miércoles, 15 de abril de 2015

Electoralismo de urgencia


Intentando no perder para siempre al núcleo duro de su electorado, el PP parchea la Ley del aborto que se aprobara durante el mandato socialista y hace retroceder a las mujeres y muy especialmente a las adolescentes, unas cuantas décadas atrás, privándolas de la libertad de decidir sobre una maternidad, muchas veces no deseada y otras prácticamente inviable, por las condiciones económicas en que ahora se vive.
No llega por supuesto la reforma a la dureza que pretendía Gallardón, pero era el momento de hacer ver al electorado que el PP cumple al menos alguna de las promesas electorales que hizo para conseguir el poder, aunque este tema, espinoso por naturaleza, quizá no sea el más idóneo de cuantos quedaban pendientes en la larga cartera de incumplimientos que el PP guarda en su mochila.
Pero la presión de las autoridades eclesiásticas y el evidente distanciamiento de los militantes y simpatizantes más escorados a la derecha, no han dejado otra salida a un indeciso Rajoy que ha estado retrasando la aprobación de la nueva Ley, prácticamente hasta el final de la legislatura.
La debacle de las elecciones andaluzas ha debido ser el detonante que ha hecho sonar la voz de alerta y un PP bastante tocado por los malos resultados obtenidos, aunque no quiera reconocerlo, ha debido pensar que no es de recibo permitir que se escape a favor de otras Formaciones ni un voto más, sea cuales fueren las medidas que deban adoptar, antes de que se celebren los comicios municipales.
Ya veremos si les sale bien la jugada, porque Rajoy no debe obviar tan alegremente que su granero de votos también se nutre de otra gente mucho menos recalcitrante que la del núcleo encabezado por Esperanza Aguirre, a la que sin duda no ha debido agradar que todo el partido claudique a las exigencias de quienes representan un problema constante en las relaciones internas del PP, como se ha demostrado en tantas ocasiones.
Otra vez, Rajoy trata de contentar a toda su prole política con una medida controvertida y otra vez, probablemente perderá en el camino un buen puñado de votantes que para nada se sienten identificados con la beatería propia de la derecha más tradicional y obsoleta.
Lo que ocurre en esta ocasión es que Albert Rivera está esperando con los brazos abiertos a quienes en otras ocasiones se encontraban sin tener otra alternativa que votar y que ahora han encontrado en Ciudadanos un refugio al que acudir, sin tener que plantearse volver con la cabeza gacha, a un PP que hace tiempo dejó de colmar sus aspiraciones.
De todas maneras, La Ley no parece que vaya a gozar de larga vida, si se tiene en cuenta la oposición que ha encontrado en la mayoría de los grupos parlamentarios y por supuesto en partidos como Podemos, que vienen empujando con fuerza y que sin duda, irrumpirán en el Parlamento español, en cuanto se celebren las Generales.
Pero de momento, las jóvenes que deseen abortar a partir de ahora, van a tener que plantearse volver a viajar fuera de España para poder hacerlo, lo que ya constituye en sí, un agravio para su propia dignidad y una imperdonable vuelta atrás, que recuerda peligrosamente a épocas que ya creíamos superadas.
¿Quién nos iba a decir a los españoles, hace sólo unos cuantos años, que por una causa o por otra, todos seríamos víctimas de este Partido Popular, al que todos creíamos, por lo menos, mínimamente civilizado?



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