miércoles, 14 de marzo de 2012

Un acuerdo lesivo




Por si alguien lo dudaba, la postura de los nacionalistas catalanes de CIU sigue girando a la derecha y ahora, con la aquiescencia del PP, saca adelante el copago sanitario y la tasa turística.
La política hace curiosos amigos, en función de los intereses, y aquellos que antaño tanto renegaron de la negativa de los conservadores al Estatuto catalán, se alían ahora con los que fueran sus más feroces enemigos, dejando atrás las abismales diferencias que parecían separarles, sin otra explicación, que la de conseguir mejoras financieras para su comunidad autónoma.
Esto de escribir noticias a diario, acaba por convertirse en un tesoro que guarda celosamente los acontecimientos que se van dando en un país, dejando una especie de archivo, para la posteridad, que no permite que se pasen por alto curiosos fenómenos, como el de esta repentina alianza entre nacionalismos de países distintos, y que pudiera parecer, con sólo echar la vista atrás, algo inimaginable para los que aún cometen el error de confiar en la honradez de los políticos.
Ya habían tenido sus idilios estas dos formaciones, cuando el ex presidente Aznar confesaba que hablaba catalán en la intimidad y su romance con el President Pujol se convertía en un tema recurrente para los muñecos de guiñol, que tan buenos ratos reportaron a los espectadores con su sarcástico gracejo, pero después pareció que las diferencias irreconciliables que sostenían en determinadas materias, casi siempre en relación con la feroz catalanidad de los convergentes, evitaría que, en el futuro, pudieran llegar a acuerdo alguno, a pesar de que su ideología de fondo es, verdaderamente, muy parecida.
De todos es sabido, sin embargo, que el tiempo acaba por cerrar las heridas, sobre todo cuando el trasfondo de la reconciliación va en relación directa con algún tipo de incremento económico y, por tanto, no es de extrañar que si las promesas del gobierno central se han encaminado a favorecer, en sus exigencias, a ésta Comunidad Autónoma en concreto, las rencillas del pasado hayan sido inmediatamente enterradas y éste sea el comienzo de una hermosa amistad.
Al final, son los partidos nacionalistas los que acaban obteniendo mejores resultados en el marco político, en cuanto se convierten en la llave que resulta imprescindible, para abrir determinadas puertas y nunca han tenido ningún rubor en acercar posturas con los que ostentan el poder, sin que importe demasiado su ideología, y mucho su intención de corresponder con determinadas prebendas.
De todos modos, esta alianza empieza a poner en peligro el sistema sanitario español y podría convertirse en el comienzo de la privatización paulatina añorada por el PP, pudiendo trasladarse al resto de España este modelo, más cercano a los del resto de Europa, pero mucho más perjudicial para los intereses del pueblo.
Empecinados como están los conservadores en acabar con la socialización de la Sanidad y la Educación, el siguiente paso, tras las elecciones Andaluzas, probablemente consistirá en extender el acuerdo, a aquellas comunidades en que no necesite apoyos para ser implantado, burlando así la voluntad de los españoles, de seguir disfrutando de una Seguridad Social, enteramente gratuita.
La voz de la calle, es, una vez más, desoída sistemáticamente por nuestros gobernantes y manipulada a favor de los intereses económicos, por encima del bienestar de los ciudadanos, a quienes deben, en su totalidad, haber llegado al poder.
Los catalanes empiezan a pagar, con este acuerdo, haber depositado su confianza en los nacionalistas, que secuestraron sus votos con promesas de afianzar una identidad, que de poco servirá si su calidad de vida empeora y el área de lo social es desatendida, como parece que está pasando, desde que CIU se hizo con el mando y dejó clara su vinculación con las derechas.
Las izquierdas, que se desvivieron por sacar adelante el Estatuto Catalán, acaban de quedarse perplejas con la utilización que están dando los nacionalistas a su poder.
Y a nosotros, sólo nos queda esperar un poco más, para ver cómo se desmorona nuestro sistema sanitario y empezar a pagar-poco o mucho- cada vez que necesitemos servicios médicos, en cuanto la norma se generalice en el país.
Demos las gracias a quién las merezca.

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