La desesperación de los medios de prensa afines a la
derecha desde que aparecieron nuevas
Formaciones políticas que pueden poner en peligro la hegemonía de unos Partidos
mayoritarios que imaginaban que la alternancia del poder sería para siempre, se
hace evidente en todos y cada uno de los ataques que protagonizan en sus
intervenciones televisivas, sobre todo contra Podemos, que ha cambiado en un
solo año de existencia, la intención de voto de una buena parte de españoles.
Cada vez que a uno de estos periodistas se le da la
oportunidad de participar en alguno de los muchos debates que programan las
diferentes cadenas, un discurso que se parece sospechosamente al que suelen
emplear los líderes del PP en cualquier acto en el que intervengan, suena
machaconamente en el plató, procurando además, que el espectador no pueda
escuchar lo que dicen los demás, sobre todo si sus argumentos no coinciden en
nada con los expuestos por estos pseudo profesionales del periodismo.
Puede que antiguamente, el pueblo no estuviera entrenado para
discernir cuando un periódico apoyaba tácitamente a un Partido concreto, pero
los años de Democracia vividos y sobre todo los durísimos acontecimientos
sufridos en los últimos tiempos, han aumentado poderosamente la sensibilidad de
los ciudadanos, que han aprendido más de política y economía, que de cualquier
otra materia de las que antes pudieran parecerles importantes.
Tampoco es que se cuiden mucho de ocultar sus tendencias
estos tertulianos que cumplen a la perfección su papel de correa de transmisión
de las diferentes ideologías y a los espectadores no les cuesta nada
identificar a qué facción pertenecen y de qué cuerda son los dueños de los
Periódicos para los que trabajan.
Se echa de menos, claro está, esa independencia defendida hasta
las últimas consecuencias por aquellos periodistas de raza, siempre en pos de
demostrar tajantemente la veracidad de las noticias y a los que
desgraciadamente, no les han dejado otra opción que la de refugiarse en La Red,
para poder continuar en una línea profesional insobornable y que ni siquiera
merece un hueco, en ninguna de estas televisiones nuestras.
Desde que se permite hacer afirmaciones de cierto calado, sin
tener que demostrar fehacientemente que son ciertas, la gente se atreve a acusar,
vilipendiar y hasta injuriar a las personas y Partidos que no son de su agrado
personal y para asombro de todos, ni siquiera les ocurre nada.
Lo venimos viendo todos los días con el manido asunto de la
relación entre Podemos y Venezuela, sin que de momento, nadie haya publicado
aún nada que demuestre que el Partido de Iglesias haya sido financiado por el
de Chaves, aunque mucho se afanan en hacer creer a los ciudadanos que España
será un calco de aquel país, si Podemos gana las elecciones generales.
Y la presunción de inocencia, que tanto defienden algunos en
casos como el de la Infanta, por ejemplo, queda aquí, no solo silenciada, sino
que ni siquiera se contempla para aquellos a los que se acusa tan alegremente,
de algo de lo que no se presentan pruebas.
Hagan el ejercicio de sentarse ante la televisión y no
tardarán en comprobar que lo que digo es cierto.
Una prueba más de que la inteligencia que se nos supone, es
infinitamente menor de la que en realidad poseemos.

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