carrera electoral y evidencia que cuando los errores se encadenan, sin tener la capacidad de autocrítica necesaria para corregirlos, terminan por acarrear un estrepitoso fracaso del que después resultará casi imposible recuperarse, por mucho que se intente.
En este punto, uno se pregunta si no habrá nadie en el PSOE capaz de contradecir a Susana Díaz en sus argumentos y de ofrecer a sus militantes y electores, otras posibilidades de rehabilitación, que ayudarían sobremanera al ascenso de  este partido.
Quizá si pudiera olvidar por un momento sus ínfulas presidencialistas, la señora Díaz pudiera sumarse, por fin y realmente, al cambio que se avecina inexorablemente.


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