Se confirma. En cada una de las encuestas que van apareciendo,
en estos días previos a la Campaña electoral, la intención de voto de los
ciudadanos coloca a la coalición encabezada por Podemos, por delante del
Partido Socialista Obrero Español, tanto, que ya se considera un hecho que se
producirá el temido sorpasso.
Quizá por eso y porque no se resigna a permanecer en
silencio, Susana Díaz ha enviado un mensaje directo a Pedro Sánchez,
aconsejándole que extreme los ataques en sus intervenciones, contra la Formación
de Pablo Iglesias, a la que debe considerar, en estos momento, su principal
enemigo.
Pero batir a Podemos no le va a resultar nada fácil, después
de haber dejado pasar la ocasión de apostar por un pacto de izquierdas, ante
los ojos de todos los españoles, pues aunque se haya subestimado la
inteligencia de los electores, tratando de culpabilizar a la formación morada
de la falta de acuerdos, la realidad que todos hemos podido ver durante el
proceso de negociación, deja meridianamente claro que nunca hubo voluntad de
conseguir la alianza, por parte del PSOE.
Claro que nadie
contaba entonces con que IU se sumara a la coalición que ya concurrió a las
elecciones del 20 de Diciembre, ni con que ese millón de votos que por
circunstancias relacionadas con nuestra ley electoral, solo reportó a Garzón,
dos diputados, pudieran ahora sumarse a los más de cinco millones obtenidos por
Podemos, acercándose incluso, a
la cifra contabilizada por el PP y relegando por tanto, al partido de Pedro
Sánchez, a un vergonzante tercer puesto.
Mientras el mensaje de los
socialistas continúa anclado a argumento del pasado reciente, los argumentos
de Podemos se han reforzado notablemente
con la llegada de los de IU a sus filas y como la situación del país sigue
siendo catastróficamente mala, para cientos de miles de familias, lo natural
será que la confianza de los electores derive masivamente hacia alternativas
que nada tengan que ver con una manera de hacer política, que ha quedado
obsoleta, en los últimos tiempos.
Todo marcha previsiblemente
bien para los Partidos de nueva creación y muy especialmente para Podemos, que
se ha ido librando uno a uno de los conflictos internos y externos, apostando
fuertemente por un cambio absolutamente necesario para nuestra sociedad y que
nada tiene que ver, en su esencia, con las propuestas que hace un PSOE, que
cometió un gravísimo error cuando decidió pactar con la derecha de Ciudadanos,
con la que no le unía ningún vínculo de
carácter ideológico y por tanto, abandonando la izquierda.
El pacto, también perjudicará gravemente a los de Alberet
Rivera, ya que no se puede olvidar que sus votos provenían, en una gran parte,
de gentes desencantadas del PP y que han visto en el acercamiento con Pedro Sánchez,
una especie de traición al ideario de la derecha liberal, que no complace en
nada sus expectativas electorales.
La negativa de Susana Díaz a dialogar con Podemos, fruto
quizá del desencuentro que tuvo en el momento de ser elegida Presidenta de la
Comunidad Autónoma Andaluza, con Teresa Rodríguez, no hace otra cosa que mermar
posibilidades a su Partido en la carrera electoral y evidencia que cuando los
errores se encadenan, sin tener la capacidad de autocrítica necesaria para
corregirlos, terminan por acarrear un estrepitoso fracaso del que después
resultará casi imposible recuperarse, por mucho que se intente.
En este punto, uno se pregunta si no habrá nadie en el PSOE
capaz de contradecir a Susana Díaz en sus argumentos y de ofrecer a sus
militantes y electores, otras posibilidades de rehabilitación, que ayudarían
sobremanera al ascenso de este partido.
Quizá si pudiera olvidar por un momento sus ínfulas
presidencialistas, la señora Díaz pudiera sumarse, por fin y realmente, al
cambio que se avecina inexorablemente.

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