domingo, 28 de noviembre de 2010

Quien siembra vientos...

Nunca sabremos qué pensaría el señor Rodríguez Zapatero que iba a pasar en las elecciones catalanas. Su excesiva confianza en sí mismo, probablemente le ha jugado una mala pasada, ofreciéndole una edulcorada visión de su gestión, absolutamente lejana de la realidad que percibimos los que sufrimos las consecuencias de sus coqueteos con el capitalismo, es decir, los trabajadores, que somos los que, al final, acudimos a las urnas.
Bueno, pues ya se le han despejado las dudas y, como habrá podido comprobar, esa clase obrera, a la que se ha dedicado a mancillar durante la última etapa de su mandato, ha dado una respuesta contundente a su nefasta tarea y ha apeado del poder a su representante en Cataluña, en una debacle electoral nunca conocida hasta ahora en esa zona del territorio.
Como resultaba evidente, Convergencia ha vencido sobradamente en los comicios, y lo que es peor, la derecha del Partido Popular, ha conseguido situarse como tercera fuerza política, acompañada también, por un par de pequeños partidos emergentes, de corte claramente independentista.
Esta es la muestra exacta, de lo que ocurrirá en el resto del País, si las medidas económicas del gobierno siguen haciendo más caso a las órdenes de Europa, que a la llamada desesperada de un pueblo que no consigue ya soportar más vejaciones en su propia dignidad y que desea con vehemencia, una política económica que soluciones el gravísimo problema de desempleo que azota a miles de familias.
No nos valen las consignas dictadas desde Alemania o Francia, cuya economía ya emerge de la crisis, con un reforzamiento claramente favorable para sus intereses, ni nos convencen las explicaciones que nos da la señora Salgado como fiel seguidora de los designios que le dictan al oído desde las grandes instancias. Es insuficiente, como ellos mismos nos dirían, para las clases trabajadoras, este giro bestial que está dando un partido, teóricamente de izquierdas, y la gente se plantea, como es normal, un cambio urgente que los saque del pozo en el que se encuentra sepultada y dónde cada día que transcurre, le son apretadas las clavijas hasta asfixiarla en su totalidad.
Avisado queda el PSOE, con voz rotunda, de que quien siembra vientos, recoge tempestades y su vertiginosa caída en Cataluña, no es otra cosa, que una demostración de su ineficacia en llevar las riendas de la nación, quiera ahora darle, el cariz que desee, a fuerza de maquillaje post electoral, de ese que nadie cree cuando lo oye a través de los medios.
Es tal el hartazgo de las clases trabajadoras, que la primera respuesta que ha podido dar, ha dejado las cosas en su sitio.
Vaya pues, el señor presidente, fijando bien su mirada en las barbas del señor Montilla, y echando las suyas a remojo, porque esto será lo que obtenga en cualquiera de las consultas que haga y la respuesta de funcionarios, pensionistas, parados, amas de casa y estudiantes, por poner un ejemplo profesional de quienes representamos a los votantes que un día le dimos el poder.

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