lunes, 9 de mayo de 2016

La traca final


Por si fuera poco lo que hemos sabido hasta ahora sobre el PP valenciano y cuando todavía resuenan los ecos de las últimas imputaciones de un buen número de sus miembros, la Cadena Ser ofrece hoy la noticia de que uno de los imputados del caso Taula afirma que durante la etapa de Camps, cientos de proyectos fueron financiados irregularmente, por valor de más de treinta millones de euros y que esta trama podría haber doblado el volumen que se le ha supuesto a la Gurtel, aupándose así a uno de los primeros puestos del ranking de los casos de corrupción relacionados con el Partido que preside Mariano Rajoy, hasta el momento.
La información no puede ser más oportuna, estando a las puertas de una campaña electoral y supone un nuevo varapalo para el Partido conservador, pues ya casi no quedan argumentos con que justificar la podredumbre que corroía el funcionamiento de las instituciones bajo su mando en la Comunidad Valenciana, ni tampoco gente con la que suplir esta desbandada general de cargos imputados en gravísimos asuntos de corrupción, fundamentalmente por cuestiones de tiempo.
Este nuevo escándalo, que puede convertirse en la traca final de cuántas corruptelas han sido investigadas y de cuyos resultados estamos pendientes, por encontrarse casi todas ellas en fase judicial, podría constituir, sin duda alguna, el declive absoluto de la hegemonía del PP  en esta parte del territorio español, dejando atrás más de veinte años de reinado en los que a juzgar por lo que vamos conociendo, se cometieron impunemente toda clase de tropelías, bajo el amparo de las  mayorías absolutas que los ciudadanos otorgaron a la Formación conservadora, varias veces consecutivas.
Los entramados, que se convertirán sin duda en tema recurrente en los Debates entre Candidatos a la Presidencia que se celebren los próximos días, van a colocar a Rajoy en una difícil posición, si se tiene en cuenta  su poca inclinación a ofrecer explicaciones sobre asuntos oscuros y le van a dejar, si es que finalmente se aviene a acudir a ellos, en plena soledad ante las acusaciones y preguntas de sus adversarios y lo que es peor aún, ante la mirada indiscreta de millones de espectadores.
El que fuera durante tantos años uno de sus feudos, puede transformarse ahora en una de sus principales preocupaciones, pues no parece probable que esté dispuesto a admitir que existió una financiación ilegal y menos aún, que dichas componendas enriquecieron grandemente a algunos de sus más prominentes socios políticos.
Quizá por eso ha declarado que quiere que los Debates se produzcan en terreno neutral, aunque inmediatamente, su exigencia sugiere la intención de que sean organizados por la Televisión Española y no por alguna de las Cadenas privadas, a las que considera claramente posicionadas en su contra, simplemente por haber ofrecido a sus espectadores las noticias tal como son y no maquilladas por una capa de triunfalismo, como ocurre en el caso de la Pública, que se ha convertido en la última legislatura en mera correa de transmisión de los populares.
A los votantes de la derecha, que deben levantarse cada mañana de la cama temiendo lo peor, apenas les quedan ya motivos para continuar eligiendo al PP, si no quieren convertirse en cómplices de estos escándalos protagonizados por sus dirigentes, porque aunque quisieran disculpar, creyendo en el argumento de las acciones individuales, el montante de lo escatimado a las arcas de todos los españoles, supera todas las previsiones que pudieran haberse imaginado, más que con creces.
Esta traca final, necesariamente ha de pasar factura a la supuesta necedad de unos dirigentes, que han permanecido, según propias palabras, en la más absoluta inopia de lo que sucedía delante de sus ojos en Valencia y Madrid, bien porque estas explicaciones resultan  en sí mismas  increíbles o bien porque su incompetencia a la hora de gobernar ha resultado ser de tal calibre, que parece inaceptable que repitan mandato, si no queremos que se produzca una catástrofe.
Mucho habrán de pensar en estos días, esos incondicionales de los populares. La triste historia que viene acompañando a su amado Partido en los últimos años, no puede ser más horripilante y patética.
Quizá ya va siendo hora de que piensen en otras opciones.







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