miércoles, 29 de abril de 2015

Maldita mayoría


Nada hay peor para un país y lo vivido lo demuestra, que sr gobernado por un Partido que obtiene mayoría absoluta en las elecciones, sobre todo si la Ley ampara que sólo a través de una Moción de censura presentada y votada en el Parlamento, se podría poner fin a su mandato.
Nada hay peor que caer en manos de quien hace de esa mayoría una patente de corso para gobernar, desoyendo reiteradamente las quejas de todas las demás Formaciones que concurren al Hemiciclo y que también representan el sentir de una buena parte de ciudadanos y hasta puede que a muchos de los que en su día decidieron votar a quién gobierna para después arrepentirse, al no sentirse representados por la forma de hacer política que lleva a cabo, a lo largo de la legislatura.
Nada hay peor, que tener que soportar en silencio, por saber que no hay forma alguna de cambiar lo que ocurre, que la soberbia y la insolidaridad de quien tiene en sus manos el poder, conduzca irremediablemente a la Nación a una situación del todo insostenible, maquillando además la realidad con unos tintes de triunfalismo que en nada se corresponde con lo que se percibe en la cotidianidad que al pueblo le toca vivir, inerme ante tal despropósito.
De los muchos ejemplos que los españoles podríamos obtener desde que el PP aterrizara en Moncloa en noviembre de 2011, escogeremos el que goza en estos días de una rabiosa actualidad y naturalmente, nos referiremos al Ministro Montoro y a su tristemente famosa Amnistía Fiscal, para apoyar el argumento de que todo lo anteriormente expuesto, no puede ser más cierto.
Tras la aparición del escándalo Rato y sabiendo como se sabe que Hacienda está investigando a setecientas quince personas de cierto renombre augurando que están implicadas en casos de corrupción, toda la oposición ha pedido estos días la dimisión de Montoro, tropezando, como otras veces, con el muro de la mayoría absoluta del PP, para poder forzarle, no ya a que abandone su puesto por el enorme error de haber propiciado una salida para los defraudadores, sino también a hacer públicos, de una vez, todos  los nombres que aparecen en esa lista que tan celosamente guarda y que probablemente esconde alguna sorpresa mucho mayor que la que ha representado la detención de Rato, para todos los españoles.
Enrocado en su posición de Poder y siendo absolutamente consciente de que la ley ampara su permanencia en el cargo que ocupa, Montoro, aún se permite el descaro de bromear sobre la petición que le hacen sus compañeros parlamentarios, mofándose sin pudor de quiénes debería respetar, por el mero hecho de haber sido elegidos democráticamente por en las urnas.
Su burla, su falta de honestidad al negarse a compartir información que resulta vital para los intereses de la Nación a la que representa, podría hacerse extensible por tanto, a la sociedad en general y solo se puede sacar la espantosa conclusión de que el Ministro se ríe abiertamente de todos y cada uno de nosotros.
Es por tanto urgente, arbitrar mecanismos legales que resten a quienes obtienen mayorías absolutas parcelas de poder y abrir caminos para que el pueblo pueda forzar la marcha de sus gobernantes, si como es el caso, no entendiera que la política que hacen, procuran el bienestar de los españoles.
Cuatro años son demasiado tiempo, si en su  transcurso todo está en manos de un Partido que no cumplió ni una sola de sus promesas electorales y al que se debería poder denunciar por estafa o al menos, mandar a la oposición si es verdad, cosa que empiezo a dudar, que el pueblo es soberano.


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