jueves, 5 de marzo de 2015

Espejismos


Si todas las teorías conspirativas denunciadas por los políticos españoles hubieran sido ciertas y se hubiera pretendido ir contra otros en tantas ocasiones como se ha dicho, a lo largo de los últimos años de nuestra Historia,  muchos de los sucesos importantes que han quedado plasmados en los libros para la posteridad hubieran tenido otro final muy distinto al que conocemos y un gran número de personas que han tenido que enfrentarse después a la justicia por flagrante comisión de delito permanecerían en el poder, mientras que nuestras cárceles, hoy por hoy, estarían plagadas de conspiradores.
Pero suena bien declarar ante los medios de comunicación que se es víctima de persecución cuando pesa sobre uno la sombra de alguna sospecha y defender a capa y espada una decencia que en muchas ocasiones queda luego bastante maltrecha cuando aparecen determinadas evidencias, aunque sólo sea para intentar alcanzar una impunidad que en muchos casos, ha resultado ser del todo incomprensible.
No pasa un día sin que aparezca una nueva denuncia sobre algaradas conspirativas y ahora le ha tocado el turno al Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en relación con un ático en Estepona, que viene siendo investigado por la policía desde hace bastante tiempo y que vuelve al plano de la actualidad, de manos de un periodista del Mundo, precisamente cuando se daba casi por cierto que Gónzalez sería el candidato elegido por Rajoy para continuar en el puesto que ocupa, contando con que los ciudadanos le siguieran otorgando su voto.
Sucesor de Esperanza Aguirre cuando abandonó el puesto, Ignacio González se ha paseado por una cuerda floja, prácticamente desde el mismo día en que ocupó su cargo y hasta ahora, había conseguido zafarse de la multitud de sospechas  de toda índole que han pululado sobre su cabeza, aunque en numerosas ocasiones ha estado a punto de ser imputado por la justicia, como cuando lo fue su propia esposa, después liberada sin que se nos haya explicado bien por qué, cosa que viene siendo bastante habitual, aunque no nos convenza en absoluto.
La respuesta de González a estos artículos de El mundo ha sido inmediata y cómo no, apoyada en el argumento de la recurrente teoría de la conspiración, llegando al punto de acusar a varios cargos policiales de haber intentado extorsionarle en cierta reunión que mantuvieron hace algún tiempo, por lo que no se explica que sigan ocupando sus cargos.
Le ha debido sentar fatal que cuando prácticamente contaba con ser proclamado candidato, por cierto tal vez, junto a su amadísima Esperanza Aguirre, la prensa haya venido a truncar todas sus ilusiones volviendo a retomar el tema del ático alquilado o regalado, dicen las malas lenguas que por Enrique Cerezo, insistiendo en que la titularidad del mismo se consiguió a cambio de determinados favores en el terreno inmobiliario, que se convirtieron en mucho más importantes, cuando heredó la Presidencia de la Comunidad.
Mientras se prueba o no, Rajoy no se puede permitir incluir en las listas electorales a González, sobre todo porque tratándose de Madrid, no debe arriesgarse a perder  la fidelidad de un electorado, bastante escamado últimamente con tantos casos de corrupción ocurridos dentro del marco geográfico en  que habitan.
Así que la retrasadísima elección de candidato, habrá de hacerse al final, deprisa y corriendo y teniendo que recurrir a algún nombre que, al menos en principio, se encuentre totalmente limpio de polvo y paja, dentro de una Autonomía, en la que nadie parece ser lo que parece y en la que no paran de surgir corruptelas políticas relacionadas de algún modo con el PP, por mucho empeño que ponga este Partido, en no reconocerlo.
Como otras veces, tampoco le funcionan a González sus delirios conspirativos y de momento, se ha encontrado con que uno de los mandos policiales a los que acusa de extorsión, le ha interpuesto una demanda, que ya veremos si acaba prosperando.

 Y es que los espejismos que sueñan ver algunos, probablemente en un intento desesperado por escapar a una realidad que se impone por encima de sus deseos más íntimos, terminan por desvanecerse ante sus propios ojos dejándoles en evidencia ante una Sociedad que no puede evitar esbozar una sonrisa, cada vez que se le habla de esta caza de presuntos inocentes, que al final, resulta que no lo son tanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario