domingo, 8 de noviembre de 2015

Velando armas


Con las espadas en alto, nacionalistas catalanes y Gobierno español aguardan los resultados del Pleno convocado para mañana en Barcelona, después de que el Tribunal Constitucional se negara a prohibir su celebración, como esperaban ansiosamente todos los grupos contrarios a que se inicie el proceso independentista.
Pero es que hacer una declaración de intenciones, pese a quién pese, no está prohibido por la Ley y aunque el TC, en los últimos tiempos, nos ha sorprendido con  sentencias que sugerían veladamente ciertas  simpatías por el Partido gubernamental, no siempre se pueden hacer ciertas cosas, sin levantar inmediatamente una polvareda entre todos aquellos que defienden el cumplimiento estricto de la legalidad.
Que el Constitucional le hubiera apoyado en este problema, supondría para Rajoy y los suyos una dilatación en el tiempo que encontrándonos como nos encontramos, a las puertas de las Elecciones Generales, les hubiera venido muy bien, a la hora de vender en campaña su triunfalismo impenitente. La negativa, en cambio, agrava ostensiblemente la sensación general de que el PP no ha sido ni será jamás capaz de hallar una solución al conflicto de Cataluña y que por tanto, habrá de conformarse con despedirse de esta legislatura, en pleno fragor de la batalla que se libra en aquel territorio.
De lo que ocurra mañana en el Pleno, van a depender muchas de las cosas que sobrevengan estos próximos días y que pueden, según su gravedad, sumar o restar un enorme número de votos a según qué Partidos, ayudando a que la balanza se incline de una u otra parte, propiciando a su vez, según quién resulte ganador, un nuevo  giro para la enquistadísima historia de  la pretendida secesión catalana.
Habría que suponer, que los nacionalistas no se atreverán a traspasar la delgada línea que los separa de la ilegalidad proclamando unilateralmente la Independencia, sino que más bien, que se congratularán de atreverse a dar nuevos pasos sobre la cuerda floja, llevando al límite la paz psicológica de sus contrincantes políticos, aunque esperando hasta que se hayan celebrado los Comicios del 20 de Diciembre.
Esta estrategia, podría servir para que los nervios de Rajoy y los suyos se rompieran definitivamente, dejando al descubierto, para beneficio de sus adversarios, en plena Campaña electoral, una serie de carencias inexcusables, que invalidarían del todo el discurso de que todo va bien y que oscurecerían, en gran parte, todas sus presunciones sobre el terreno de la Economía.
Porque de endurecerse el conflicto catalán, la atención mediática estaría centrada únicamente en este punto, convirtiéndolo en  foco de atención  y que además, provocaría en todos los Partidos que se presentan a las elecciones, la necesidad de hacer referencia en todos los actos de campaña al problema, teniendo que dejar de lado, por mera necesidad, otros asuntos de importancia que a todos nos atañen.
Esto, lo saben y muy bien, los grupos nacionalistas catalanes y en esta partida, que no ha hecho más que empezar, procurarán exprimirlo hasta sus últimas consecuencias, a ver si la imagen de Rajoy queda, también a los ojos de los demás, definitivamente defenestrada y se puede sacar cierta ventaja de ello.
Se augura pues, pase lo que pase en el Pleno, una campaña en la que Cataluña será la protagonista y no hay que ser muy avispado para entender que a pesar de que en los cuatro años de gobierno de Rajoy han ocurrido mil y una cosas del todo inaceptables, puede que sea el conflicto catalán el que finalmente se encargue de acabar con su carrera política y de jubilarle definitivamente, sin haber conseguido, por cierto, solucionar absolutamente nada.
Quizá le convendría, mientras vela esta noche sus armas, pensar en perder lo menos que pueda, de aquí a que se celebren las elecciones, aunque para esto, tendría que cambiar totalmente de manera de pensar, cosa que de momento, parece algo absolutamente imposible.




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