viernes, 13 de mayo de 2011

La solidaridad de los políticos





Mientras los ciudadanos de Lorca procuran superar de la mejor manera posible el gran susto del terremoto de ayer por la tarde, un interminable desfile de conocidos políticos hace su aparición por los lugares de la tragedia, buscando descaradamente una foto con la que atraer a los votantes el día veintidós, demostrando una falta de sensibilidad que hiere las conciencias de la gente de bien, que se solidariza auténticamente con la historia.
Los afectados por el seísmo no necesitan en este momento ninguna clase de promesas de aire, sino soluciones inmediatas a su deambular por las calles de su ciudad sin poder dirigirse a un lugar en el que cobijarse, tras haber tenido que abandonar sus domicilios, ante la posible amenaza de un derrumbe.
Seguro que ni siquiera sienten el menor interés por el resultado de las próximas elecciones, dado que la gravedad de su situación está por encima de temas como éste y les urge la necesidad de poder aferrarse a la idea de tener un futuro, con independencia de quién se lo ofrezca y el color de la bandera que enarbole.
Pero queda bien ser fotografiado junto a los escombros, compadeciéndose aparentemente, de la situación del más desfavorecido del grupo y hacer alusión a lo sucedido en todos los mítines ofrecidos, sin tener siquiera la deferencia de suspender cualquier acto electoral, al menos en un corto periodo de tiempo.
Pero, en honor a la verdad, la supuesta solidaridad de los aspirantes municipales acaba trayendo votos a las urnas de quienes más sinceros parezcan en los ofrecimientos de ayuda y aunque la realidad es que será el Estado el que acabe por asumir el costo de las oportunas reconstrucciones, aprovechar el tirón que pone en bandeja de plata este drama humano, se ha convertido abiertamente, en una forma de ganar en imagen que nadie parece despreciar.
Entretanto, la cercanía en el tiempo de la catástrofe japonesa, lleva nuestro pensamiento hasta la Central Nuclear de Cofrentes, situada a doscientos kilómetros del epicentro del terremoto, sin que sepamos si los efectos de la sacudida han podido afectar a su estructura o si corre algún peligro, en el caso de que pudieran producirse réplicas.
Ninguno de estos diligentes visitantes ocasionales ha hecho mención a este asunto, ni se ha quedado en Lorca el tiempo suficiente para conocer la realidad que viven los afectados allí.
Es la triste evidencia de que los caminos de la política discurren únicamente por senderos que puedan reportar algún tipo de beneficios y también de que la soledad de los débiles es tan grande, que sólo otros débiles son capaces de comprender su dolor y compartirlo sinceramente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario