No es de extrañar que este País se encuentre en la desastrosa
situación que padece, si a lo que sería el curso natural de una gravísima
crisis como ésta, se suman las cantidades manejadas en los innumerables casos
de corrupción que se van descubriendo y que podrían ser la punta del iceberg que
oculta bajo sí otros muchos que probablemente nunca conoceremos, a pesar de
intuirlos cada cual, en el ámbito en que se mueve.
No pasa un solo día sin que la prensa nos sorprenda con
alguna ilegalidad cometida por alguno de los políticos, consiguiendo que cada
nueva revelación empequeñezca a las anteriores por su gravedad o por la
relevancia que en alguno de los Partidos haya tenido y aún tengan sus
protagonistas.
Justo tras la comparecencia en el Senado de Rajoy, para
defender la actuación de la Guardia Civil en los luctuosos sucesos de Ceuta, el
Diario el Mundo lanza la información de que Francisco Granados ha ocultado
durante años una cuenta en un Banco suizo,
cuya media superaba en todo momento el millón y medio de euros.
Inmediatamente nos vienen a la memoria, como no podía ser de
otra manera, las durísimas declaraciones que este Senador del PP, procedente de
la Comunidad de Madrid, ha vertido en innumerables ocasiones sobre el caso de
Bárcenas, probablemente seguro de estar protegido por el secreto bancario, aunque
algunas fuentes señalan que en Diciembre intentó sin éxito dejar a cero su
cuenta, que ya estaba siendo investigada por la policía española, desde hacía
varios meses.
No cabe mayor inmoralidad y el PP debe ser absolutamente
consciente de que la noticia le llega en el peor de los momentos, en tanto en
cuanto viene a sumarse a los muchos problemas internos que vienen afectando a
la buena armonía de la familia conservadora y sobre todo por la importancia de
que en ella ha gozado el protagonista de la historia, desde hace varios años.
El descaro con que Granados se ha enfrentado al caso de
Bárcenas y la defensa a ultranza que ha venido haciendo sobre la honradez de
los miembros de su partido, convierten su peripecia suiza en mucho más
imperdonable y pone en duda todas y cada una de las palabras pronunciadas en
relación a este asunto, haciendo tambalearse cualquier atisbo de credibilidad
que pudiera quedar de pie, en las
comparecencias que los miembros del PP han hecho ante los medios, para
proclamar a los cuatro vientos su pretendida inocencia.
La vileza de llamar a Bárcenas delincuente, mientras su
cuenta permanecía intacta en Suiza, sin haber tenido siquiera la precaución de
haber utilizado el nombre de un testaferro, coloca a Granados en una situación
insostenible, no ya en el seno de su propio partido, sino también a los ojos de
todos aquellos a los que se atrevió a exigir austeridad, mientras se convertía
en adalid de las políticas de recortes de Rajoy, de la Reforma Laboral y de que
el peso de la justicia cayera inexorablemente sobre los corruptos, claro que
sin hablar de sí mismo.
De qué manera asumirán Rajoy y los suyos esta nueva noticia,
es una incógnita en estos primeros momentos, pero fuentes cercanas al Gobierno
hablaban ayer de que el Presidente y los Ministros se hallaban visiblemente
afectados por la gravedad del descubrimiento, aunque ninguno de ellos había
querido hacer declaraciones sobre tan escabroso asunto.
La proximidad de las elecciones europeas y la popularidad del
protagonista de esta historia, podrían sin embargo incidir muy negativamente en
la opinión de la ciudadanía, ya bastante indignada por el número de políticos
del PP imputados en casos de corrupción en los últimos tiempos y también porque
las cantidades que se manejan alrededor de ellos, bien podrían reafirmar las
sospechas existentes sobre la percepción de sobresueldos, cuestión que
explicaría lo abultado de las cuentas de estos individuos y que de ninguna manera
pueden ser fruto de trabajar honradamente en un servicio público.
El futuro se pone negro para Rajoy y si la verdad termina
prevaleciendo sobre el engaño, probablemente se pondrá imposible.

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