Declara la Baronesa Thyssen que es muy difícil vivir siendo
rico y lo hace, en un momento histórico español, en el que cientos de miles de
familias se ven obligadas a sobrevivir con pocos o ningún ingresos y otras,
malviven sin poder llegar a fin de mes, a pesar de que ambos cónyuges tienen
trabajo, a causa de los sueldos de miseria que se han impuesto en nuestro país,
después que la Reforma Laboral de Rajoy,
haya rebajado nuestros derechos fundamentales, hasta límites insostenibles.
Las declaraciones, que parecen hechas por alguien sin
demasiadas luces, que gozando de una inmensa fortuna, anda en estos momentos,
en litigios con Hacienda, por posible evasión de capitales a Paraísos fiscales
y por simular que residía habitualmente en Andorra, no pueden ser más
desafortunadas, ni más hirientes, para una población que atraviesa uno de los
momentos más arduos de cuantos se han conocido, desde hace muchos años.
Son mucho menos admisibles aún, viniendo de alguien que no
nació precisamente en una cuna de rancio abolengo, sino que tuvo la suerte, o
la sagacidad de contraer matrimonio con alguien que procedía de la nobleza, del
que le separaban bastantes años y que ya había amasado una inmensa fortuna con
el negocio del arte, que después heredaron, esta antigua Miss y su hijo, al que
el barón adoptó, convirtiéndole en el millonario que ahora es y que también lo
debe estar pasando fatal, igual que su madre y los de su clase.
Con la convulsión de los tiempos y el empeño que está
poniendo una parte de la prensa en levantar escándalos financieros ,
protagonizados en número incalculable por gente de la que debe codearse a
diario con esta baronesa, naturalmente, se ha quebrado la plácida tranquilidad
de que disfrutaban impunemente, todos éstos que delinquían sin reparo, sacando
sus capitales del País, precisamente en el momento en que más los necesitaba
y repentinamente, su vida se ha debido
ver trastornada por la vigilancia exhaustiva a que están siendo sometidos por
las autoridades y que les va a costar, si su Dios no lo remedia, tener que
enfrentarse a la acción de la justicia, exactamente igual que el resto de los
españoles.
Si vivir siendo rico no es fácil, imagínese la señora
Baronesa, cómo será vivir siendo pobre. Sin techo, sin trabajo, sin dignidad y
dependiendo de la buena voluntad de sus familiares y amigos, miles de familias
siguen adelante en esta España de infinitos contrastes, como este y sin ser
entrevistados por una prensa a la que contar sus muchos problemas, quizá porque
los titulares que podrían ofrecer, a poca gente les interesan.
Ya quisieran estas personas tener la oportunidad de vivir con
las dificultades a las que alude la Baronesa, pero sabiendo que sus necesidades
básicas y las de sus hijos, se encuentran totalmente cubiertas, aún en el caso
de tener que saldar sus cuentas con la Hacienda de todos los españoles, quizá
porque su ambición tiene límites y también porque son, en el fondo, mucho
mejores personas, que acostumbran a compartir con los demás, de buena gana, lo poco que poseen.
Así, no es de extrañar que Thyssen y los que son como ella,
tiemblen con solo pensar que en España pueda llegar a gobernar una coalición de
Progreso, que incida, de una vez, en aclarar lo que ha estado ocurriendo fuera
de nuestras fronteras, durante demasiados años y que haga pagar, exactamente lo
justo, a todos aquellos que jugando con la estabilidad del País, han evadido,
defraudado, blanqueado y ocultado el dinero procedente de sus grandes negocios
y fortunas, siendo absolutamente insolidarios con los demás y encima,
quejándose de su mala suerte… cuando son descubiertos.

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