martes, 17 de mayo de 2016

El abrazo del Califa


Ver a Julio Anguita abrazando a Pablo Iglesias en un mitin celebrado el pasado fin de semana y medir la emoción que se respiraba en el ambiente, a través de esta imagen, puede dar una idea del potencial que puede llegar a tener la alianza firmada por Podemos e IU y  y representa que la unidad entre los viejos  y los nuevos políticos, cuando son de ley, es posible.
Anguita, que durante años ha mantenido una postura de estricta rectitud y que ha sido uno de los pocos políticos que regresó a su profesión anterior, cuando decidió abandonar la vida pública, ha respaldado desde el principio la posibilidad del pacto entre Partidos que en definitiva, defienden, las mejoras sociales y siempre apostó porque a través del diálogo, se pudiera aspirar a una buena posición de la izquierda en el Parlamento español, aunque para ello hubiera que hacer concesiones, por todas las partes.
Su amplitud de miras y su determinación al apoyar el proyecto, desde el respeto y la tolerancia a los que no piensan como él, dice mucho de su talla como político y ofrece un ejemplo demoledor, a todos aquellos que durante años han envilecido la profesión, preocupándose únicamente de su enriquecimiento personal, a través de las prácticas corruptas que hemos venido conociendo, casi siempre a través de los medios.
Ya quisieran los líderes de PP o PSOE, que tanto se afanan ahora en amenazarnos con la llegada del comunismo, contar entre sus filas  con gente mínimamente parecida a este incansable luchador que afortunadamente para él, puede mirar limpiamente a la cara a los ciudadanos, después de treinta años, sin haberse desdicho jamás de sus principios, ni habiendo necesitado nunca emplear el juego sucio contra los demás, para ganarse el puesto que tiene en nuestra historia.
Que Julio Anguita apoye la coalición, no solo es un honor para los que ya contamos con algunos años, sino que significa, para los jóvenes idealistas de ahora, la ratificación de que son capaces de atreverse a contar con la experiencia, proporcionando un lugar de relevancia, a todos aquellos que les antecedieron en este largo camino de lucha por la libertad, que se estaba viendo ostensiblemente perjudicado, por el sometimiento de los líderes de los grandes Partidos, a una política basada únicamente en el enaltecimiento de la economía capitalista.
No someterse, hacer de la rebeldía, mientras ocurran injusticias imperdonables, una bandera que enarbolar, a favor de los más desfavorecidos, deja claro que también en política, existen hombres y mujeres capaces de hacer de la decencia un modo de vida, consiguiendo con ello ridiculizar, aún más si cabe, a todos aquellos que con sus actos se han encargado, sobre todo en los últimos años, de robarnos cualquier atisbo de ilusión que pudiera quedarnos, sobre la limpieza profesional de nuestro representantes.
Naturalmente, la alianza firmada por IU y Podemos, no puede, sino aterrorizar a todos esos prebostes de una vieja escuela, que pensaban desde que se asentaron alternativamente en el poder, que sus privilegios de casta, se habían convertido en eternos.
Para ellos, mirar a Julio Anguita, debe ser, como si de pronto alguien se atreviera a exponer sin tapujos todas sus vergüenzas, ante los ojos de los electores, sin tener la más mínima posibilidad de poder rebatir de ninguna manera, por la honestidad del personaje, ninguno de sus argumentos.
Quizá por eso, Pablo Iglesias lloraba al abrazar al Califa. La verdad es que no hay muchos grandes líderes que conserven la pureza de este comunista convencido, al que nunca lograron comprar, ni el poder, ni el dinero.


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