domingo, 19 de abril de 2015

Insultantemente rico


Si es cierto que Rodrigo Rato posee una fortuna valorada en veintisiete millones de euros, un Hotel de lujo en Berlín, varias propiedades inmobiliarias de incalculable valor y más de treinta y cinco cuentas en varios bancos, como parece haber detectado Hacienda, el entramado que debe haber organizado este hombre a lo largo de los años que ha estado ocupando cargos de relevancia en la política, ha de ser necesariamente faraónico, si se tiene en cuenta el tiempo que ha tardado en descubrirse.
Insultantemente rico en una España en la que cada vez hay más pobre y confeso de apoyar una ideología liberal, como la que defiende el PP, el Superministro de Áznar se ha postulado sin embargo, al lado de los que defendían a ultranza la necesidad de los recortes, aunque guardándose muy mucho de aplicar esa misma doctrina a sus propios asuntos de dinero y a los de topos los que le rodeaban.
Si hubiera que poner cara a la avaricia, esa sería sin duda la de Rato y si hubiera que señalar con el dedo al menos patriota de todos los españoles, tal deshonor correspondería también a esa misma persona, que para mayor inri, ha paseado durante años una exacerbada defensa de una trasnochada españolidad, que en nada corresponde a sus pensamientos más íntimos.
Declara el Presidente Rajoy, estar profundamente dolido por la detención de Rato, volviendo a eludir toda la responsabilidad que desde su cargo tiene en que se continúen repitiendo en su Partido asuntos como éste y en lugar de poner a disposición de los ciudadanos su cargo de poder, como ocurriría en cualquier país democrático del mundo, busca un punto de fuga por el que escapar desesperadamente de la inmundicia que le cerca, utilizando el enclenque argumento de que el ex Vicepresidente ya no pertenece al PP, cuando la realidad es que ni siquiera fue capaz de ordenar, en su momento, que se le diera de baja obligatoriamente.
Saca pecho, presumiendo de honestidad, sabiendo que su nombre está escrito en los papeles de Bárcenas, como perceptor de múltiples sobresueldos en negro y que la financiación ilegal del Partido, le acosa desde los juzgados, como una espada de Damocles a punto de caer sobre su cabeza.
Y al mismo tiempo, se encarga de ocultar durante el mayor tiempo posible el resto de los nombres de los setecientos investigados por Hacienda, sin tener siquiera, a pesar de encontrarse en plena campaña electoral, un gesto con los españoles que tienen derecho a saber una verdad directamente relacionada con el saqueo de una Hacienda Pública, orquestado en su mayoría, por cargos relevantes de su propio partido.
Por qué no se han filtrado más nombre que el de Rato y por qué la prensa afín el PP se ceba exclusivamente con este caso que aunque de extrema gravedad, no debe ser el único, es algo que no se puede entender si no se piensa qué otras personas aparecen en esa lista y qué cargos han ocupado, ahora o en el pasado, en las más altas Instituciones del Estado.
Porque si Rato defraudó, como se piensa, cinco millones de euros al Erario Público, aún desconocemos qué cantidades sumarán entre el resto de los investigados en la operación y créanme, que a lo mejor, nos llevamos una sorpresa.
¿Podrán los españoles perdonar al PP este flagrante   atraco a las arcas públicas y sobre todo, volverán a votar alguna vez, al Partido que alberga a los autores de estos hechos?




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