lunes, 11 de abril de 2011

Sube al carro Perú

Triunfa en las elecciones de Perú una izquierda de corte Chavista añadiendo un nuevo grano de arena a la tendencia política del cono sur, que se está convirtiendo en discípulo de la revolución castrista, con sus promesas de una vida mejor para los miles de desfavorecidos que pueblan sus calles sin que nadie los tenga nunca en cuenta. Tantos años de colonialismo americano encubierto, tanto tiempo robando descaradamente los recursos naturales de las naciones por parte de los capitalistas de otras partes, tanto abuso por parte de los propios regímenes corruptos que no han hecho otra cosa que ahondar en las diferencias sociales, merecían una respuesta contundente y el momento está llegando, aunque no de una manera coherente ni liderado precisamente por la honradez de los que llegan a lo mas alto. Es comprensible que la desesperación de los que sólo tienen el cielo por techo, se convierta en ilusión si el discurso de alguno de los políticos recuerda, aunque sea de pasada, su miseria. Es normal que su voto sea otorgado a quienes se comprometen teóricamente a nacionalizar los productos y a paliar con su rendimiento la terrible situación de los desheredados de estas tierras, que nos son tan cercanas idiomáticamente y en el corazón. Es inevitable que su disposición esté lista para enfrentarse a los que han sido los causantes de sus desdichas y que su odio se refleje en su pensamiento colocándoles en extremos diametralmente opuestos a los aconsejados por sus supuestos “protectores”. Lo suyo ha sido una invasión solapada de su identidad nacional, a veces de la mano de gobernantes que han vendido a las multinacionales la vida misma de sus pueblos, otras, a través de golpes de estado sangrientos inducidos y programados por quienes se beneficiaban de sus ganancias sin permitir que los países crecieran, condenándolos a un analfabetismo endémico y a una sumisión total, de la que ahora están por fin, despertando. Las naciones iberoamericanas están protagonizando rebeliones propiciadas por el hartazgo de no poder ser ellas mismas y proyectando la ira contenida durante su condena al silencio y la oscuridad, sobre la imagen de la ambición extranjera, a la que a todas luces, desean expulsar de sus territorios sin que sea posible una vuelta atrás. Al final, quedará América dividida en dos ideologías absolutamente antagónicas. El norte, asentado en su majestuoso trono capitalista desde el que quiere dirigir el mundo, y el sur, cansado de ser dirigido, aupado a un nacionalismo supuestamente izquierdoso y populista, que más que representar una corriente de pensamiento, es una negativa rotunda a la manipulación descarada que pretenden sus vecinos ricos. Desde luego, tienen derecho a protagonizar sus aventuras y a decidir por medio de las urnas el nombre de sus presidentes, pero faltaría para que todo esto fuera perfecto, un poco menos de apego a los cargos por parte de los que llegan al poder y una actitud mucho más democrática que permita bajarlos de la peana, si sus pueblos así lo deciden, tras su periodo de mandato. Sin embargo, la lección que está recibiendo el gran coloso, con los resultados de las consultas populares, es un toque de atención para que modere su afán intervencionista y manipulador, aprendiendo que finalmente, estas estrategias perversas acaban volviéndose contra los que las ponen en marcha.

Les está, pero que muy bien empleado.




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