lunes, 23 de noviembre de 2015

Cuestión de márketing


Desterrada por los luctuosos acontecimientos de París, la cuestión de la Independencia catalana, que parecía acaparar toda la atención mediática , ha pasado a un discreto segundo plano, a pesar de que ni siquiera se ha podido llegar a un acuerdo para la elección de un Presidente que encabece el supuesto proceso de secesión y de que continúan, sin atención ninguna por parte de nadie, las conversaciones con la CUP, en un intento a la desesperada por alcanzar un acuerdo y no tener que convocar nuevas elecciones.
Sin resignarse del todo a perder el protagonismo, Artur Mas presentó ayer a los candidatos con los que concurrirá a las Generales, bajo otras siglas y para anunciar que a partir de 2016, se dará por finalizado el periodo de existencia de Convergencia, con la fundación de un nuevo Partido, aún sin nombre, que aliará a demócratas cristianos, liberales y socialdemócratas, bajo su manto.
Sin que nadie entienda muy bien por qué abogando por la Independencia, la gente de Convergencia se presenta a las elecciones generales, para formar parte del Parlamento español, Mas consigue, sin embargo, volver a aparecer en los medios y que se vuelva a hablar del problema catalán, incluso en plena crisis europea.
Pero el contexto en que nos movemos desde hace unos días, la psicosis que sacude al viejo continente como un latigazo estremecedor, no puede por menos que convertir en una nimiedad lo que ocurra en una parte de esta península ibérica, transformando la tozudez de los independentistas en una especie de pataleta infantil por obtener la razón en un conflicto familiar, que carece de toda importancia fuera del ámbito al que pertenece.
¿A quién puede importar si Cataluña se independiza o no de España en unos momentos como los que vivimos, con los ejércitos patrullando las calles del corazón de Europa y el riesgo de atentados sangrientos llamando a las puertas de  los países vecinos, sin que se haya podido encontrar aún a varios de los autores de lo acontecido en París, hace tan solo una semana?
Resulta, hasta de mal gusto pensar que pueda darse una comparación entre la importancia de ambos problemas  y los separatistas, habrán de conformarse con esperar una nueva oportunidad de saltar al primer plano de las noticias, si no quieren ser acusados de practicar una frivolidad, absolutamente en desacuerdo con la gravedad de la situación que vivimos.
La tozudez en mantener candente el tema de su independencia, podría incluso herir la sensibilidad de los familiares de los franceses, acarreándoles una enemistad que no puede convenirles en absoluto, para sus futuros planes secesionistas.
A toda Europa, España incluida, lo que le preocupa ahora es encontrar un camino por el que poder zafarse del pánico que la tiene acogotada y una solución que a corto plazo, devuelva la normalidad a una Sociedad, cuyo pulso vital se ve alterado considerablemente por el efecto del terror y la sensación de haber perdido, en esencia, una libertad de la que hasta ahora disfrutaba plenamente.
Así que si Convergencia cambia de nombre, seguramente huyendo de los fantasmas de corrupción que se hallan encadenados a sus siglas o intentando lavar la cara de aquellos que pertenecieron a ella, para traicionarla después, derivando dinero público a paraísos fiscales, sinceramente, nos importa un bledo.
Bastante tenemos con vencer el miedo y salir a la calle como si nada hubiera pasado, aun sabiendo que existe el riesgo de que algo nos ocurra indiscriminadamente, como para pararnos a pensar en cuestiones que de afectar a alguien, no sería a la totalidad de una población que sí está, ciertamente preocupada por el problema del terrorismo.
Qué malo es el ego y cuánto daño puede hacer a determinados individuos.


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