martes, 24 de noviembre de 2015

Se agrava la crisis


Con Bruselas paralizada y tomada por el ejército y una psicosis te terror instalada en los países que la circundan y principalmente, en Francia, Turquía derriba un avión ruso, alegando violación de su espacio territorial, recrudeciendo una crisis que parece no tener fin, en este periodo negro de nuestra historia.
Las reacciones internacionales a este suceso no se harán esperar, aunque Rusia asegura que el avión se encontraba dentro de las fronteras de Siria, pero el incidente viene, en cierta medida, a sumarse a toda la suerte de despropósitos que están ocurriendo en estas tres últimas semanas, colocando en una difícil situación al gobierno turco, que también sufre y bien de cerca, lo que acaece en  su país vecino y la llegada imparable de refugiados, que tratan desesperadamente de ponerse a salvo de tanta barbarie.
Quizá por eso y como recompensa a su esfuerzo, ciertos líderes europeos hablaban estos días de permitir la entrada de Turquía en la Unión Europea, pues más vale contar con la complicidad de un socio cuando las cosas vienen mal, al que poder exigir, de algún modo, una cooperación mayor de la que ya practica, comprando con dinero, al fin, que los refugiados no se aproximen aún más a las fronteras alemanas, que en el fondo es lo que a todos ellos les gustaría, en vista de la bonanza económica que en este país se disfruta.
Derribar este avión, hubiera o no salido de las lindes sirias, va a suponer para Turquía, al menos, un parón en sus aspiraciones casi logradas de entrar en una Comunidad, que siempre la rechazó alegando violación de derechos humanos, aunque más bien, fuera por cuestión de diferencias religiosas y culturales, que para los socios en general y para los más fuertes en particular, no eran plato de gusto.
Ahora, algunos no tardarán en decir que derribar el avión ruso no es más que una manera de apoyar tácitamente a los grupos yihadistas, o al incombustible presidente sirio, mientras los europeos se esfuerzan, tras lo ocurrido en Francia, en combatir precisamente a estas dos facciones  y que aunque Turquía no llegue a declarar abiertamente su postura en este conflicto, probablemente esté, por tradición, más cerca de los islamistas, que de los descreídos europeos que durante tanto tiempo la despreciaron y que ahora la necesitan desesperadamente.
Será difícil encontrar la verdad de lo que acaba de suceder en ese espacio aéreo, pero lo que es seguro, es que Rusia reclamará responsabilidades directas a Turquía y que, probablemente, obtendrá además, el apoyo francés, por haberse prestado tan solícitamente a colaborar con ella, en los bombardeos.
Como verán, la crisis, que en principio parecía ser un episodio más de los muchos atentados sangrientos cometidos por todo el mundo, se agrava por momentos, implicando a más naciones de las que se hubiera podido suponer, si volvemos los ojos a lo que pasó en 2004 en Madrid y a cómo actuaron entonces, nuestros amigos en Europa.
Demasiado silencio, me parece, guarda de momento el Presidente norteamericano, que a pesar de haber condenado implícitamente los atentados y haber declarado su simpatía por la causa Francesa, permanece un poco al margen de las medidas adoptadas por Francia y Rusia, como si el conflicto le pillara demasiado lejos, aunque si se mira bien, Siria está prácticamente a la misma distancia que Irak, en dónde empezó, con su rocambolesca intervención armada, toda esta historia de violencia.
En España, podemos estar medianamente tranquilos, al menos hasta que pasen las elecciones, y en función de quién pueda ganarlas, ya veremos cómo se desarrollarán los acontecimientos tras el 20 de Diciembre.
Todos sabemos que en el fondo y por tradición, Rajoy está deseando enviar tropas en apoyo de Francia, pero la derrota electoral de 2004, dio una lección al PP, que no podrá olvidar jamás y que ahora sirve para disfrutar de esta tregua, que no se prolongará si Rajoy volviera a vencer en los cada vez más próximos Comicios.



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