jueves, 5 de mayo de 2016

En busca de la unidad


Votan las bases de Izquierda Unida, a favor del pacto con Podemos y lo hacen mayoritariamente convencidas de que será el único modo de avanzar hacia el Gobierno de cambio que quiere nuestra Sociedad y que se encarga de desbaratar la maldita Ley electoral por la que nos regimos, cuando los Partidos se presentan por separado.
Ya hemos visto que no se puede contar con el PSOE cuando aventaja en votos a  otras Formaciones y vendría bien adelantarlo, para demostrar que cuando los brazos están abiertos, lo están, en las duras y en las maduras.
Beneficia también a la alianza las encarnizadas guerras internas que mantienen los socialistas entre ellos, perfectamente alineados en dos corrientes particularmente distintas y que generan una crisis de liderazgo que no pasa desapercibida para una ciudadanía, mucho más inteligente de lo que desgraciadamente se le presume y harta de soportar que los políticos acostumbren a pensar  mucho más en sus intereses personales, que en el bienestar de las mayorías.
Ciudadanos, PP y también el PSOE, se han apresurado sin embargo a criticar el posible pacto, por razones bien evidentes, que no hacen sino retratar claramente una postura de terror a ser superados en votos, de manera incontestable, por unos recién llegados a los que se han afanado en desprestigiar, prácticamente desde que aparecieron y que están jugando sus cartas con mano maestra, mientras ellos se van desgastando, los unos acorralados por los casos de corrupción, los otros por sus luchas internas y los terceros, por esa terquedad en apoyar al Gobierno de Rajoy, al que los ciudadanos consideran culpable de todas sus desdichas.
La alianza, que de lograrse constituiría un hito en la Historia de este País, poniendo fin a la maldición de la Izquierda y que si se repitieran los resultados del 20 de Diciembre, podría aproximarse peligrosamente a los votos conseguidos por el PP, terminaría con el bloqueo político que ha paralizado a un Parlamento fuertemente dividido e incapaz de alcanzar acuerdos que permitan la gobernabilidad, posibilitando una salida digna a esta ruptura de un bipartidismo, reacio a perder toda una suerte de apetitosos privilegios.
A los detractores que como Gaspar Llamazares o Errejón, se pronunciaban en contra del pacto, habría que decirles que los Partidos que se deben a la opinión de sus bases, no pueden hacer otra cosa que llevar a cabo el mandato de las mayorías y que no cabe otro temor que poder fracasar en las urnas, cosa que a día de hoy, parece bastante improbable, dada la decisión que parecen manifestar los ciudadanos en mantener la elección que ya hicieron, hace sólo unos meses.
Por primera vez, los que hasta ahora han sido considerados como los dos grandes Partidos del País, son conscientes de que es posible que su alternancia en el poder haya terminado para siempre y que otras vías han logrado atraer la atención del electorado, seguramente para asentarse en un  panorama político español, en el que escaseaba la ilusión por comprometerse con nuevos proyectos, hasta que estos jóvenes nos enseñaron que todo era posible.
De nada habrá servido el esfuerzo denodado de los medios afines a los poderosos por denostar a estas Formaciones durante tanto tiempo, ni el manido discurso amenazador que preludia apocalípticas condiciones de vida, en el caso de que llegara al poder, esta posible alianza de progreso.

A veces, hay que romper con lo establecido para poder, simplemente, avanzar y como todos ya sabemos, jamás se ha conseguido nada sin arriesgar, para  que las utopías se hicieran realidades tangibles. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario