lunes, 23 de enero de 2012

Cosas del azar

Casualmente, oigo una conversación entre dos miembros del partido popular, cuyo contenido no tiene desperdicio.
Ignorantes ellos de mis tendencias políticas, aprovecho la coyuntura y remoloneo un poco entreteniéndome en un escaparate, con esa curiosidad malsana que da la práctica del periodismo diario, para discernir si el tema que tratan, cuenta con el consenso generalizado de sus correligionarios, o es producto de la opinión de lo que parecen ser dos militantes, del ala más conservadora del partido.
Se quejan, con un lenguaje bastante malsonante, de que Arenas encabece la candidatura en las elecciones andaluzas, lanzando sendos improperios contra él, al que consideran un perdedor nato, “ahora que las cosas están volviendo por fin a su sitio y el país está en las manos que tiene que estar”, después de tanto tiempo esperando.
No se puede ser más explícito, sobre todo creyéndose a salvo de quien pudiera contradecirles, y sin presencias de partidarios del líder popular andaluz, que algunos debe tener, cuando encabeza las listas de las próximas elecciones.
Esta opinión, ya se conocía en esta tierra, sobre todo por parte de la gente de izquierdas, que ha visto cómo Arenas perdía una y otra vez ,en los veintitantos años de dominio socialista, pero permaneciendo en la brecha impasible al desaliento, y siempre al lado de los vientos más favorables, en el seno de la tendencia conservadora, a la que pertenece.
Alguna duda debe haber sobre el resultado de los comicios, cuando aquellos que alardean de llevar una ventaja de nueve puntos, sobre sus más inmediatos oponentes, suscitan en plena calle debates como éste, en un intento de pedir, aunque sea de soslayo, un cambio en el manido liderazgo, ostentado por el incombustible Arenas.
Y sin embargo, nada de esto trasciende a la opinión pública, a la que se le da una imagen de cohesión idílica, sin fisuras que puedan hacer peligrar la fortaleza de nuestros ahora gobernantes, que a los ojos de los demás, parecen estar encantados los unos con los otros.
Pero la falta de confianza que generan este tipo de comentarios, hacen presagiar malas relaciones entre correligionarios, aunque, en este caso, no exista la posibilidad de presentar candidaturas nuevas, que empujen fuera del arco político, a viejas glorias como Arenas, o a cualquier otro con tantas tentativas fallidas de hacerse con el poder.
Habría que ver qué pasaría, en el caso hipotético de que se diera la oportunidad de escribir de otro modo la historia de las elecciones, posibilitando una competitividad entre candidatos, a través de las vías oportunas que se creasen para hacerlo.
Aunque ahora mismo, no conviene alborotar al personal, propio o ajeno, con nada que haga peligrar las nunca bien ponderadas expectativas, con que cuentan los populares en Andalucía, según los resultados de las encuestas.
Todos los esfuerzos están puestos en acribillar al actual presidente, que vive angustiado por el fantasma de los ERE y algún que otro caso de corrupción, que convenientemente aumentado y repetido hasta la saciedad, seguramente reportará los apetecidos frutos.
Aunque, visto lo visto, no todo el monte es orégano, y las luchas internas también sacuden a los victoriosos, restando parte de brillo, a la contundencia de su triunfo.
Pero, nada de esto sabríamos, si la casualidad no me hubiera hecho estar en el sitio preciso, en el momento justo, aunque, qué les voy a contar, me alegro de haber estado allí, y de poder transmitir a mis seguidores, que no es oro todo lo que reluce.

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