Aumenta el número de indignados que decide sumarse a las protestas pacíficas que han tomado lugares emblemáticos de todo el país, con un clima cordial y asambleario, por medio del cuál exigir ciertas reivindicaciones mínimas que les han sido retiradas sin compasión por las gestiones de los partidos políticos.
Enseguida sale Esperanza Aguirre acusando al movimiento de izquierdista, como si todavía fuera delito estar de acuerdo con una forma de pensamiento contraria a la que ella predica.
Otros dicen que comprenden, aunque no comparten, pero que habrá que prestar atención a la voz popular, atónitos como están por lo que se les viene encima sin haberlo previsto.
Concretamente el Partido Popular acaba de comprender que se le escapa esa mayoría de votantes que ya consideraba suya, al quedar totalmente excluido de la intención de voto de los indignados y se duele profundamente, como no podía ser de otra manera, de no poder ganar a su enemigo Zapatero tan brillantemente como auguraba. Tal vez creían, erróneamente, que el nivel de inteligencia de la ciudadanía se tragaría a pies juntillas su auto designación como líderes de las clases trabajadoras, olvidando su procedencia y su ideología, sólo porque la gestión del gobierno no ha sido satisfactoria.
Ninguno de ellos, desde luego, contaba con esta marea humana de disconformidad expresando a voz en grito su oposición al sistema que nos han impuesto y, en cierto modo, ven peligrar ahora su modo de vida, exactamente igual que nosotros lo vimos y lo seguimos viendo, sin que a ellos la crisis les hubiera afectado en absoluto.
No contaban con el maravilloso poder de convocatoria de las nuevas tecnologías, ni con las consecuencias que puede traer la fuerza popular, si las movilizaciones continúan y a cada instante cuentan con nuevos adeptos.
Expectante, Europa mira a nuestras calles temiendo un efecto contagio de los acontecimientos aquí ocurridos, mientras la Madrastra de Cenicienta sigue con sus asfixiantes propuestas, queriendo ahora acortarnos las vacaciones y prolongarnos los años de trabajo, a todos por igual, sin mencionar en ningún momento si los sueldos están al mismo nivel en todos los países de la Unión.
Ojala y este viento que sopla hoy sobre nuestros pueblos consiga expandirse hasta llegar a todos los rincones posibles, para arrastrar con él toda la podredumbre que nos trae esta clase política acogotada por capitalistas y banqueros, haciéndolos desaparecer de nuestras vidas condenándolos al más absoluto ostracismo.
La indignación acumulada durante varios años, acaba de cobrar forma y tiene nombres, apellidos, edades, profesiones y sobre todo sueños por los que combatir, sin sucumbir al miedo o a la pereza. Yo empezaré no votando el día 22.
A última hora de la noche, la Junta Electoral Central prohíbe las manifestaciones y concentraciones convocadas para los días 21 y 22, propinando un contundente mazazo a la libertad de expresión del pueblo, al que intenta privar de su derecho constitucional de reunión, sin duda movido por una sacudida de pánico al poder real de las masas.
Si a continuación empiezan las cargas policiales sobre los manifestantes ¿dónde estará la diferencia con las dictaduras de los países árabes que tanto han criticado durante los últimos tiempos? Es fácil aplicar la razón de la fuerza cuando falla la fuerza de la razón y las reivindicaciones salidas de las asambleas populares, han colocado una diana en el pecho de las instituciones a dónde apuntan directamente todos los ojos de la indignación.
Si se consiente este atropello contra las concentraciones pacíficas de los ciudadanos, queda en evidencia cuántas ideas han dicho defender nuestros políticos desde que la democracia se instaló entre nosotros.
Habrá entonces que probar a no obedecer a estos juristas de conveniencia, radicalmente en contra de los deseos mayoritarios de un país que ya no puede más, y lo dice. No nos moverán
Enseguida sale Esperanza Aguirre acusando al movimiento de izquierdista, como si todavía fuera delito estar de acuerdo con una forma de pensamiento contraria a la que ella predica.
Otros dicen que comprenden, aunque no comparten, pero que habrá que prestar atención a la voz popular, atónitos como están por lo que se les viene encima sin haberlo previsto.
Concretamente el Partido Popular acaba de comprender que se le escapa esa mayoría de votantes que ya consideraba suya, al quedar totalmente excluido de la intención de voto de los indignados y se duele profundamente, como no podía ser de otra manera, de no poder ganar a su enemigo Zapatero tan brillantemente como auguraba. Tal vez creían, erróneamente, que el nivel de inteligencia de la ciudadanía se tragaría a pies juntillas su auto designación como líderes de las clases trabajadoras, olvidando su procedencia y su ideología, sólo porque la gestión del gobierno no ha sido satisfactoria.
Ninguno de ellos, desde luego, contaba con esta marea humana de disconformidad expresando a voz en grito su oposición al sistema que nos han impuesto y, en cierto modo, ven peligrar ahora su modo de vida, exactamente igual que nosotros lo vimos y lo seguimos viendo, sin que a ellos la crisis les hubiera afectado en absoluto.
No contaban con el maravilloso poder de convocatoria de las nuevas tecnologías, ni con las consecuencias que puede traer la fuerza popular, si las movilizaciones continúan y a cada instante cuentan con nuevos adeptos.
Expectante, Europa mira a nuestras calles temiendo un efecto contagio de los acontecimientos aquí ocurridos, mientras la Madrastra de Cenicienta sigue con sus asfixiantes propuestas, queriendo ahora acortarnos las vacaciones y prolongarnos los años de trabajo, a todos por igual, sin mencionar en ningún momento si los sueldos están al mismo nivel en todos los países de la Unión.
Ojala y este viento que sopla hoy sobre nuestros pueblos consiga expandirse hasta llegar a todos los rincones posibles, para arrastrar con él toda la podredumbre que nos trae esta clase política acogotada por capitalistas y banqueros, haciéndolos desaparecer de nuestras vidas condenándolos al más absoluto ostracismo.
La indignación acumulada durante varios años, acaba de cobrar forma y tiene nombres, apellidos, edades, profesiones y sobre todo sueños por los que combatir, sin sucumbir al miedo o a la pereza. Yo empezaré no votando el día 22.
A última hora de la noche, la Junta Electoral Central prohíbe las manifestaciones y concentraciones convocadas para los días 21 y 22, propinando un contundente mazazo a la libertad de expresión del pueblo, al que intenta privar de su derecho constitucional de reunión, sin duda movido por una sacudida de pánico al poder real de las masas.
Si a continuación empiezan las cargas policiales sobre los manifestantes ¿dónde estará la diferencia con las dictaduras de los países árabes que tanto han criticado durante los últimos tiempos? Es fácil aplicar la razón de la fuerza cuando falla la fuerza de la razón y las reivindicaciones salidas de las asambleas populares, han colocado una diana en el pecho de las instituciones a dónde apuntan directamente todos los ojos de la indignación.
Si se consiente este atropello contra las concentraciones pacíficas de los ciudadanos, queda en evidencia cuántas ideas han dicho defender nuestros políticos desde que la democracia se instaló entre nosotros.
Habrá entonces que probar a no obedecer a estos juristas de conveniencia, radicalmente en contra de los deseos mayoritarios de un país que ya no puede más, y lo dice. No nos moverán

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