domingo, 25 de marzo de 2012

Sin tirón

La escasa participación en las elecciones autonómicas que se están celebrando este Domingo, no deja de ser una prueba del hartazgo real que soporta la población y de la poca confianza que últimamente generan los políticos, con sus vanas promesas pre- electorales, que ya se presuponen incumplidas, aún antes de saber los resultados de los comicios.
A punto de cerrar los Colegios, e independientemente de quién resulte ganador, andaluces y asturianos han preferido pasar el día en la grata compañía familiar y han abandonado, en gran número, al bipartidismo feroz, dando una sonora bofetada en la cara de unos representantes, que sólo han dado muestras de una manifiesta inutilidad para solventar la gran crisis que nos afecta y de una excesiva propensión a una corrupción generalizada, que el pueblo no está dispuesto a perdonar.
Defenestrados por su propia insolvencia, y a pesar de que dentro de un par de horas, todos empiecen a festejar triunfos, sería conveniente tomar en cuenta la abstención como un fenómeno creciente, que viene, de algún modo, a reagrupar a un número importante de personas, que de este modo expresan su descontento con todos los partidos políticos y plantea, con su actitud, la posibilidad de un cambio de modelo de sociedad más ventajoso para quienes, en definitiva, la forman y la mantienen con sus aportaciones económicas y su trabajo diario.
En esta búsqueda feroz por obtener mayorías absolutas, la voz dormida de quienes han decidido no apoyar ninguna de las opciones partidistas del arco político, de tener representantes visibles, sería mucho más poderosa que la de cualquiera de los líderes conocidos, y, por tanto, merecería ser oída también, por su fuerza, en las instituciones.
Sin tirón y prácticamente desinflados por todos los casos que los implican en acciones económicas que acaban en los tribunales y por las terribles medidas que se han ido tomando en los últimos tiempos, las cabezas pensantes del arco parlamentario, han perdido la guerra, por destacar como líderes carismáticos ante la ciudadanía, y habrán de conformarse con gobernar con pocos votos, muchos de ellos fruto del rencor y no de ninguna de las ideologías que representan.
Con los ojos puestos en la huelga del día 29, los trabajadores y los parados de este país, no están para celebraciones de ningún tipo, y menos para unirse a los pasacalles organizados por los militantes de ninguna tendencia.
Lo único que ahora importa es parar en seco la reforma de la esclavitud y volver a sentir que somos dueños de la dignidad necesaria para poder vivir un futuro mejor que el que nos ofrecen..

No hay comentarios:

Publicar un comentario