Por si fuera poco lo que hemos sabido hasta ahora sobre el PP
valenciano y cuando todavía resuenan los ecos de las últimas imputaciones de un
buen número de sus miembros, la Cadena Ser ofrece hoy la noticia de que uno de
los imputados del caso Taula afirma que durante la etapa de Camps, cientos de
proyectos fueron financiados irregularmente, por valor de más de treinta
millones de euros y que esta trama podría haber doblado el volumen que se le ha
supuesto a la Gurtel, aupándose así a uno de los primeros puestos del ranking
de los casos de corrupción relacionados con el Partido que preside Mariano
Rajoy, hasta el momento.
La información no puede ser más oportuna, estando a las
puertas de una campaña electoral y supone un nuevo varapalo para el Partido
conservador, pues ya casi no quedan argumentos con que justificar la
podredumbre que corroía el funcionamiento de las instituciones bajo su mando en
la Comunidad Valenciana, ni tampoco gente con la que suplir esta desbandada
general de cargos imputados en gravísimos asuntos de corrupción,
fundamentalmente por cuestiones de tiempo.
Este nuevo escándalo, que puede convertirse en la traca final
de cuántas corruptelas han sido investigadas y de cuyos resultados estamos
pendientes, por encontrarse casi todas ellas en fase judicial, podría
constituir, sin duda alguna, el declive absoluto de la hegemonía del PP en esta parte del territorio español, dejando
atrás más de veinte años de reinado en los que a juzgar por lo que vamos conociendo,
se cometieron impunemente toda clase de tropelías, bajo el amparo de las mayorías absolutas que los ciudadanos
otorgaron a la Formación conservadora, varias veces consecutivas.
Los entramados, que se convertirán sin duda en tema
recurrente en los Debates entre Candidatos a la Presidencia que se celebren los
próximos días, van a colocar a Rajoy en una difícil posición, si se tiene en
cuenta su poca inclinación a ofrecer
explicaciones sobre asuntos oscuros y le van a dejar, si es que finalmente se
aviene a acudir a ellos, en plena soledad ante las acusaciones y preguntas de
sus adversarios y lo que es peor aún, ante la mirada indiscreta de millones de
espectadores.
El que fuera durante tantos años uno de sus feudos, puede
transformarse ahora en una de sus principales preocupaciones, pues no parece
probable que esté dispuesto a admitir que existió una financiación ilegal y
menos aún, que dichas componendas enriquecieron grandemente a algunos de sus más
prominentes socios políticos.
Quizá por eso ha declarado que quiere que los Debates se produzcan
en terreno neutral, aunque inmediatamente, su exigencia sugiere la intención de
que sean organizados por la Televisión Española y no por alguna de las Cadenas
privadas, a las que considera claramente posicionadas en su contra, simplemente
por haber ofrecido a sus espectadores las noticias tal como son y no
maquilladas por una capa de triunfalismo, como ocurre en el caso de la Pública,
que se ha convertido en la última legislatura en mera correa de transmisión de
los populares.
A los votantes de la derecha, que deben levantarse cada
mañana de la cama temiendo lo peor, apenas les quedan ya motivos para continuar
eligiendo al PP, si no quieren convertirse en cómplices de estos escándalos
protagonizados por sus dirigentes, porque aunque quisieran disculpar, creyendo
en el argumento de las acciones individuales, el montante de lo escatimado a
las arcas de todos los españoles, supera todas las previsiones que pudieran
haberse imaginado, más que con creces.
Esta traca final, necesariamente ha de pasar factura a la
supuesta necedad de unos dirigentes, que han permanecido, según propias
palabras, en la más absoluta inopia de lo que sucedía delante de sus ojos en
Valencia y Madrid, bien porque estas explicaciones resultan en sí mismas
increíbles o bien porque su incompetencia a la hora de gobernar ha
resultado ser de tal calibre, que parece inaceptable que repitan mandato, si no
queremos que se produzca una catástrofe.
Mucho habrán de pensar en estos días, esos incondicionales de
los populares. La triste historia que viene acompañando a su amado Partido en
los últimos años, no puede ser más horripilante y patética.
Quizá ya va siendo hora de que piensen en otras opciones.

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