jueves, 18 de julio de 2013

De espaldas a Rajoy


Contentar a la Iglesia Católica y a las élites clasistas de este País, ha costado al Ministro Wert  no contar con el apoyo de nadie. La reforma para la Educación que ha preparado bajo el amparo de la mayoría absoluta con que cuenta su Partido, es excluyente, discriminatoria y contraria a la deseada igualdad de oportunidades que para sus jóvenes quisiera cualquier Democracia moderna y lleva al sacrificio de tener que abandonar el sueño de poder pasar por la Universidad, a miles de chicos y chicas inteligentes, pero que no cuentan con los recursos necesarios para  hacerlo.
Los terribles recortes practicados en el sistema de Becas, la elevación de la nota para conseguirlas  y la subida desmesurada de tasas, que en algunos casos como el de Madrid, han supuesto en dos cursos, más del sesenta por ciento, condenan al ostracismo intelectual a quienes constituyen nuestra esperanza de futuro y pone el mismo, sólo en las manos de los hijos de los ricos.
 La imposibilidad de tirar la Reforma en el Parlamento, a pesar de saber que cuenta con el rechazo de toda la Comunidad Educativa y de los españoles en general, ha conducido a toda la oposición a la firma de un pacto, por el que se comprometen a derogarla en el mismo momento en que alguno de ellos alcance el poder, en un gesto sin precedentes que podría ser un buen ejemplo a seguir, en otros temas de la misma importancia. Solo UPD se descuelga incomprensiblemente de esta firma, no se sabe si por estar de acuerdo con lo que propugna Wert, o por miedo a perder la buena parcela de votos madrileños que le auguran todas las encuestas y que provienen  directamente de votantes desengañados del PP, que ven en el Centro de Rosa Díez, lo que podría ser considerado más cercano a lo que derecha ha venido defendiendo, hasta que Rajoy irrumpió en el gobierno.
Entretanto, la crispación en la Cámara, por la reiterativa negativa de Rajoy a comparecer ante ella, va paulatinamente creciendo y algunos grupos parlamentarios han  empezado a protagonizar gestos puntuales que demuestran la evidente indignación de quienes consideran que  todo lo relacionado con el caso Bárcenas precisa de muchas explicaciones, ante el cariz que está tomando este monumental caso de corrupción y la continua aparición de nombres de relevancia en el PP que aparecen a diario en el mismo.
Mientras más se retrase la comparecencia del Presidente, la sensación del resto de fuerzas políticas será sin ningún género de dudas, la de que se está intentando anular su importancia en las Instituciones y la de un deterioro total de la figura de Rajoy, que se comporta de manera similar a la de los dictadores que no admiten que nadie se oponga a lo que ellos mismos preconizan.
Callando, ayuda sobremanera a dar credibilidad a las acusaciones que sobre él se vierten, por considerarse que su silencio no puede ser, sino una forma de demostración evidente de que ya no le quedan argumentos con los que combatir, ni pruebas que puedan evidenciar su inocencia.
Tampoco le ayudan en nada acontecimientos como la defensa de Wert, o haber perdido en Europa el asunto de las subvenciones de los mineros, que vuelven a poner en tela de juicio su manera de gobernar un País, cada vez más cerca de la ruina total   y con unos índices de corrupción, casi tan altos como los del desempleo y en los que se encuentran inmersos demasiados cargos políticos, de toda ideología y condición.
Así que no debe extrañar al PP que los demás se rebelen cuando se lesionan sus derechos. Ya les pasaba en la calle y ahora, está empezando a pasarles también, en el Parlamento, con la diferencia de que esta vez les será imposible instalar barreras policiales que repriman la magnitud de la protesta.
El paso del pacto entre las otras fuerzas políticas es algo que sin duda, agradecerá el pueblo, que está deseando que alguien le devuelva la esperanza de poder creer en la honestidad de sus representantes, aunque por el momento, sin conseguirlo.


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