Contentar a la Iglesia Católica y a las élites clasistas de
este País, ha costado al Ministro Wert no contar con el apoyo de nadie. La reforma
para la Educación que ha preparado bajo el amparo de la mayoría absoluta con
que cuenta su Partido, es excluyente, discriminatoria y contraria a la deseada
igualdad de oportunidades que para sus jóvenes quisiera cualquier Democracia
moderna y lleva al sacrificio de tener que abandonar el sueño de poder pasar
por la Universidad, a miles de chicos y chicas inteligentes, pero que no
cuentan con los recursos necesarios para hacerlo.
Los terribles recortes practicados en el sistema de Becas, la
elevación de la nota para conseguirlas y
la subida desmesurada de tasas, que en algunos casos como el de Madrid, han
supuesto en dos cursos, más del sesenta por ciento, condenan al ostracismo
intelectual a quienes constituyen nuestra esperanza de futuro y pone el mismo,
sólo en las manos de los hijos de los ricos.
La imposibilidad de
tirar la Reforma en el Parlamento, a pesar de saber que cuenta con el rechazo
de toda la Comunidad Educativa y de los españoles en general, ha conducido a
toda la oposición a la firma de un pacto, por el que se comprometen a derogarla
en el mismo momento en que alguno de ellos alcance el poder, en un gesto sin
precedentes que podría ser un buen ejemplo a seguir, en otros temas de la misma
importancia. Solo UPD se descuelga incomprensiblemente de esta firma, no se
sabe si por estar de acuerdo con lo que propugna Wert, o por miedo a perder la
buena parcela de votos madrileños que le auguran todas las encuestas y que
provienen directamente de votantes
desengañados del PP, que ven en el Centro de Rosa Díez, lo que podría ser
considerado más cercano a lo que derecha ha venido defendiendo, hasta que Rajoy
irrumpió en el gobierno.
Entretanto, la crispación en la Cámara, por la reiterativa
negativa de Rajoy a comparecer ante ella, va paulatinamente creciendo y algunos
grupos parlamentarios han empezado a
protagonizar gestos puntuales que demuestran la evidente indignación de quienes
consideran que todo lo relacionado con
el caso Bárcenas precisa de muchas explicaciones, ante el cariz que está
tomando este monumental caso de corrupción y la continua aparición de nombres de
relevancia en el PP que aparecen a diario en el mismo.
Mientras más se retrase la comparecencia del Presidente, la
sensación del resto de fuerzas políticas será sin ningún género de dudas, la de
que se está intentando anular su importancia en las Instituciones y la de un
deterioro total de la figura de Rajoy, que se comporta de manera similar a la
de los dictadores que no admiten que nadie se oponga a lo que ellos mismos
preconizan.
Callando, ayuda sobremanera a dar credibilidad a las
acusaciones que sobre él se vierten, por considerarse que su silencio no puede
ser, sino una forma de demostración evidente de que ya no le quedan argumentos
con los que combatir, ni pruebas que puedan evidenciar su inocencia.
Tampoco le ayudan en nada acontecimientos como la defensa de
Wert, o haber perdido en Europa el asunto de las subvenciones de los mineros,
que vuelven a poner en tela de juicio su manera de gobernar un País, cada vez
más cerca de la ruina total y con unos índices de corrupción, casi tan
altos como los del desempleo y en los que se encuentran inmersos demasiados
cargos políticos, de toda ideología y condición.
Así que no debe extrañar al PP que los demás se rebelen
cuando se lesionan sus derechos. Ya les pasaba en la calle y ahora, está empezando
a pasarles también, en el Parlamento, con la diferencia de que esta vez les
será imposible instalar barreras policiales que repriman la magnitud de la
protesta.
El paso del pacto entre las otras fuerzas políticas es algo
que sin duda, agradecerá el pueblo, que está deseando que alguien le devuelva
la esperanza de poder creer en la honestidad de sus representantes, aunque por
el momento, sin conseguirlo.

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