domingo, 29 de mayo de 2011

Una causa común

Pasando el fin de semana en Portugal, tropiezo en las calles de Tavira con un grupo de estudiantes pertenecientes a un pequeño partido ecologista, con propuestas idénticas a la de nuestros indignados, que también muestran su descontento con el sistema que los gobierna y se apuntan al intento de mejorar el mundo nacido en las concentraciones de nuestras plazas.
Me emociona comprobar que el movimiento 15M ha traspasado nuestras fronteras y se instala poco a poco en otros lugares, demostrando que los problemas relacionados con la crisis han llevado al hartazgo a todos los ciudadanos del mundo al mismo tiempo.
No estará tan equivocado este camino que se inicia, cuando se reconoce su mérito en otras latitudes y se hace causa común con las reivindicaciones expuestas, traduciendo a otros idiomas los términos empleados en los manifiestos, asumiendo que la situación acuciante del momento, amenaza por igual a un mundo que, en esto, no reconoce líneas divisorias, ni particularidades propias.
También aquí, son mirados con recelo estos jóvenes que se atreven a alzar la voz contra los partidos mayoritarios, buscando una nueva vía política para encauzar sus necesidades y que admiran lo ocurrido en España, ofreciendo su solidaridad a los principios que ahora tratan de establecerse.
No parece que asuste la represión ejercida en la Plaza de Cataluña, que naturalmente, ha fomentado aún más en los jóvenes el dulce amor a lo prohibido, ni las amenazas de Esperanza Aguirre azuzando a los comerciantes de Sol para forzar la intervención policial que tanto le gustaría.
Tampoco influye en nada la elección a bombo y platillo de Rubalcaba como sustituto de Zapatero, que ya confiesa abiertamente pertenecer a la social democracia, desterrando de su vocabulario el término socialismo, aunque todos sabemos que hace tiempo que lo dejó atrás para bailar el agua a los mandatarios europeos montados en el euro.
La corriente de pensamiento que ha empezado a avanzar en el mundo quiere, por supuesto, romper con cualquier atadura a los cánones establecidos por los políticos actuales, que han quemado su etapa desperdiciando su oportunidad de hacer algo bueno por las clases populares y han caído gustosamente en los brazos de una corrupción económica e ideológica de la que ya no pueden desembarazarse.
Por eso sobran para los que intentan crear un sistema distinto, que acorte las distancias entre las clases y que dé cabida a todos aquellos que, en algún momento, se sintieron traicionados por los que deberían haber sido garantes de sus derechos.
Es natural que en vista de la aceptación obtenida en gran parte del mundo, el miedo cerval se instale en los que empiezan a comprender que está llegando el fin de su época, pero la saturación a que han sometido a los habitantes de la tierra, reclama soluciones urgentes que acaben por cambiar las actitudes trayendo consigo un reparto más equitativo de las riquezas.
El estallido de las protestas ya no está pues, localizado en núcleos pequeños, ni atañe únicamente a sectores concretos de la población directamente afectados por determinados problemas.
El coro de voces va haciéndose multitudinario y sonoro. En algún momento, no habrá más remedio que prestar atención a lo que dice y hacerle un hueco en el panorama desolador que nos rodea.

1 comentario:

  1. Salvando relativamente las distancias, creo que los esfuerzos antisistema de los movimientos 15M que todos compartimos quizá podrían encontrar cierta inspiración pragmática en algunas de las ideas acuñadas por los madatarios sudamericanos, aunados en su lucha contra el capitalismo (yanqui) que nos fagocita a todos. Recomiendo el documental "Comandante", de Oliver Stone, donde se nos muestra una cara mucho más sensata que la que nos enseñan los medios de comunicación, de líderes como Evo Morales, Lula Da Silva, Chávez o Correa, que sorprendentemente son algo más que chifladuras televisivas desfasadas. Tenemos mucho que aprender, al menos, de su espíritu.

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