miércoles, 18 de noviembre de 2015

La busca


Los vecinos de Saint Denis, se despertaron esta madrugada sorprendidos por un fuego cruzado, entre yihadistas y fuerzas del orden, que finalmente se saldó con la inmolación de una joven , dos muertos y varias detenciones.
El barrio, que ha sido registrado minuciosamente por la policía, incluida su Iglesia, que fue abierta a golpe de palanca, sin que se haya podido establecer qué se buscaba dentro, ha vivido la que ha sido sin duda, la noche más  difícil y trata, en estos momentos de recuperar una normalidad que le supera.
Holland, que parece dispuesto a peinar cada uno de los domicilios del territorio francés, si fuera preciso, se dirigió después, en una intervención televisada, a todos los alcaldes del País, justificando la operación y alabando profusamente la colaboración ciudadana y la valentía de la policía, copa todas las miradas de Europa, que mira aún, sin capacidad de reacción, como un clima casi bélico se ha instalado repentinamente, en el mismo corazón de Francia.
Hallar a los terroristas huidos y a sus posibles cómplices, se ha convertido en una cuestión prioritaria para el Presidente francés y nada denota que vaya a temblarle la mano a la hora de poner en práctica las medidas que sean necesarias, para conseguir su captura.
Y aunque sería precisa una cooperación entre Estados para alcanzar tal objetivo, Holland dice estar listo para afrontar los acontecimientos que pudieran sobrevenir en solitario, con tal de defender, en palabras textuales, los principios de La República.
Rusia entra también en el juego, como aliado de los franceses, colaborando en los bombardeos, como respuesta a la explosión en vuelo de su avión, en territorio egipcio y reclama, a su vez, la intervención americana en el conflicto, confirmando que la gravedad de las crisis consigue hacer curiosos amigos, incluso de rivales aparentemente irreconciliables.
Entretanto, los civiles que habitan las ciudades bombardeadas en Siria, parecen no tener la menor importancia  para los líderes de las grandes potencias, a pesar de encontrarse, sin remisión, en medio de una guerra que ni buscaron, ni quisieron.
Son, expresado sin tapujos, efectos colaterales de un enfrentamiento en el que parece, cada vez más, jugarse una cuestión hegemónica entre Oriente y Occidente.
La prueba viva de su indefensión ante la barbarie, son los miles de refugiados que habrán de esperar, ahora mucho más, que alguien tenga la caridad de darles asilo en algún lugar donde la paz ayude a hacer más fáciles sus vidas.
Una sombra de injusta sospecha cayó sobre todos ellos el pasado Viernes por la noche, sin que sepan qué pueden o deben hacer, para demostrar su más que probada inocencia.



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