La intervención de la Banca Privada de Andorra y de su filial
en Madrid ha traído como consecuencia un corralito al estilo argentino que
impide la retirada de fondos por parte de los clientes de estas dos entidades,
que a esta hora de la tarde permanecían cerradas y bajo vigilancia policial.
Los peores presagios que ya apuntábamos ayer se han cumplido
y habrá que esperar nuevas resoluciones para saber si finalmente la gente podrá
recuperar el montante completo de sus cuentas, o habrá de conformarse con lo
que imponga la ley si como parece, el banco se declara en quiebra.
Como es natural, el nerviosismo se ha apoderado de todos
aquellos que guardaban sus fondos en esta entidad y tanto en Andorra como en
Madrid, un gran número de personas se han agrupado ante las puertas de los
bancos, siendo todas ellas remitidas a un número de teléfono que según versión
de varios clientes, no contestaba, llegándose a crear una gran incertidumbre
que aún aumentaba más, cuando la policía impedía el paso al interior de los
edificios citados.
Qué se esconde realmente detrás de las operaciones de este
banco no queda demasiado claro en los comunicados emitidos y sólo la prensa,
como en otras muchas ocasiones, avanza que podría existir una estrecha relación
entre la BPA y las mafias rusas y chinas, además de una minuciosa labor de
maquillaje de cuentas que tras estas intervenciones, quizá puedan llegar a
dejar claro que las gestiones realizadas no eran tan brillantes y solventes como se
pretendía hacer ver, sino que más bien, se acercaban bastante a una situación
desesperada de la que difícilmente podrán responder los encargados de gestionar
los fondos de esta entidad, que ya han empezado a ser detenidos.
El estupor que han causado los hechos en Andorra, contrasta
con la frialdad con que hemos acogido los españoles la noticia del escándalo,
acostumbrados por propia experiencia a que en los últimos tiempos, en la Banca
no es oro todo lo que reduce.
Tras la larga lista de Entidades bancarias intervenidas en
nuestro país, con Bankia a la cabeza de todas, la noticia que hoy aterra a los
andorranos, a nosotros nos parece, una consecuencia más de la desolación que ha
traído a nuestras vidas, esta forma salvaje de blanquear el dinero y la más que
probable inestabilidad que seguramente se generará ahora en el Principado, un
camino que, desgraciadamente, nosotros nos vimos obligados a recorrer y del que
aún no hemos salido, ni saldremos en mucho tiempo, gracias a la espantosa
gestión que el PP ha estado haciendo durante toda esta legislatura.
Solo los sentimientos de las personas, a las que comprendemos
por afinidad y si no, que pregunten a los preferentistas, nos mueven hoy a
tener un gesto de inmensa solidaridad que bien hubiéramos querido, otros
tuvieran con nosotros.
El sufrimiento y la desesperación que afligen hoy a nuestros
vecinos, auguramos, no ha hecho más que empezar y no sería de extrañar que a
partir de mañana, también ellos llegaran a descubrir con la misma rabia con que
lo hicimos nosotros, que los directivos de BPA también manejaban tarjetas
black, con las que sufragaban ingentes cantidades de ese dinero que sus
clientes, quizá no lleguen a recuperar jamás.
En el sur de Europa, estas atrocidades, se están convirtiendo
en rutina.

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