Sin que hayamos podido recuperarnos aún de los efectos de la
pasada Campaña Electoral andaluza, los líderes de los Partidos saltan de nuevo
a la palestra dando inicio a la de las Municipales y comienza el cruce de acusaciones de los unos
contra los otros, como si nuestra propia memoria no bastara para recordar lo
que cada cual ha venido haciendo en los últimos tiempos y qué clase de méritos
y deméritos pueden realmente atribuírseles.
PP y PSOE presumen con un descaro inaudito, apoyados en todo
momento por sus incondicionales, de una honradez que en nada corresponde a la
interminable lista de casos de corrupción que han protagonizado muchos de sus
cargos en las Instituciones públicas y retornan a la estrategia del “y tú más”,
a la que nos tienen acostumbrados cada vez que se enfrentan a los medios,
obviando conscientemente referirse a los grandes pecados capitales que han
cometido mutuamente y que como todos sabemos, están siendo investigados aún,
por la justicia.
Duele oír a Rajoy o Aguirre, igual que a Sánchez o a Carmona,
alardear de limpieza ante las cámaras de la misma televisión que ha venido
ofreciendo toda la información sobre
casos como la Gúrtel, la Púnica, los ERE o el fraude en los Cursos de
Formación, como si un ataque de amnesia les hubiera borrado de la mente que son
los suyos y no otros, los imputados por tales acciones y los que seguramente
serán juzgados y esperemos que castigados, cuando llegue el momento.
Entretanto, Podemos y Ciudadanos, afortunadamente ajenos a
esta rivalidad, empiezan a desvelar los contenidos de lo que serán sus futuros
programas, haciendo una especie de frente común contra los señores del
Bipartidismo, aunque procurando que la gente no se llame a confusión entre lo
que pueden representar en un futuro, los unos y los otros.
Languidece hasta la agonía UPD, precipitándose hacia un
abismo del que parece que será imposible salir, no se sabe muy bien si por el
empeño de Rosa Díez en permanecer en su cargo o por el hartazgo de otros muchos
militantes de relevancia que consideran que su tiempo pasó y que no estaría mal
una alianza con el Partido de Albert Rivera, si verdaderamente se quiere
conseguir formar parte del poder, después de los próximos comicios.
Las grandes ciudades como Madrid o valencia, se han
convertido en objetivos susceptibles de ser ganados para todos y no hay
programa o página de Prensa en que no se entreviste a alguno de los candidatos
a las Municipales para seguir aburriendo a la concurrencia con el manido
discurso que cada uno de ellos repite punto por punto, allá donde aparece.
Y lo peor, es que durante este compás de espera, todo se
paraliza incomprensiblemente para los
ciudadanos, que sin embargo, han de permanecer soportando en todos los casos
las situaciones que padecen, sin tener siquiera el derecho a que la obligación
de resolver problemas que tienen los políticos, continúe por un camino de
normalidad, al suspenderse toda actividad por
la imprescindible presencia física de los líderes en los actos de
Campaña.
Bendita paciencia la de este pueblo, que aguanta impertérrito
también esta injusticia que se le hace, esperando como el santo Job, a que todo
termine y alguno de estos que ahora pide
su voto, se compadezca de sus penurias y mueva la maquinaria para mejorar todo
aquello que por ley, resulta que son inalienables derechos.

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