Si algún día llegan a publicarse los nombres de todos los que
se acogieron a la amnistía fiscal de Montoro y que se vendió a los españoles
como una forma de recaudar impuestos, eficaz y tangible, por parte de todo el gobierno del Partido
Popular, seguramente podremos confirmar que el proyecto se diseñó con la única
intención de favorecer a un puñado de defraudadores de guante blanco, entre los
que se encontraban una gran parte de reconocidos simpatizantes de la ideología
conservadora, cuyas fortunas, de ignorada procedencia, proporcionaban sendos
beneficios en Paraísos fiscales y bancos extranjeros.
Hoy hemos sabido, como corroboración de la teoría
anteriormente expuesta, que la mujer de
Arias Cañete figura entre esos nombres
celosamente guardados por el aún Ministro Montoro y que su acogimiento a la
medida impulsada por el PP, se produjo precisamente mientras su marido ocupaba
la cartera de Agricultura, siendo así posesor de una información privilegiada y
de primera mano, que seguramente facilitó la regularización de estos bienes, de
forma rápida y secreta.
Y en secreto hubiera continuado tal información, de no haber
sido por la aparición de este mismo nombre en los Papeles de Panamá, cosa que
ha potenciado que se continuara investigando sobre los movimientos financieros de la esposa del ex Ministro, para
descubrir finalmente la información que hoy aparece en toda la prensa y que
constituye un nuevo varapalo para una de las medidas estrella aprobada por el
Partido Popular, en el transcurso de la última legislatura.
Cañete, actualmente vinculado a Europa, ya se apresuró a
declarar que en su matrimonio hacía tiempo que habían firmado la separación de
bienes y que por tanto, su desconocimiento sobre los supuestos negocios de su
mujer era total, por lo que no podía ofrecer ninguna explicación sobre los hechos.
No podrá sin embargo alegar lo mismo sobre el acogimiento a
la amnistía fiscal, pues es de suponer que formando parte del Gobierno, las
informaciones que se produjeran entonces sobre este tema, le llegarían de
primera mano y más aún, si se tiene en cuenta el estrecho vínculo familiar que
le une a esta persona, a la que con toda probabilidad conocerían también, todos
y cada uno de los miembros de aquel Ejecutivo.
La posición en que esta información deja a Cañete, en las
instituciones europeas, no puede ser más incómoda y menos deseable, pues
constituye una mancha difícil de lavar en
la pretendida limpieza de que presumen los encargados de dirigir nuestros
destinos y no puede por menos, que generar ciertas reacciones inmediatas que
podrían terminar, de un plumazo, con la carrera política del Comisario, si por
una vez las cosas se hacen bien, como sería deseable, para todos nosotros.
Pero es que además, al gobierno en funciones le corresponde
ofrecer una explicación urgente sobre estos hechos, si no quiere dar pie a que
toda la oposición se le eche encima por la manera de gestionar un asunto con
connotaciones tan particulares y que pudiera ser la punta de un enorme iceberg
oculto bajo las aguas del secretismo que rodean a estos amnistiados de traje y
corbata, de reconocido renombre y abolengo.
Sin embargo, la posibilidad de que estos datos sean
revelados, por voluntad propia del gobierno, es francamente mínima y habrá de
ser, como siempre, la prensa, quién indague la verdadera magnitud de este
inexplicable perdón para los ricos que potenciaron los populares, en cuanto tuvieron
oportunidad para ello.
Curiosamente, cada nuevo escándalo de corrupción, incluye
algún nombre relacionado con sus siglas y lo que se ha tratado de tachar como
“casos puntuales”, por parte de los representantes del PP, es ya, a día de hoy,
una maraña que sigue creciendo de manera imparable, cuyo tamaño sobrepasa
cualquier previsión que hubiéramos podido aventurar hace sólo unos años,
incluso siendo muy perversos.
La verdad, tozuda como pocas, terminará por imponerse y
llegará un momento en que ya será imposible negar una evidencia que no por
conocida, resulta ser menos impactante para los honrados ciudadanos que
habitamos este país irreconocible.
Haya o no justicia, de un modo u otro, lo pagarán y no se me
ocurre mejor manera de conseguirlo a corto plazo, que negándoles el voto, en
las próximas elecciones de Junio, porque si no están, no podrán seguir con
estas prácticas malsanas que van en perjuicio de todos y que han ayudado
grandemente al deterioro de una Nación,
que merece ser gobernada, al menos, por gente decente.

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