martes, 3 de mayo de 2016

Perdón para los ricos


Si algún día llegan a publicarse los nombres de todos los que se acogieron a la amnistía fiscal de Montoro y que se vendió a los españoles como una forma de recaudar impuestos, eficaz y tangible,  por parte de todo el gobierno del Partido Popular, seguramente podremos confirmar que el proyecto se diseñó con la única intención de favorecer a un puñado de defraudadores de guante blanco, entre los que se encontraban una gran parte de reconocidos simpatizantes de la ideología conservadora, cuyas fortunas, de ignorada procedencia, proporcionaban sendos beneficios en Paraísos fiscales y bancos extranjeros.
Hoy hemos sabido, como corroboración de la teoría anteriormente  expuesta, que la mujer de Arias Cañete  figura entre esos nombres celosamente guardados por el aún Ministro Montoro y que su acogimiento a la medida impulsada por el PP, se produjo precisamente mientras su marido ocupaba la cartera de Agricultura, siendo así posesor de una información privilegiada y de primera mano, que seguramente facilitó la regularización de estos bienes, de forma rápida y secreta.
Y en secreto hubiera continuado tal información, de no haber sido por la aparición de este mismo nombre en los Papeles de Panamá, cosa que ha potenciado que se continuara investigando sobre los movimientos  financieros de la esposa del ex Ministro, para descubrir finalmente la información que hoy aparece en toda la prensa y que constituye un nuevo varapalo para una de las medidas estrella aprobada por el Partido Popular, en el transcurso de la última legislatura.
Cañete, actualmente vinculado a Europa, ya se apresuró a declarar que en su matrimonio hacía tiempo que habían firmado la separación de bienes y que por tanto, su desconocimiento sobre los supuestos negocios de su mujer era total, por lo que no podía ofrecer  ninguna explicación sobre los hechos.
No podrá sin embargo alegar lo mismo sobre el acogimiento a la amnistía fiscal, pues es de suponer que formando parte del Gobierno, las informaciones que se produjeran entonces sobre este tema, le llegarían de primera mano y más aún, si se tiene en cuenta el estrecho vínculo familiar que le une a esta persona, a la que con toda probabilidad conocerían también, todos y cada uno de los miembros de aquel Ejecutivo.
La posición en que esta información deja a Cañete, en las instituciones europeas, no puede ser más incómoda y menos deseable, pues constituye una mancha difícil de lavar  en la pretendida limpieza de que presumen los encargados de dirigir nuestros destinos y no puede por menos, que generar ciertas reacciones inmediatas que podrían terminar, de un plumazo, con la carrera política del Comisario, si por una vez las cosas se hacen bien, como sería deseable, para todos nosotros.
Pero es que además, al gobierno en funciones le corresponde ofrecer una explicación urgente sobre estos hechos, si no quiere dar pie a que toda la oposición se le eche encima por la manera de gestionar un asunto con connotaciones tan particulares y que pudiera ser la punta de un enorme iceberg oculto bajo las aguas del secretismo que rodean a estos amnistiados de traje y corbata, de reconocido renombre y abolengo.
Sin embargo, la posibilidad de que estos datos sean revelados, por voluntad propia del gobierno, es francamente mínima y habrá de ser, como siempre, la prensa, quién indague la verdadera magnitud de este inexplicable perdón para los ricos que potenciaron los populares, en cuanto tuvieron oportunidad para ello.
Curiosamente, cada nuevo escándalo de corrupción, incluye algún nombre relacionado con sus siglas y lo que se ha tratado de tachar como “casos puntuales”, por parte de los representantes del PP, es ya, a día de hoy, una maraña que sigue creciendo de manera imparable, cuyo tamaño sobrepasa cualquier previsión que hubiéramos podido aventurar hace sólo unos años, incluso siendo muy perversos.
La verdad, tozuda como pocas, terminará por imponerse y llegará un momento en que ya será imposible negar una evidencia que no por conocida, resulta ser menos impactante para los honrados ciudadanos que habitamos este país irreconocible.
Haya o no justicia, de un modo u otro, lo pagarán y no se me ocurre mejor manera de conseguirlo a corto plazo, que negándoles el voto, en las próximas elecciones de Junio, porque si no están, no podrán seguir con estas prácticas malsanas que van en perjuicio de todos y que han ayudado grandemente al deterioro de  una Nación, que merece ser gobernada, al menos, por gente decente.




No hay comentarios:

Publicar un comentario