No es que haya cambiado nada en el panorama nacional que haga intuir que la crisis ha entrado en recesión y que podemos recuperar algo de lo que nos arrebató con su paso, pero el espectáculo de la campaña electoral va caldeando el clima que rodea a los futuros representantes de los municipios y se ha abierto la veda para que sus bocas profieran toda suerte de insultos y descalificaciones contra los otros, provocando en el personal ajeno a estas lides, un punto jocoso que alivia los recuerdos de los últimos tiempos, al descubrir cuántos trapos sucios había debajo de la camilla política y en qué medida eran ciertas todas las elucubraciones que fuimos capaces de imaginar.
En un auténtico combate a muerte, Blanco y Cospedal se enfrentan en el ring tratando de poner contra las cuerdas a su oponente, mejor si es por KO directo, y maquinan sibilínamente sucias estrategias con las que ganar los múltiples asaltos de que consta el enfrentamiento.
Presume Esperanza Aguirre de no llevar en sus listas a ningún imputado, desmarcándose del embrollo valenciano olímpicamente, más por fastidiar- creo- a Rajoy, que por inquina hacia el presidente de los populares levantinos o tal vez, empezando a preparar un último intento de hacerse con el puesto más alto de su formación, antes de la batalla final de las generales. No se rinde en su empeño la líder madrileña, que igual acaudilla a los ultra conservadores haciendo tambalearse las teorías de centrismo que tratan de hacernos tragar sus correligionarios, que adopta el papel de justiciera recordando que se deshizo de un plumazo de los múltiples implicados en casos de corrupción de su comunidad, para asombro y preocupación de sus compañeros de Génova.
Nadie da puntada sin hilo en este teatrillo en el que todos los argumentos son válidos. La patata caliente del terrorismo, aderezada por el caso Troitiño, la legalización de Sortu y el Faisán, son la comidilla de todos los foros, causando morrocotudos cabreos en las filas socialistas, que no se cansan de decir que los tres son competencia de la Justicia y que no está en su mano someter la voluntad de los jueces a lo que en realidad les gustaría que ocurriera.
Dicen que en Asturias, han negado la inseminación a una lesbiana por razones xenófobas y la ministra Patín lo niega, a pesar de saber, como todos, que la objeción de conciencia de algunos profesionales de la sanidad, está poniendo en peligro la aplicación de las leyes sin que nadie se atreva a evitar tamaño desvarío.
Ahora, publica un periódico de tirada nacional que el PSOE ha recuperado once puntos en las encuestas, tras conocerse la marcha de Zapatero, y que los que pensaban abstenerse votarán a Chacón o Rubalbaba dando un vuelco electoral que le abre las carnes a los populares, que ya lo daban todo por ganado sin tener que hacer ningún esfuerzo.
La paciencia de Rajoy debe ser infinita, ya que oculta perfectamente la indignación que debe sentir cuando ve que se le valora por debajo de los dos posibles candidatos a sucesores del presidente y que por mucho que se lo proponga, su carisma queda siempre a ras de suelo en las valoraciones que los españoles hacen sobre él, cuando se les pregunta.
Trillo sigue exigiendo responsabilidades y olvidando las suyas. Arenas ha empezado a agobiarse sólo con pensar si no tendrá que esperar todavía más para hacerse con la presidencia de Andalucía y los múltiples acusados de casos de corrupción presentes en las listas de los partidos, quizá propongan una rápida peregrinación a Fátima para que los juicios no se celebren hasta que sean confirmados en los cargos y ya no haya remedio.
El azote verbal de Blanco, con su imagen de Topogigio malvado, se dirige sin compasión contra las cabezas pensantes del PP recordándoles sus errores pasados y presentes sin esperar, al menos aparentemente, ninguna compensación crematística por ello.
Al menos, están llegando a todos los rincones de España los beneficios previos a los comicios municipales: las calles se limpian a diario, las obras se van terminando, los arreglos pendientes desde tiempos inmemoriales son acometidos con diligencia y hasta los funcionarios de los Ayuntamientos, de natural desabridos, son capaces estos días de recibirnos con la mejor de sus sonrisas.
¡Lo que hay que ver!
En un auténtico combate a muerte, Blanco y Cospedal se enfrentan en el ring tratando de poner contra las cuerdas a su oponente, mejor si es por KO directo, y maquinan sibilínamente sucias estrategias con las que ganar los múltiples asaltos de que consta el enfrentamiento.
Presume Esperanza Aguirre de no llevar en sus listas a ningún imputado, desmarcándose del embrollo valenciano olímpicamente, más por fastidiar- creo- a Rajoy, que por inquina hacia el presidente de los populares levantinos o tal vez, empezando a preparar un último intento de hacerse con el puesto más alto de su formación, antes de la batalla final de las generales. No se rinde en su empeño la líder madrileña, que igual acaudilla a los ultra conservadores haciendo tambalearse las teorías de centrismo que tratan de hacernos tragar sus correligionarios, que adopta el papel de justiciera recordando que se deshizo de un plumazo de los múltiples implicados en casos de corrupción de su comunidad, para asombro y preocupación de sus compañeros de Génova.
Nadie da puntada sin hilo en este teatrillo en el que todos los argumentos son válidos. La patata caliente del terrorismo, aderezada por el caso Troitiño, la legalización de Sortu y el Faisán, son la comidilla de todos los foros, causando morrocotudos cabreos en las filas socialistas, que no se cansan de decir que los tres son competencia de la Justicia y que no está en su mano someter la voluntad de los jueces a lo que en realidad les gustaría que ocurriera.
Dicen que en Asturias, han negado la inseminación a una lesbiana por razones xenófobas y la ministra Patín lo niega, a pesar de saber, como todos, que la objeción de conciencia de algunos profesionales de la sanidad, está poniendo en peligro la aplicación de las leyes sin que nadie se atreva a evitar tamaño desvarío.
Ahora, publica un periódico de tirada nacional que el PSOE ha recuperado once puntos en las encuestas, tras conocerse la marcha de Zapatero, y que los que pensaban abstenerse votarán a Chacón o Rubalbaba dando un vuelco electoral que le abre las carnes a los populares, que ya lo daban todo por ganado sin tener que hacer ningún esfuerzo.
La paciencia de Rajoy debe ser infinita, ya que oculta perfectamente la indignación que debe sentir cuando ve que se le valora por debajo de los dos posibles candidatos a sucesores del presidente y que por mucho que se lo proponga, su carisma queda siempre a ras de suelo en las valoraciones que los españoles hacen sobre él, cuando se les pregunta.
Trillo sigue exigiendo responsabilidades y olvidando las suyas. Arenas ha empezado a agobiarse sólo con pensar si no tendrá que esperar todavía más para hacerse con la presidencia de Andalucía y los múltiples acusados de casos de corrupción presentes en las listas de los partidos, quizá propongan una rápida peregrinación a Fátima para que los juicios no se celebren hasta que sean confirmados en los cargos y ya no haya remedio.
El azote verbal de Blanco, con su imagen de Topogigio malvado, se dirige sin compasión contra las cabezas pensantes del PP recordándoles sus errores pasados y presentes sin esperar, al menos aparentemente, ninguna compensación crematística por ello.
Al menos, están llegando a todos los rincones de España los beneficios previos a los comicios municipales: las calles se limpian a diario, las obras se van terminando, los arreglos pendientes desde tiempos inmemoriales son acometidos con diligencia y hasta los funcionarios de los Ayuntamientos, de natural desabridos, son capaces estos días de recibirnos con la mejor de sus sonrisas.
¡Lo que hay que ver!

No hay comentarios:
Publicar un comentario