La tragedia del Airbus en Los Alpes, que se ha cobrado la
vida de cincuenta y un españoles, vuelve a poner en entredicho la seguridad de
los vuelos de bajo coste y aunque las causas del suceso resultan aún
desconocidas, todo hace presagiar que no será fácil establecer una explicación
que ofrecer a los familiares de las víctimas, o al menos, eso es lo que dicen
hasta el momento, todos los expertos consultados por los medios de prensa.
Aún andan exigiendo
que se les aclare la verdad los allegados a las víctimas de aquel avión que se
estrelló en Barajas hace unos años y muy claras tendrían que ser las pistas que
se encontraran en las cajas negras de éste, para que pudiéramos tener, a corto
plazo, una idea concreta de lo que ayer sucedió en el Airbus, pocos minutos
después de haber despegado del Aeropuerto de Barcelona.
A pesar de que las Compañías se afanan en mantener que los
vuelos low cost pasan por las mismas pruebas de seguridad que los de precios
más elevados, las multas y los cierres
impuestos últimamente a los responsables de este tipo de viajes, deja bastante
claro que debe haber alguna diferencia de fondo que no se aclara debidamente a
los consumidores, pero que en principio, podría hacer dudar de que los que se
deciden por este modo de viajar, lo hacen
en igualdad de condiciones con los que pagan el doble o el triple, por llegar
al mismo destino.
Partiendo de esta
base, la tragedia del Airbus no parece, en principio, tener que ver ni con las
condiciones meteorológicas ni con un fallo mecánico, al no haber activado el
piloto en ningún momento el protocolo de emergencia y sólo se sabe con
seguridad, que el avión hizo un acentuado descenso que duró más de ocho
minutos, para perder después todo contacto con las torres de control, hasta que
se supo que se había estrellado en un lugar indeterminado de los Alpes
franceses.
El accidente, que pilla a muchos españoles con los billetes
comprados para las próximas vacaciones de Semana Santa, ha provocado hoy,
además, que varios pilotos de la Compañía a la que pertenece el avión se hayan
negado a volar, hasta que no se aclaren las causas del suceso, lo que
necesariamente produce en quienes pensaban volar en los próximos días en estos
aparatos, una inquietud que probablemente se saldará con la cancelación de
muchos de los billetes comprados.
Poco que se puede sin embargo hacer, excepto solidarizarse de
corazón con el dolor de quienes han sufrido alguna pérdida y por supuesto,
exigir a los organismos pertinentes una mayor exigencia con las comprobaciones
de unas medidas de seguridad que como estamos viendo en los últimos tiempos, no
siempre funcionan.
Desde ese dolor y a la espera de que en este caso se acabe
por ofrecer una clara explicación de todo lo sucedido, ninguna otra noticia
merece hoy más atención, ni resulta más importante que ésta que nos ocupa,
desgraciadamente.
Los temas políticos y sus protagonistas, tendrán que esperar
al menos hasta mañana para que volvamos a preocuparnos de sus peripecias,
porque como ya hemos dicho muchas veces, nada hay más importante que las vidas
humanas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario