martes, 27 de marzo de 2012

Emigrantes de relleno

Hace tiempo que me rondaba la cabeza una simple pregunta: si los españoles están absolutamente desengañados de la política y ninguno de los cabezas de partido alcanza el aprobado en las encuestas ¿quién llena todos los espacios destinados a dar mítines, en cada una de las campañas electorales?
Hoy, un breve en un periódico, ha conseguido arrojar un poco de luz sobre este asunto, despejando de pronto la incógnita y poniendo a la vez, en tela de juicio, la capacidad de arrastre real de nuestros “eminentes políticos”.
Al parecer, el Partido Popular, en la zona del Levante español, se ha dedicado a reclutar masivamente a chinos, rumanos y toda una serie de emigrantes parados, para trasladarlos, a cambio de una cantidad, a los lugares en que se celebraban sus mítines, dando así la engañosa impresión de que sus seguidores eran infinitamente más numerosos de los que, en realidad, acudían por iniciativa propia o por convencimiento ideológico, a las convocatorias de sus pueblos y ciudades.
No se sabe si el ejemplo se ha repetido en otros puntos de España, ni si las otras formaciones han imitado un ejemplo, que ha disfrazado descaradamente las informaciones gráficas ofrecidas, por ejemplo a través de la televisión, dando una sensación absolutamente incierta, al resto de los ciudadanos que contemplaban, desde sus casas, las imágenes de una multitud aclamando a los oradores que todos conocemos.
Influidos por la gran mentira, muchas de las respuestas dadas en las encuestas practicadas, por ejemplo, sobre los posibles resultados de las elecciones andaluzas, han podido ser fruto de la ilusión de que seguir a las mayorías, podía ser una buena actitud para superar una crisis, aunque después, a la hora de votar, los “mitineros de atrezzo”, ni siquiera han tenido la oportunidad de introducir su opinión en las urnas, al no ser ciudadanos españoles, como manda la ley, en estos casos.
Esta clac ensordecedora, que ha vendido, por mera necesidad, su aplauso y su presencia, allá donde les han indicado ir los que manejan el cotarro político, sin duda constituye otra de las grandes mentiras urdidas en los últimos tiempos y no avala, precisamente, a quién la ideó, como el más indicado para estar al frente de una Nación con tan graves problemas.
Hasta dónde se puede llegar para manipular la opinión de los inocentes, es algo que jamás obtendrá una respuesta sincera, cuando del mundo del poder se trata y deja en la sociedad una duda, sobre la sinceridad de sus representantes, difícil de superar cuando se ha de convivir con situaciones tan sucias como éstas.
Por de `pronto, la marea azul no parece que sea tan inmensa y además comete la felonía de aprovechar, precisamente, la necesidad de aquellos a los que pretenden atenazar endureciendo la Ley de extranjería, en un intento más que claro, de que regresen, a la mayor brevedad, a sus lugares de origen.
No importa, sin embargo, utilizarlos primero de relleno en las plazas de toros, colocando una banderita de España en sus manos, como si adoraran las teorías de Rajoy, para hacernos ver que las ideas conservadoras convencen plenamente a gentes de toda condición o lugar. Tampoco importa devolverlos después a la miseria, sin haber hecho nada por suavizar la dura situación que soportan estos expatriados que llegaron al país, en muchos casos, con terribles historias personales, buscando una vida mejor, y a los que, en tantas ocasiones, se ha tratado de criminalizar aludiendo al efecto llamada, que podían provocar en su gente cercana, “robando” el trabajo a los tradicionales padres de familia, que tanto gusta nombrar a la derecha.
De ahora en adelante, estudiaremos con minuciosidad los rasgos de los asistentes a los mítines y no nos dolerán prendas en denunciar situaciones como ésta, como una más de las muchas vejaciones que pueden cometerse contra los humildes, sin que nadie advierta su utilización con fines realmente escabrosos.
Y de los asistentes a cualquiera de estos actos, habremos de quedarnos, con toda seguridad, con un escaso número de personas, verdaderamente interesadas en lo que allí se trata.
Solo falta hacer una ruta por las residencias de ancianos, aunque pudiera ser que también esto se le hubiera ocurrido a alguien con anterioridad.


Nota

Mañana, día 29, me sumo a la Huelga General, en contra de la Reforma Laboral y no publicaré el artículo correspondiente. Un saludo a mis lectores.

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