Aguardando la declaración de la Infanta Cristina ante el juez
Castro y con las noticias aparecidas sobre Álvarez Cascos aún frescas, la
investigación sobre la trama Gurtel sigue arrojando luz sobre el destino de los
fondos que se manejaban de manera ilícita, sacando a la luz, por enésima vez,
nombres estrechamente relacionados con el PP, como el de Ana Mato o Francisco
Camps, que ya fuera juzgado por el famoso asunto de los trajes.
Parece imposible que los políticos hayan podido olvidar del
todo, como si padecieran una amnesia incurable, los grandiosos regalos que
durante años fueron recibiendo de parte de Correa y los suyos y que no se
trataban precisamente, de simples ramos de flores o cajas de bombones, sino
como relata la policía en sus informes, de estancias en Hoteles de lujo de la
Capital, como en el caso de Camps, o de obsequios sin identificar, pero cuyo
valor se aproximaba a los tres mil euros, como en el caso de una hija de la hoy
Ministra de Sanidad, Ana Mato.
Mucho se ha especulado sobre la existencia de estos fabulosos
presentes, cuya existencia niegan cada vez que son consultados quienes
supuestamente los recibieron, pero cuya cuantía, si se sumara, podría definirse
como considerable y cuya intención, que en ningún momento se aclara, pudo
deberse, con toda probabilidad, al pago de favores pasados o a una toma de
decisiones futuras que reportaran algún tipo de jugoso negocio para quienes con
tanta generosidad los hicieron.
Cuánto dinero se movió alrededor de la Gurtel, sigue siendo
una incógnita que a todos nos gustaría resolver y parece difícil que incluso si
se consiguieran hilar las innumerables pistas que han ido dejando los
implicados en este caso de corrupción durante sus años dorados, pudiéramos
conocer la verdad, así como el destino real que tuvieron los incontables
beneficios que se generaron de esta presunta colaboración entre populares y las
empresas que conformaban el meollo del entramado.
Pero resulta curioso que cada nueva vía que se abre en la
investigación, acabe topando una y otra vez con los mismos nombres y que
en cada nuevo documento que aparece,
estas mismas personas queden reflejadas, bien como perceptoras de sobresueldos
por no se sabe qué concesiones, bien como
constantemente agasajadas a nivel personal y familiar, sin que se aclare
nunca el motivo de tales regalos, ni ellas mismas diluciden por qué se
avinieron a disfrutar de los mismos.
Y aunque los documentos lleguen a manos de la policía desde
distintas procedencias o los proporcionen en este caso, detenidos por asuntos
que en principio, nada tendrían que ver unos con otros, la presencia de estos
personajes se convierte en una constante y da igual que los papeles los
presenten Correa o Luis Bárcenas, por separado y sin haber preparado dichas
entregas anteriormente.
Resulta pues extraño que Ana Mato o Camps, por ejemplo, no
hayan sido aún imputados en relación con la Gurtel, ni nadie les haya exigido
aún, una mayor contundencia en sus respuestas, aunque no sea más que para
tratar de preservar la necesaria limpieza
que debe ser imperativa en el oficio de la política, que ambos practican
y también por salvaguardar el derecho a una información veraz que todos los
ciudadanos tienen, en cualquier Democracia.
Puede que al PP le parezca que estas cuestiones carecen de
importancia, pero el desgaste de su imagen como Partido y la incomprensible
tozudez que demuestran al mantener en sus filas y en cargos de verdadera
importancia, a personajes como éstos, no tiene más remedio que acabar por
pasarles factura, colocándoles más pronto que tarde, exactamente donde merecen.
Lo que está claro es que nadie ofrece regalos de esta índole
a cambio de nada y que el atractivo personal de Camps y Mato, poco tendrá que
ver en este asunto.
No es normal que las mismas personas levanten tal cantidad de
sospechas, ni que en cada caso de corrupción que aparezca, llámese Noos,
Gurtel, o Bárcenas, haya que requerir de su presencia en los juzgados para
intentar una y otra vez, obtener de ellos mismos una explicación sobre sus
extraños comportamientos.
La pregunta es: si Mato o Camps recibieron estos regalos, ¿qué habrán
merecido líderes de la categoría de Aznar o Rajoy, por la categoría de sus
puestos?

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