A Pedro Sánchez le está empezando a pasar factura no haber
tomado la determinación de negociar con Podemos, tras los resultados de las
elecciones del pasado Diciembre y por si no tenía ya bastantes problemas para
mantener su liderazgo, frente a las estrategias urdidas por los afines a Susana
Díaz, se le rebelan ahora unos cuantos barones, que parecen considerar acertada
la propuesta de Pablo Iglesias, de ir en listas conjuntas para el Senado,
contraviniendo así la reacción de su Secretario General, que se negó desde el
primer momento a considerar el
ofrecimiento.
Muchos creemos que Sánchez comete un nuevo y gravísimo error,
desdeñando ostentosamente cualquier tipo de alianza por la izquierda y del
mismo modo deben pensar aquellos que gobernando ya en sus propias Comunidades
con gente afín a la ideología de Podemos y viendo, como ven a diario, que no se
produce ninguna de esas hecatombes que no paran de anunciar los agoreros de
turno, ven factible la concurrencia propuesta por Iglesias, solo para las
próximas elecciones y que con toda probabilidad, arrebataría al PP la mayoría
absoluta de que ahora disfruta en el Senado, permitiendo así que las cosas
avancen en esta Cámara, de modo bien distinto.
Valencia, Aragón y Cataluña y seguramente también García
Page, de Castilla La mancha, mantienen una posición a favor de estas
negociaciones y aunque todos sabemos que será el Comité Federal el que
finamente decida sobre el asunto, la frágil unidad del PSOE parece estar
resquebrajándose por momentos, perseguida por cada jugada que inicia el líder
de la Formación morada, muy acostumbrado a moverse como pez en el agua, en las
redes sociales y en general, en todos los medios.
Buscar el equilibrio, se le está haciendo a Sánchez cada día
más difícil y la impresión que da, es la de estar permanentemente tambaleándose
sobre una cuerda floja, que por el desarrollo que van tomando los
acontecimientos, parece estar a punto de romperse, provocándole una
estrepitosas caída.
Debe ser terrible, siendo líder, no encontrar apoyo para
ninguna de las decisiones que uno toma y ser continuamente observado por el ojo
crítico de tus propios compañeros, a los que no
sólo no importa dejarte solo ante el peligro, sino que además, potencian
con su intransigencia, una especie de inagotable
acoso que está minando paulatinamente la imagen que el Partido ofrece a los
electores.
Puede que Podemos no consiguiera pactar con los socialistas,
hace solo unos meses, pero lo cierto es que a medida que pasan los días y se
acerca la celebración de los nuevos comicios, le da jaque en esta partida de
ajedrez en la que se han enzarzado y en la que de momento, vencen por goleada
los de Iglesias y no sería de extrañar que ni siquiera sea necesario que se
produzca el tremido sorpasso, para que los morados logren vencer de manera
velada, al PSOE.
Juega para ello Podemos, hábilmente, con utilizar el factor
sorpresa de forma permanente, sin dar tregua a los de Sánchez para pensar a
fondo todas las propuestas que les lanzan
de manera totalmente abierta y es el PSOE, el que arrinconado por la
profusión de ideas que le llegan desde la Formación morada, debiera arbitrar
una estrategia nueva, si no quiere llegar prácticamente vencido, al 26 de
Junio.
Demasiado ocupados en sus luchas internas, los socialistas
han sido incapaces de asumir que sus oponentes por la izquierda, son en su
mayoría, profundos conocedores de todas las tácticas políticas y que las
aplican a la perfección, llevándoles a un terreno demasiado pantanoso.
Más le valdría al líder socialista, sentarse, por una vez, a
negociar con ellos, porque de otro modo, acabará no sólo perdiendo las
elecciones, sino teniendo que abandonar la vida política, engullidlo por la
vorágine que le persigue, desde fuera y también desde dentro, de su propio
Partido.

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