miércoles, 17 de noviembre de 2010

Tiro al negro

Los asesores del Partido Popular para los comicios catalanes, en un alarde de imaginación inaudita, han tenido la “feliz” idea, de crear un juego interactivo, en el que su candidata Alicia Sánchez- Camacho, convertida en una especie de heroína repartidora de justicia, va bombardeando todo aquello que molesta al ánimo, de natural caduco, de sus militantes, incluidos los emigrantes sin papeles que tanto molestan a la derecha.
Esta demostración de racismo, lanzada, creo, para medir la reacción de los electores, deja entrever una vez más, la cercanía ideológica que el principal partido de la oposición mantiene con las formaciones ultraderechistas que están resurgiendo en Europa.
Las críticas llovidas desde todos los flancos, no han dejado otra opción que acudir a la excusa del tan manido error de impresión, que viene a socorrer, junto con la visita de la protagonista del spot, a un grupo de emigrantes de color, a los ya poco afortunados militantes del PP catalán, tras haber quedado en evidencia a los ojos de los ciudadanos de bien.
Acudiendo a una memoria no demasiado lejana, resultará fácil recordar, la durísima oposición de los populares a todo lo que signifique abrir fronteras, su nacionalismo exacerbado con los símbolos que ellos consideran como patrios, y la machacona cantinela que protagonizaron cuando inventaron aquello del efecto llamada.
Además, mientras ayer se apresuraron a pedir disculpas por el dichoso jueguecito, el alcalde de Motril, perteneciente a sus filas por mas señas, desmantelaba un campamento chabolista de rumanos, al más puro estilo del presidente francés, ofreciendo a sus pobladores dinero para regresar inmediatamente a su país, sin dar otras opciones.
Si estas dos muestras de intolerancia no son puro racismo, si las actitudes demostradas por esta formación no discriminan con toda claridad a seres humanos que, por circunstancias de toda índole, se ven obligados a emigrar, no se me ocurre cómo definir esta actitud y me falta idioma para calificar dichas posturas inflexibles.
Y uno, que quiere convencerse de la civilización de la derecha, que con buena voluntad, desea alejar los recuerdos del pasado para intentar hacer un hueco en su mentalidad a los que proceden de otro tiempo y circunstancia, se ve continuamente obligado a volver la vista atrás, cuando suceden estas cosas, e incluso a retomar el convencimiento de que una cosa es la imagen que ofrecen de cara a la galería y otra, muy distinta, la que guardan en el cofre de su ideario más profundo.
No tienen, afortunadamente, ninguna posibilidad en Cataluña. Ellos lo saben, y nosotros también lo sabemos. Y si quedara alguna duda, yo les aclaro que estas elecciones, las va a ganar Convergencia y Unió, asentada en el corazón pequeño burgués de los catalanes, por muchas y variadas razones y que su intento de introducir el tiro al negro en su ya ridícula campaña electoral, no ha de traerles otra cosa, más que la consecuencia de dejar al descubierto su feroz xenofobia y su obsoleta posición ante un mundo que se nutre de todo tipo de seres humanos, de toda clase, raza o condición. Si leen con atención ese catecismo que tanto esgrimen en sus manifestaciones católico-apostólicas, seguramente aprenderán que su Dios ya militaba en un bando totalmente contrario al que ahora ellos predican.

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