miércoles, 1 de abril de 2015

Todo lo inaugurable


En pleno periodo vacacional, los políticos apuran las últimas horas que quedan para que se abra el plazo de las Elecciones Municipales y se apresuran a cortar cintas de todo lo inaugurable, con la intención de conseguir cuántas más fotos puedan, para presentarlas como testimonio de lo que ha sido su “buen hacer”, en el tiempo que ha durado su último mandato.
Viajes en Ave y por carretera que les llevan a los destinos más insólitos, para descubrir placas conmemorativas y hasta para dar el visto bueno a obras inacabadas, buscando ya los golosos votos de unos electores, que contemplan atónitos la extrema teatralidad   que caracteriza a estos personajes, que cada vez más, parecen sacados de una de aquellas películas de Berlanga.
Como si los ciudadanos estuvieran afectados de una epidemia de amnesia generalizada y no tuvieran presente todo lo que les ha ocurrido, contra su voluntad, en los últimos tiempos, todo aquel que tiene oportunidad de hacerse ver a través de los medios en una de estas inauguraciones, corre velozmente hasta el lugar en que se haya instalado el nuevo hospital, parque, jardín, polideportivo o escuela y sacando del fondo del armario la mejor de sus sonrisas, posa con la tijerita que declara abierto el edificio o se mancha su mejor traje con la tierra del pequeño arbolito que planta, sin demasiado interés, todo hay que decirlo.
Hasta el mismísimo Presidente del gobierno se dedica en cuerpo y alma a estas funciones, sin recordar el daño que ha hecho a su Partido su participación en la Campaña andaluza y eso, que sólo han pasado unos días desde que se produjo la debacle que hizo perder al PP diecisiete escaños, en tal evento.
Esperanza Aguirre opta por pasearse por un mercado, preocupándose por aclarar ante los atónitos televidentes que paga todo aquello que compra y manifiesta a regañadientes que el Presidente del Gobierno, por supuesto, intervendrá en la Campaña de Madrid, aunque todos sepamos en el fondo, que su deseo sería justamente lo contrario.
 El oficio de la política, pienso, ha de nublar necesariamente los sentidos de quiénes lo ejercen, porque si los protagonistas de estas acciones pudieran verse con los ojos con que les ve la gente corriente, estamos seguros de que prescindirían de inmediato de muchos de estos actos ridículos que no hacen en realidad otra cosa, que aumentar en mucho, la mala imagen que hoy por hoy, se tiene de ellos-
Sinceramente, poco importa a los ciudadanos que se inauguren más o menos edificios, si después, como suele pasar, ninguno de ellos funciona con regularidad, o terminan por convertirse en obras fantasmas de esas que se encuentran salpicadas por toda la geografía española y que no generan más que gastos a una Hacienda Pública, bastante necesitada de fondos, como aclara cada vez que puede, el Ministro Montoro, de cara a los españoles.
Menos mal que al menos en un tiempo, quedan desde hoy terminantemente prohibidas estas exhibiciones de poder y de aquí a Mayo, sólo tendremos que soportar el alarde mitinero de todos los participantes en la nueva campaña de elecciones, en las que por fin podremos decidir, cada cual atendiendo a su conciencia, en cuáles vamos a depositar la confianza  para otros cuatro años, en los que esperamos, de corazón, que algo empiece a cambiar de verdad y que se supriman, por fin, toda esta suerte de inútiles ostentaciones de vanidad que nos parecen tan superfluas.


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