martes, 10 de mayo de 2016

La foto del día


La imagen de Pablo Iglesias y Alberto Garzón fundidos en un abrazo, como confirmación del acuerdo firmado por sus respectivos Partidos, en el incomparable marco de la Puerta del Sol, que inevitablemente nos devuelve al recuerdo del 15M, se convirtió ayer por la tarde en la noticia más importante de cuantas hemos conocido en los últimos días, pues nunca ha sido fácil que la izquierda se ponga de acuerdo en este País, pensando exclusivamente en el bien de las mayorías.
Pero tras el fracaso de las conversaciones con el PSOE, emprendidas a raíz del pasado 20 de Diciembre, no quedaba otro remedio que intentar otras coaliciones, para tener alguna posibilidad de apear al PP del poder que ha venido ejerciendo tiránicamente durante los últimos cuatro años y era una cuestión de compromiso, admitir que resulta mejor concurrir unidos a las próximas elecciones, que hacerlo por separado, desperdiciando una buena cantidad de votos que con la Ley Dhont corresponderían indefectiblemente, a los Partidos más votados.
No tenía ya razón de ser que dos Partidos de parecida ideología, que han destacado por la fuerte oposición ejercida contra las medidas aprobadas por los populares, durante sus años de Gobierno y por entender como necesaria la participación ciudadana en las decisiones políticas, continuaran comportándose como contendientes en un Parlamento que, afortunadamente, en nada se parece ya a los que se constituyeron con anterioridad y que cuenta ahora con un buen número de diputados provenientes de nuevas Formaciones, que no comulgan con la pasada hegemonía del bipartidismo.
Tuvo Pedro Sánchez la oportunidad de presidir un Gobierno de progreso, pero prefirió o le hicieron elegir, como única alternativa, una coalición con Ciudadanos, negando la incontestable verdad de que únicamente un pacto por la izquierda podría hacer cambiar la clase de política que actualmente padecemos y que de otro modo, volvería a instalarse entre nosotros, para los próximos cuatro años.
La jugada de intentar la abstención de Podemos, una vez cerrada la coalición con el Partido de Rivera, fracasó y los barones socialistas habrán ahora de atenerse a las consecuencias que podría traer para su Partido un más que probable sorpasso, quedando seguramente relegado a una tercera posición en el arco Parlamentario, que le colocaría en el peor lugar ocupado nunca en el Hemiciclo, desde la misma llegada de la Democracia.
Pero en política, no siempre se gana y es de ley reconocer los errores e intentar corregirlos, sobre todo cando se aspira a procurar el bien de los ciudadanos y no a ocupar posiciones de poder, dentro de la Formación a la que uno pertenece o incluso aspirar a la Presidencia de la Nación, en un futuro más lejano, como sería el caso de la propia Susana Díaz.
El acuerdo entre Podemos e IU, deja pues al PSOE, en una incómoda posición entre la derecha y la izquierda y sólo de las decisiones que tome a partir de ahora, dependerá que se le identifique con una u otra corriente. Porque está claro que nadie va a negar la pertenencia a la izquierda de la flamante coalición, ni que el PP y Ciudadanos pertenecen, como todos sabemos a la derecha.
Así que los socialistas, de repente, han quedado momentáneamente anclados a una especie de limbo ideológico aún por definir, que ira tiñéndose de rojo o azul, según las posturas que vayan adoptando, cuando se forme un Nuevo Parlamento y aquel Partido que Pablo Iglesias fundara en 1879, podría terminar siendo considerado como una especie de balsa flotante entre los extremos políticos naturales, sin conseguir una definición que aclare al electorado a dónde, realmente, pertenece.
 Buscando un poco de cordura en esta inquietante realidad, Podemos intenta una última oferta, en la que propone a los socialistas ir en listas conjuntas para el Senado y, naturalmente, espera respuesta.
Sánchez y los suyos, habrán de meditar escrupulosamente qué contestar. Decir que no, bien podría ser interpretado como una rendición absoluta a los pies del bloque contrario y significaría, pese a quién pese, que el PSOE se encuentra decidido a abandonar del todo, la izquierda.




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