Avanzando con pies de plomo en el caso Bárcenas, el Juez Ruz
cita a declarar a Cospedal, Arenas y Cascos, en pleno mes vacacional,
intentando poner luz en la enrevesada trama corrupción que le ha caído en
suerte y en función de la importancia que han tenido respectivamente, como
Secretarios Generales de su Partido.
No se sabe aún si
finalmente decidirá ordenar un careo entre el ex tesorero y alguno de estos
tres personajes, o si las declaraciones que hará cada cual en Agosto serán
suficientes para ir enlazando con cierta consistencia los hechos, que ya
sugieren de manera bastante clara que pudo existir una presunta financiación
ilegal del PP, procedente de unos fondos obtenidos por métodos dudosos, que han
sido calificados de cara a la opinión pública como “donativos”, pero cuyos
donantes han sido beneficiados tras la entrega de estas cantidades, con obras y
servicios de carácter público, que han propiciado un enriquecimiento de sus
empresas.
Todo sería mucho más fácil para el Juez, si alguno de estos
empresarios admitiera haber sido sometido a extorsión, poniendo encima de la
mesa la existencia fehaciente de estos métodos y jugándose la posibilidad de no
ser admitido jamás, a partir de ahora, en ningún concurso de obra pública, pero
ayudando a erradicar para siempre esta práctica inmoral, que más parece propia
de una organización mafiosa, que del gobierno de un País que a priori, se
considera democrático y decente.
Dependerán y mucho las declaraciones, de lo que la oposición
consiga sacar en claro de la comparecencia de un Rajoy, que llega al Congreso
herido de muerte por las acusaciones que sobre él mismo pesan y que tratará por
todos los medios a su alcance de demostrar una dudosa inocencia, probablemente
acosado hasta la saciedad, por las preguntas de sus interlocutores.
El álgido momento que atraviesa el PP y el acoso mediático a
que está siendo sometido por parte de la prensa, ha de tener necesariamente,
una influencia negativa en el ánimo del Presidente y será sin duda, un factor a
tener en cuenta cuando se coloque debajo del atril, sin poder contar siquiera
con el apoyo de sus imprescindibles notas, al no saber cuál será el contenido
de las preguntas que formulará cada grupo parlamentario, por boca de sus más
conocidos representantes.
Ante esta negra perspectiva, cabe esperar que la situación no
pueda ser todo lo bien controlada que se quisiera y que los argumentos que con
toda seguridad traerá preparados Rajoy, no basten para convencer a sus señorías
de su desconocimiento de los hechos, habiendo como hay, mensajes de SMS
intercambiados con Bárcenas después de su imputación, en los que le muestra su
apoyo incondicional y le recomienda silencio.
Haría falta tener nervios de acero y una templanza de la que
Rajoy en estos momentos carece, para no caer involuntariamente en algún
renuncio a lo largo de la sesión de comparecencia y como los hombres acaban
siendo casi siempre, esclavos de sus propias palabras, si se produce algún
error, por mínimo que sea, que nadie tenga duda de que será aprovechado hasta
las últimas consecuencias, no solo por los diputados, sino también por la
Justicia.
Nos falta conocer cuál será la Portada de El Mundo mañana y
si consistirá en una nueva información de envergadura que mine aún más el
prestigio de Rajoy, mermando las pocas esperanzas que le quedan de seguir en el
puesto.
Con esta expectación escribo hoy y sólo pido que los días
próximos echen una mano a este pueblo en su deseo de conocer la verdad y que
sea esa verdad, la que se encargue de dar a cada uno el lugar que merece.

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